Independencia vía referéndum

En mi columna de la semana en Excélsior (20 sep 2014) discuto el referéndum independentista de Escocia.

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Independencia 

Como cada año, el pasado lunes 15 de septiembre, el Presidente, gobernadores y alcaldes en turno acudieron a las plazas centrales del país a gritar “¡Viva México!” y con ello celebrar un año más de vida independiente. Tres días después, Escocia sostuvo un referéndum nacional para responder si debían ser un país independiente del Reino Unido.

La independencia de los estados nacionales no es un tema trivial: los libros de historia están llenos de páginas sobre guerras de independencia. Acaso una novedad de nuestros tiempos es hablar cada vez menos de tratados y guerras de independencia, y hablar cada vez más de referéndums separatistas. Y no se trata de un cambio institucional cualquiera: entre una guerra y un referéndum, es preferible el segundo.

Al final de la jornada, acudieron a las urnas más de 4.2 millones de escoceses, un sorprendente 85% del electorado, y la opción del “No” obtuvo 55.3% de los votos frente a 44.7 por el “Sí”. De las 32 localidades del país, sólo en cuatro de ellas ganó el Sí. En Glasgow, la ciudad más grande del país, el Sí obtuvo 53% de votos, mientras que Edimburgo, capital y la segunda ciudad en tamaño, el No obtuvo 61% de votos.

Hace tan sólo un año, el No contaba con casi 70 puntos en las encuestas. Tras un par de debates, las últimas encuestas previas al referéndum sólo daban una ligera ventaja al No.  La sorpresa, entonces, fue que el movimiento independentista haya alcanzado un 45% al final. Las campañas importan.

De acuerdo a las encuestas posreferéndum, el Sí ganó abrumadoramente entre los votantes de 16 a 17 años y tuvo una ligera ventaja entre aquellos entre 25 y 54 años. Por su parte, el No ganó de manera contundente entre los escoceses de 18 a 24 años y entre aquellos con más de 55 años. No sobra decir que la mayoría del electorado escocés tiene más de 45 años.

En Quebec ha habido ya dos referéndums en busca de su soberanía. En el primero, en 1980, el “No” obtuvo  59.5% de los votos. Quince años después, en 1995, el “No” apenas consiguió 50.58% con una participación de 93.5% del electorado. Al parecer, la soberanía y el nacionalismo mueven más ciudadanos que cualquier otra contienda electoral.

A decir de los expertos, como mi colega Lorena Ruano, la independencia de Escocia era una mala idea puesto que el simple divorcio del Reino Unido podría tener grandes costos económicos tanto para los escoceses como para los ingleses. De hecho, la libra esterlina tuvo una apreciación al día siguiente del referéndum. Al partido laborista, que ha tenido un histórico bastión en Escocia, tampoco le gustaba nada la idea. Para agravar las cosas, la campaña independentista nunca logró aclarar del todo cómo funcionarían las cosas en una Escocia independiente. Para los adultos mayores, era una apuesta demasiado arriesgada. Al día siguiente de su derrota, misma que reconoció de inmediato, el primer ministro escocés anunció que renunciaría al cargo.

Lo que sigue no es terreno nada sencillo. Al cierre de la campaña independentista, los tres principales líderes del parlamento inglés prometieron a los escoceses devolverles mayores facultades para gobernarse a sí mismos. Ahora que el reino se mantuvo unido, hará falta cumplirles la promesa. Pero no será cosa sencilla: Gales, Escocia e Irlanda del Norte cuentan con parlamentos propios; pero Inglaterra no [addendum: lo cual implica que legisladores no ingleses pueden decidir sobre asuntos de Inglaterra en el parlamento del Reino Unido, pero no al revés–the West Lothian question]: dar más autonomía a unos implica reorganizar el sistema político de todo el reino.

Todo esto tiene la mayor relevancia para nuestro país. Hay quien dice que una consulta popular sobre cuestiones como la Reforma Energética es un tema demasiado complicado para confiarlo a los ciudadanos de a pie, y que para eso tenemos una democracia representativa. Sospecho que el cálculo de los costos y beneficios de independizarse tras ser parte de un reino por más de 300 años es un tema mucho más complicado que decidir quién puede o no sacar petróleo del subsuelo. Al parecer, los escoceses pudieron hacerse cargo de semejante tarea.

Fuentes consultadas:

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One thought on “Independencia vía referéndum

  1. Reblogged this on Alfredo Acle Tomasini and commented:
    El mapa es una referencia muy interesante para observar el desmoronamiento del Imperio Británico. Cabe destacar que muchos de los conflictos actuales, proviene de esos momentos cuando las fronteras de muchos países se trazaron a capricho de la potencia decadente

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