Elecciones competidas

La elección presidencial de 2006 tuvo un margen de 0.58% equivalente a 243,934 votos. 
 
El marco institucional y la cultura política (whatever that means) de algunos países aguanta pequeños márgenes de victoria sin mucho aspaviento. 
 
En la elección presidencial de 2000 en los Estados Unidos el margen en el voto popular fue de 0.51% equivalente a 543,816 votos–a favor de Al Gore.  Pero el margen de Florida, estado decisivo para el colegio electoral que favoreció a Bush, fue aún menor: 537 votos, es decir 0.01%.

En algunos países márgenes tan pequeños producen un recuento de manera automática.  Ahora bien, aún cuando no haya prácticas fraudulentas, los recuentos a menudo cambian las cifras definitivas porque revelan gran cantidad de “errores humanos” al contar, validar o anular ciertos votos.  El error humano al contar papeletas es tan común que por ello muchos países han optado por métodos más precisos como tarjetas perforadas o, más recientemente, votos electrónicos.
 
Si el error humano al contar papeletas es aleatorio, el resultado de un recuento no cambiara el resultado final.  Pero si existe un mínimo sesgo en el error de conteo en favor de cualquier candidato, no es difícil revertir el resultado final. 
 
Preguntas incómodas:
¿Quién tiene más probabilidades de contar mal los votos, un jefe de casilla del sur o del norte, urbano o rural? 
¿Quién tiene más probabilidades de haber intentado inflar los votos de su candidato, el PRD, el PAN, o el PRI?
 
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