Reelección necesaria

Hoy sesionan las comisiones unidas de puntos constitucionales y gobernación de la Cámara de Diputados para dictaminar diversos temas de la reforma política.  El cambio más importante entre la minuta enviada por el Senado y lo que hoy se discute es la eliminación de la reelección legislativa y de alcaldes.

Será muy lamentable que la reelección no logre ser aprobada en esta reforma, y todo parece indicar que así será. La suerte del resto de la reforma política dependerá de lo que resuelva el pleno de San Lázaro: si no se aprueban con dos tercios, allí morirá el tema. De aprobarla, faltará ver que opina el Senado toda vez que su minuta ha sido modificada. Vale la pena recordar que el PAN tiene poder de veto en el Senado –por lo que podrían frenar lo que eventualmente aprueben los diputados–  pero no en la Cámara. PAN y PRD juntos sí tienen poder de veto en San Lázaro. El PRI tiene veto en San Lázaro pero no en el Senado. Por ello la clave de la reforma estriba entre el PRI del Senado (Beltrones) y el PRI de San Lázaro (Peña).

A lo largo del debate de reforma política han surgido diversos argumentos en contra de la reelección, unos con más peso que otros. Lo que sigue es una defensa de la reelección contra 5 argumentos frecuentes: “fortalece grupos de interés”, “no sin revocación de mandato”, “mejor gobiernos de coalición”, “falta rendición de cuentas”, y “sobra clientelismo”.

1. Los diputados del PRI adujeron que la reelección fortalecería a los grupos de interés por encima de los partidos y elminaría la rotación de cuadros. El argumento es falso: es más fácil comprar el voto de un diputado que no puede reelegirse al de uno que sí. Hoy por hoy los diputados responden a un grupo de interés en particular: los líderes partidistas. La reelección permitiría que los legisladores respondieran en mayor medida al electorado y menos a sus patrocinadores.

Es al revés: La reelección fortalecería al ciudadano frente a su legislador, al legislador frente a su líder de partido y, a su vez, al Congreso frente al Ejecutivo. En la medida que la reelección legislativa descentraliza el poder, quienes se oponen a ella buscan mantenerlo bajo su control.

No se puede creer que los votantes son capaces de elegir a sus representantes pero que, misteriosamente, no son capaces de reelegirlos. Apoyar la reelección es confiar en que los votantes son capaces de decidir quién merece permanecer en el cargo y quién no. Quienes se oponen a la reelección creen que sólo los líderes de partido pueden decidir qué candidatos pueden aparecer en las boletas electorales presentes y futuras.

2. Por su parte, algunas voces en el PRD adujeron que la reelección no era aceptable si no era acompañada de la revocación de mandato. El problema de este argumento es que no reconoce que la reelección es la forma más básica y sencilla –y probada en un sinnúmero de países– de revocar el mandato de los malos representantes: si legislan o gobiernan mal, perderán su intento de reelección.

Ahora bien, no hay nada intrínsecamente malo en la revocación como medio de castigo, salvo que es más costosa: al ocurrir durante del mandato de un gobernante, requiere de una coordinación colectiva exitosa de los indignados, por así decirlo. Es por ello que en los países donde hay revocación, ésta casi nunca logra su objetivo por no cumplir con el umbral mínimo de participación. Y ojo, si crees que la reelección favorece a grupos de interés, la revocación de mandato sería aún más susceptible a ellos por requerir una coordinación colectiva costosa.

La reelección, en cambio, permite premiar o castigar a los gobernantes de manera previsible y ordenada toda vez que se convoca a una elección regular con campañas y opciones claras. Y como las elecciones generales no tienen umbral mínimo de participación, muchos más políticos acaban perdiendo su cargo via una reelección fallida vs. los que lo pierden mediante revocación de mandato.

3. Más recientemente, algunos políticos y no pocos intelectuales, dejaron de enfatizar el tema de la reelección para concentrarse en propuestas de gobierno de coalición con la idea de “ir más allá de lo electoral” en busca de más acuerdos y mejores políticas. El problema es que un primer paso para acercarnos a algo parecido al semi parlamentarismo es fortalecer al Congreso. Pero sin reelección legislativa, es muy difícil para el Ejecutivo negociar con bancadas sumamente disciplinadas con sus líderes partidistas, cortoplacistas y poco experimentadas.

Por último, hay otros dos argumentos en contra de la reelección que merecen discutirse. 4. Hay quien teme a la reelección porque no hay rendición de cuentas suficiente para garantizar que el desempeño legislativo será premiado o castigado adecuadamente. Pero sucede que la reelección es un mecanismo de rendición de cuentas fundamental y necesario (aunque no suficiente) en toda democracia. Puede decirse que el electorado no es un buen juez del desempeño pero sucede que, sin reelección, ¡ni siquiera existe la posibilidad de hacerlo! Con reelección, los cargos públicos se hacen más valiosos y los challengers se esfuerzan más en vigilar el desempeño de los incumbents, cosa que ayuda a los votantes a la hora de evaluarlos.

5. Otros más temen que las maquinarias clientelares locales producirán fuertes incumbents que no podrán ser derrotados a pesar de un mal desempeño. Pero resulta que, si nuestras elecciones hoy mismo padecen de prácticas clientelares, es difícil argumentar que el statu quo es preferible a la reelección. Sin reelección, los comicios son un juego de “una sola vez” (one-shot game): basta impresionar al electorado en la campaña para conseguir el triunfo pero hay muy pocos incentivos para un buen desempeño puesto que no hay rendición de cuentas frente al electorado (véase el punto 4). Con reelección, hasta los políticos clientelistas tienen un incentivo claro para hacer una mejor labor… lo cual incluye políticas públicas menos clientelares. Y si el político insiste en campañas clientelares al buscar reelegirse, abre la puerta a un retador con una mejor propuesta.

Varios de los argumentos anteriories coinciden en un temor fundamental: no confían en los votantes y su capacidad para premiar o castigar a los candidatos. De nuevo, no se puede confiar en la capacidad de los ciudadanos para elegir democráticamente a sus representantes y, a la vez, desconfiar en capacidad para evaluarlos y, en su caso, reelegirlos. La verdad, con tanto temor a los votantes resulta difícil defender cualquier democracia.

Aquí encontrarán algunas lecturas adicionales sobre estos temas, y aquí algunos tuits al respecto. Otras entradas en este blog sobre reforma política

Aqui encontrarán un comparativo de la minuta del Senado y los dictámenes de comisiones en Cámara de Diputados. Y aquí los dictámenes iniciales del Senado.

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7 thoughts on “Reelección necesaria

  1. Creo que hay demaciada corrupcion como para hablar de este tema en mi pais.
    Para que hacer esta clase de experimentos?
    Los argumentos soy claro y validos pero mientras el tema de la corrupcion siga haciendo precencia en mis pais. La reeleccion es un asunto que se puede pagar muy caro.

  2. La Reelección en México no refleja necesariamente el buen desempeño de un funcionario, y esto por diversas razones: 1° el voto en México es fácilmente comprable, la gente vende su voto por 300, 500 o 1000 pesos. 2° la poca transparencia en el manejo de los recursos públicos y la inexistente rendición de cuentas son elementos que facilitan la corrupción y el dispendio de los recursos, que comúnmente son utilizados en campañas electorales y en la compra de votos o en prácticas clientelares. 3° la mayoría de los políticos en México son corruptos. Puede sonar temeraria ésta afirmación pero Transparencia Internacional demuestra que es una creencia generalizada entre la población, así que de esto el traspaso de recursos a la compra de votos. 4°Escasa educación y participación política de la población, sumado esto a la postura parcial de los poderes fácticos, resulta en campañas mediáticas disfrazadas de cívicas y que en realidad llevan intereses políticos a favor de uno u otro candidato. Hay más elementos pero me parece que con esto es suficiente por el momento para afirmar que la Reelección Consecutiva en México sería un gran daño para la incipiente democracia que vivimos.

    • Gracias por tu comentario. México no es el único país con corrupción o clientelismo: ¿acaso no será a causa de la escasa rendición de cuentas frente al electorado? La reelección es necesaria en una democracia pero no suficiente para obtener mejores políticas públicas. La pregunta de fondo es: ¿cómo esperar resultados o conductas diferentes si no se hace un cambio de reglas?

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