Urge legislar (mejores reglas)

Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (1 junio 2013)

Urge legislar

Esta semana se instaló la mesa para la reforma político electoral del Pacto por México.  Fue un evento peculiar porque, a diferencia de otros, esta vez no se presentó una iniciativa en concreto. Simplemente se anunció que iniciarían las negociaciones en diferentes temas. Junto con el secretario de gobernación estaban presentes los presidentes del PAN, PRI y PRD, así como los coordinadores legislativos del PAN y PRD en ambas Cámaras.

No es difícil perderse en los matorrales: 13 de los 95 compromisos del Pacto original tocaban asuntos político-electorales y el addendum al Pacto sumó 11 compromisos más. Ese mismo día, senadores del PAN y PRD anunciaron una “agenda mínima para defender y profundizar la democracia”, consistente en 30 puntos.

Con tantos asuntos en el aire, es claro que no existe un consenso entre los principales partidos sobre “la reforma político-electoral que el país necesita”. De hecho, es bastante probable que tal consenso sea imposible. Basta recordar que los resultados electorales son un juego de suma cero. Lo que hay son soluciones de compromiso: reglas bajo las cuales los contendientes estén dispuestos a jugar una y otra vez aunque no siempre ganen. Una señal de que nuestra democracia aún está lejos de consolidarse es el hecho de que, tras cada elección presidencial, queremos cambiar las reglas del juego.

¿Cuáles son los temas importantes en esta materia? Toda reforma política-electoral consiste en cambiar las reglas del juego democrático. Para mejorar la calidad de una democracia hacen falta mejores ciudadanos, mejores políticos y mejores políticas públicas. Y mientras no se pueda cambiar por decreto la calidad de los ciudadanos ni reclutar ángeles para los cargos públicos, lo que se puede hacer es buscar mejores reglas. Reglas que produzcan elecciones más competitivas y con ello ayuden a los ciudadanos a elegir mejores políticos. Con las cuales los peores políticos tengan una mayor probabilidad de perder elecciones, o bien sean traídos a cuentas antes de que puedan huir del país. Reglas con las que hasta los malos políticos tengan incentivos para gobernar mejor, implementando mejores políticas públicas, y los votantes puedan premiarlos o castigarlos.

Para decirlo en resumen, hacen falta reglas que promuevan elecciones más competitivas, libres y justas, una mayor y mejor representación entre ciudadanos y mandatarios, así como mayores y mejores contrapesos entre ellos.

No hay atajos. Obligar a que las mesas del Pacto sean la ventanilla única para preplanchar, planchar y presentar “la iniciativa” de reforma no es sólo absurdo, es antidemocrático. Construir mayorías artificiales mediante cláusulas de gobernabilidad o la eliminación de plurinominales tampoco es un atajo recomendable: un presidente sin un contrapeso real en el Congreso fue, justamente, uno de los rasgos clave de nuestro pasado autoritario. Al mismo tiempo, la creciente pluralidad del Congreso ha sido un síntoma de nuestra transición democrática y de la pluralidad misma de nuestra sociedad. Aquí no se puede dar marcha atrás.

Tampoco hay atajos para facilitar la negociación entre poderes. Creer que un pacto firmado por tres presidentes de partido basta para que seis bancadas legislativas aprueben, rapidito y de buen modo, una amplia agenda de reformas es creer en una caricatura que ignora la naturaleza misma de los partidos y la negociación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Las propuestas para transitar hacia un régimen parlamentario o semiparlamentario tampoco son un atajo viable por ahora. Las coaliciones legislativas no se construyen por decreto, se construyen mediante negociaciones. Decretar que cada vez más decisiones del Ejecutivo se sometan al escrutinio del Congreso no es mala idea. Pero la debilidad fundamental del Congreso en México no es su falta de facultades: es su frágil vínculo con el electorado que llevó a cada legislador a su curul. Sin reelección legislativa no tiene ningún sentido experimentar con reglas parlamentarias. Urge legislar con menos miedo a los votantes y a la pluralidad.

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One thought on “Urge legislar (mejores reglas)

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