Consulta popular a modo

¿Valdría la pena tomarle la palabra a los diputados del PRI y realizar una consulta popular sobre reelección? Quizá.

Anoche las comisiones unidas de puntos constitucionales y gobernación de la Cámara de Diputados aprobaron un dictamen según el cual la posibilidad de reelección legislativa deberá ser sometida a consulta popular en un año no electoral. Para que los resultados de la consulta sean vinculantes, deberán participar al menos 25% de la lista nominal (el dictamen inicial requería 40% pero el PRI aceptó disminuirlo). A octubre de 2011, la lista nominal asciende a 76,736,420 ciudadanos de modo que la consulta requeriría una participación de 19,184,105 personas para ser vinculante.

Resulta claro que para los Diputados del PRI ésta es una estrategia políticamente correcta para deslindarse del tema en el corto plazo. Si rechazan la reelección abiertamente, podrían ser criticados tanto por sus contrapartes en el Senado que sí la apoyan así como por otros partidos [asumo que esto les importa]. Al proponer una consulta popular sobre el tema de reelección, los diputados salvan la cara por partida doble al aceptar que una reforma tan trascendental sea decidida por los ciudadanis mismos mediante un nuevo mecanismo de democracia directa.

El diablo está en los detalles, claro: en muchos países las consultas populares se realizan al mismo tiempo que las elecciones nacionales, de modo que el umbral de participación no es un problema: la misma ciudadanía que elige al gobierno decide sobre el tema consultado. Sin embargo el PRI propuso que, para no confundir al electorado ni contaminar los comicios, la consulta se realice en un año distinto al de las elecciones federales.

¿Valdría la pena tomarle la palabra a los diputados? Creo que sí por las siguientes razones [wishful thinking inserted in brackets].

Es muy difícil que una consulta popular sobre este tema realizada en un año no electoral logre movilizar a 19 millones de ciudadanos. Y aún lográndolo, es díficil pronosticar que la reelección sería aprobada [aún asumiendo un fraseo cuidadoso de la pregunta]. Así las cosas, el PRI parece proponer una consulta prácticamente condenada al fracaso… pero que muy posiblemente tampoco sería vinculante. 

Downside: Lo peor que puede pasar.
El riesgo mayor sería que la consulta sobre reelección fuera vinculante y derrotada: en ese caso nos olvidaríamos del tema por varios años. Pero ojo, el statu quo es que no hay reelección en México y, si el tema es derrotado este año, es muy probable que pasen varios años antes de que vuelva a ser debatido. ¿Cuántos? Al menos hasta que haya una nueva crisis al interior del PRI.

Upside: Lo mejor que puede pasar.
Sin embargo, lo que se ganaría con una consulta no vinculante (en cuyo caso su resultado es irrelevante para fines legales) sería tener una campaña donde el tema de la reelección se discuta con mucha mayor intensidad que hasta ahora, con lo que [inserte campaña exitosa aquí] es de esperarse que su aceptación sólo se incrementaría. A mi modo de ver, los reeleccionistas tienen el mejor argumento pero es necesario explicarlo con manzanitas a una ciudadanía que en su mayoría desconfía de los políticos (“¡a éstos corruptos no queremos premiarlos!”), está poco informada (“¡Pero es que Don Porfirio!”, “¡pero es que el clientelismo!”) y poco interesada en este tema en particular. Y si la campaña pro-reelección es exitosa pero la consulta no logra ser vinculante, la presión para que los políticos la adopten más temprano que tarde aumenta.

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