Sí a la reelección legislativa

Esta es mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (9 noviembre 2013), donde discuto algunas criticas frecuentes a la reelección legislativa.*

Reelección necesaria

Uno de los temas más importantes de la iniciativa de reforma política que han presentado el PAN y el PRD es el de la reelección legislativa. En varias ocasiones me he referido en este mismo espacio a diversos aspectos de la reelección que podrían transformar, para bien, nuestro sistema político. Hoy quiero ocuparme de algunas de las críticas recurrentes en contra de la reelección en México.

Una primera aclaración es que permitir la reelección legislativa no implica de manera automática que todos, o la gran mayoría de los legisladores, en efecto la conseguirán. Esto dependerá, en última instancia, de votantes que han demostrado ya ser capaces de emitir votos de castigo bajo diversas circunstancias.

Todas las democracias consolidadas permiten la reelección legislativa. Si bien en Estados Unidos las tasas de reelección son elevadas, en América Latina no lo son tanto. Por sí misma, una alta tasa de reelección no es indeseable siempre y cuando la calidad de la representación y la legislación obtenida sea mejor. De eso se trata justamente: que los mejores legisladores logren permanecer en sus cargos y que los peores sean expulsados de sus curules por los votantes. ¿Tenemos mejores legisladores en México que en los países con reelección?

La mayoría de las democracias no consolidadas permiten la reelección. Y los regímenes autoritarios no la permiten porque carecen de elecciones libres. Por ello, puede decirse que la reelección es una condición necesaria, pero no suficiente, para consolidar nuestra democracia. Seguramente faltan otras reformas, sí, pero la reelección es una pieza importante del diseño constitucional de una democracia que no hemos probado recientemente.

Hay quien dice que sólo debería permitirse la reelección de los legisladores de mayoría relativa porque la reelección es incompatible con la representación proporcional. Esto es falso. Basta ver las experiencias de los países con representación proporcional, como Israel o Argentina, o los sistemas electorales mixtos como el de Alemania. Otra cosa es que no nos guste que los líderes partidistas decidan qué legisladores plurinominales pueden reelegirse (como de hecho ocurre ya en México). Pero esto se remedia con listas abiertas donde cada votante decida a qué legislador apoyar.

Se ha dicho también que la reelección es peligrosa porque fortalecería a los grupos de interés por encima de los partidos y eliminaría la rotación de cuadros. Este argumento también es falso: siempre será más fácil comprar el voto de un legislador que no puede reelegirse al de uno que puede al menos intentarlo. Lo cierto es que en México los legisladores responden a líderes partidistas y/o a los gobernadores, quienes les otorgaron la candidatura y les conseguirán su próximo cargo, antes que a los votantes. La famosa “rotación de cuadros” es quizás una forma amable de referirse a legisladores cortoplacistas, inexpertos y leales a sus líderes partidistas. Pues bien, la reelección permitiría que los legisladores respondieran en mayor medida al electorado que a las cúpulas partidistas y que, en el camino, acumularan más experiencia sirviendo a los votantes que los llevaron o mantuvieron en sus cargos.

La reelección legislativa es una forma de darle más poder al ciudadano frente a su legislador, al legislador frente a su líder de partido y, al mismo tiempo, fortalecer a los congresos frente a los ejecutivos. De esta manera la reelección legislativa descentraliza el poder y quizá por ello quienes se oponen a ella buscan mantenerlo bajo su control.

No se puede creer que los votantes son capaces de elegir a sus representantes pero que, misteriosamente, no son capaces de reelegirlos. Apoyar la reelección es confiar en que los votantes son capaces de decidir quién merece representarlos y quién no. Quienes se oponen a la reelección implícitamente creen que sólo los líderes de partido pueden decidir qué candidatos pueden aparecer en las boletas electorales.

*Aquí encontrarán algunas lecturas adicionales sobre reforma política y reelección, y aquí algunos tuits al respecto. Otras entradas en este blog sobre reelección:

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