División en el PAN

Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (25 mayo 2013)

PAN: ¿División estratégica?

La reciente remoción del coordinador de la bancada panista en el Senado, Ernesto Cordero, por parte del presidente del PAN,Gustavo Madero, ha recibido diversas lecturas. Se dice que al menos hay tres posibles causas del conflicto. La primera es culpar al Pacto: Cordero reclamó no ser incluido en las negociaciones del Pacto y esto le costó el cargo de coordinador. Otra versión sugiere que hay una creciente animadversión entre calderonistas y maderistas y las diferencias en torno al Pacto sólo son un pretexto. Una tercera versión es que, en realidad, ambos grupos se están disputando el control del partido. Para saber a ciencia cierta cuál de estas versiones es la verdadera habría que conocer lo que pasa por la mente de los políticos, lo cual es casi imposible, o bien contar con testimonios confiables de ambos lados, lo cual es difícil. De hecho, las tres pueden ser ciertas. Un ejercicio acaso más útil que interpretar este episodio como si fuera una telenovela es dar un paso atrás y analizar si este tipo de conflictos son anómalos en una democracia y cuáles son sus consecuencias.

En una democracia común y corriente, el líder natural del partido en el poder es el presidente o primer ministro. Por otro lado, la identidad del líder de un partido de oposición no es tan obvia. A menudo, los líderes de la oposición son, justamente, los líderes de sus bancadas legislativas, como ocurre en Estados Unidos o Gran Bretaña. Pero también puede serlo un gobernador poderoso o bien un presidente de partido que no cuente con un cargo de elección popular.

En México, al no contar con reelección legislativa, la mayoría de los legisladores están subordinados a las cúpulas de sus partidos. Los presidentes de partidos son relativamente fuertes por dos razones: reciben el generoso financiamiento público a partidos y controlan, así sea parcialmente, la selección de candidatos a diferentes cargos. Algunos presidentes de partido son al mismo tiempo legisladores, otros no. Por otro lado, algunos gobernadores son más poderosos que los presidentes de sus partidos, como fue el caso de López Obrador o Enrique Peña Nieto hacia el final de sus respectivos mandatos locales: su fuerza radicaba no sólo en los recursos económicos y políticos con que contaban, sino en la expectativa de que podrían ganar la presidencia.

Entre 1993 y 2013, el PRI ha tenido 17 presidentes, el PRD 11 y el PAN sólo 7. El poder relativo de un presidente de partido en México depende, en primer lugar, de si su partido está en el poder o no. Y en segundo lugar, de la existencia o no de gobernadores o legisladores que sean más fuertes que él. Entre 2006 y 2009, el líder natural del PRI era el senador Manlio Fabio Beltrones. De 2009 a la fecha, Enrique Peña Nieto tomó su lugar en una transición que no estuvo libre de conflictos.

Perder elecciones también genera conflictos y purgas al interior de los partidos de oposición. Tras perder la presidencia en 2000, los zedillistas fueron desplazados por Roberto Madrazo, quien hizo una momentánea alianza con Elba Esther Gordillo antes de expulsarla en 2003. Durante la presidencia de Felipe Calderón, el foxista Manuel Espino fue reemplazado por Germán Martínez, quien en 2008 removió a Santiago Creel como coordinador panista en el Senado y designó a Gustavo Madero. Hoy, los senadores panistas ligados a Calderón parecen estar enfrentados con Madero y Creel es parte del Consejo Rector del Pacto. (La verdad, la vida interna de los partidos sí parece una telenovela).

Si hoy hubiera elecciones al interior del PAN no es claro que los calderonistas lograrían hacerse del partido. Lo que sí es cierto es que sus votos en el Senado son decisivos.Hoy los 61 senadores del PRI y el PVEM controlan 48% de la Cámara. Para aprobar una reforma constitucional requieren de al menos 24 votos más, mismo número de senadores panistas que apoyaron la permanencia deCordero. Aunque parezca paradójico, la aparente división del PAN en el Senado, eleva su poder de negociación frente al PRI.

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