Por razones obvias, de un tiempo a esta parte ha habido un creciente debate sobre la causalidad entre los operativos federales–“la caída de capos”–y los niveles de homicidios en diferentes regiones del país. La versión oficial sugiere que los operativos llegan a donde se han detectado severos problemas de violencia e inseguridad: el bombero va al fuego. Versiones alternativas sugieren diferentes mecanismos mediante los cuales los operativos mismos pueden producir aumentos en la violencia.
Trágico como es, el tema es un claro ejemplo de lo difícil que resulta inferir causalidad a partir de datos no experimentales: o la violencia causa a los operativos, o los operativos mismos causan más violencia, o ambos son causados por un tercer factor no identificado aún. En términos metodológicos hay un problema de endogeneidad que no permite identificar plenamente el sentido de la causalidad con los datos disponibles a la fecha.
De hecho, si impartiera un curso de diseño de investigación, lo iniciaría precisamente con este debate. He aquí algunas lecturas obligadas:
- La caída de los capos no multiplica la violencia El caso de Nacho Coronel. Por Alejandro Poiré y María Teresa Martínez, mayo 2011. Este análisis consiste en dos regresiones lineales simples.
- Los operativos conjuntos y la tasa de homicidios: Una medición. Por José Merino, junio 2011. (Base de datos). Con base en tres diferentes fuentes de datos, se estima el efecto de los operativos en los homicidioes mediante modelos de propensity score matching.
- La raíz de la violencia, por Eduardo Guerrero Gutiérrez, junio 2011. Aquí se analiza con más detalle la organización de la industria del narcotráfico en México, las diferentes estrategias gubernamentales para combatirla, y sus consecuencias.
- Falso que la presencia de la autoridad detone sistemáticamente la violencia. Por Alejandro Poiré, 13 junio 2011. Aquí se comparan cualitativamente los resultados de diez detenciones o ejecuciones de capos.

