Alianzas en elecciones locales

Este es el mapa de coaliciones en elecciones locales en México 2013. Mi columna invitada en el suplemento Enfoque de Reforma (21 de abril de 2013) discute la lógica de las alianzas electorales tanto en procesos locales como federales. 

Las alianzas funcionan (versión pdf)

Las alianzas electorales son un fenómeno creciente en México. Como se detalla en esta edición de Enfoque, en la gran mayoría de las elecciones locales de este año habrá al menos una alianza electoral. El fenómeno no es nuevo pero de un tiempo a esta parte ha tomado carta de naturalización en los procesos electorales locales y federales.

Tanto Vicente Fox como Enrique Peña Nieto llegaron al poder con el auxilio de alianzas electorales con el Partido Verde, por ejemplo. Por su parte, tanto Cuauhtémoc Cárdenas como Andrés Manuel López Obrador han buscado la Presidencia mediante alianzas. Algo similar ocurre en elecciones locales: según un cuidadoso estudio de Diego Reynoso*, entre 1988 y 2011, se registraron 124 alianzas electorales en 125 procesos locales; 42 de ellas pueden caracterizarse como alianzas de centro-izquierda, 18 de centro-derecha y 10 fueron alianzas anti-PRI. El PRI, por su parte, registró 43 alianzas en el mismo periodo.Las alianzas electorales son cada vez más exitosas: según el mismo estudio, entre 1994 y 2000, sólo cuatro de 32 gobernadores electos llegaron al poder mediante una alianza electoral. Esta cifra aumentó a 18 entre 2000 y 2006. Entre 2006 y 2011, 25 nuevos gobernadores habían hecho lo mismo.

¿Por qué son tan frecuentes las alianzas electorales? Para decirlo lisa y llanamente: porque los partidos políticos de cualquier filiación ideológica necesitan ganar elecciones para sobrevivir y, ¿cómo decirlo?, las alianzas funcionan porque producen elecciones más reñidas.

La dinámica de un sistema multipartidista bajo regla de mayoría relativa –como el que tenemos en México– induce el surgimiento de dos candidaturas fuertes, las cuales a su vez pueden inducir o bien cierto bipartidismo, o bien la creación de dos alianzas electorales: una en apoyo del partido en el gobierno y otra opositora.

¿Por qué sucede esto? Al inicio de toda campaña casi siempre habrá un candidato puntero. En un primer momento, el resto de los contendientes se disputarán entre sí el privilegio de volverse el segundo lugar. Una vez que algún candidato se consolida como segundo, la campaña electoral girará en torno a los dos punteros, mientras el resto de los candidatos irán perdiendo fuerza.

Cuando un votante se da cuenta de que su opción preferida no tiene muchas posibilidades de triunfo, puede decidir apoyar a su segunda mejor preferencia mediante el llamado voto útil o estratégico. Está dinámica se puede observar en la evolución de las encuestas a lo largo de una campaña. En otros casos, los menos, no logran consolidarse dos punteros y la elección puede resultar muy fragmentada. Sin embargo, a veces puede resultar difícil anticipar la identidad de los dos punteros porque se requiere un esfuerzo de coordinación de expectativas por parte de los votantes.

Por ejemplo, en la elección presidencial del año 2000, algunos votantes de izquierda acabaron apoyando a Vicente Fox una vez que les quedó claro que éste era un candidato más viable que Cárdenas. En la elección de 2006, algunos votantes que simpatizaban con el PRI acabaron apoyando a Calderón. Sin embargo, a veces la coordinación mediante el voto útil no es tan sencilla, como al parecer ocurrió en 2012.

Si los partidos políticos quieren ganar elecciones, está en su mejor interés facilitar la coordinación de los votantes en torno a dos punteros mediante la creación de alianzas electorales al inicio de las campañas. Ganar una elección siempre requiere del apoyo de una “coalición de votantes”: una de dos, o los líderes partidistas anuncian una coalición al inicio, o los votantes la irán construyendo a lo largo de la campaña mediante el voto útil.

¿Por qué algunas alianzas parecen ser contra natura? Por un lado, la identidad partidista de los votantes en México es bastante volátil todavía. Por otro lado, a nivel local pesa más la identidad de los candidatos que la plataforma ideológica de sus partidos: es un error ver las elecciones locales con los lentes de una elección nacional.

¿Por qué las alianzas funcionan mejor en las urnas que a la hora de formar coaliciones de gobierno? Las alianzas tienen un objetivo sencillo, un triunfo electoral, mientras que las coaliciones de gobierno buscan objetivos más diversos. Además, las coaliciones son inestables por naturaleza. En nuestro caso, lo son aún más porque los legisladores no pueden reelegirse: sin reelección legislativa, tanto alianzas como coaliciones serán de muy corto plazo.

Lectura sugerida:

Diego Reynoso, La estrategia dominante: Alianzas electorales en los estados mexicanos 1988-2011, editorial Teseo / FLACSO-Argentina. 2011.
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