La directiva Elba y el 2006

[Update 13-julio: una versión revisada de este análisis, con datos a nivel casilla y algunos modelos de regresión, está aquí (pdf)]

Según diversas fuentes, el “arreglo político” entre Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo consistió en intercambiar apoyo electoral (whatever that means) por cargos importantes en la administración federal y otras prebendas.

Según algunas versiones, parte de la estrategia con que el Partido Nueva Alianza consiguió el registro como partido político nacional (¿se acuerdan del “uno de tres“?) instruía a los agremiados del SNTE a dar (o conseguir) votos al PANAL en la boleta para diputados federales y, a su vez, votar por Felipe Calderón en la boleta presidencial. Por sencillez, llamémosle “la directiva Elba” a esta estrategia y exploremos sus implicaciones. Otra parte de la estrategia involucraba utilizar a los operadores electorales del SNTE para favorecer a Calderón de uno u otro modo: por desgracia, es difícil encontrar evidencia de compra o coacción de votos si sólo analizamos los resultados electorales.

Una parte de la estrategia funcionó. Según el cómputo distrital del IFE, Nueva Alianza obtuvo 1,872,283 votos, equivalentes al 4.48% de la votación nacional emitida para diputados de mayoría relativa, mientras que su candidato presidencial, Roberto Campa, sólo obtuvo 401,804 votos (0.96%). Por oto lado, los senadores de Nueva Alianza obtuvieron 1,677,033 votos (4%). Así las cosas, entre 1.27 y 1.47 millones de ciudadanos que votaron por los legisladores del PANAL no apoyaron a Campa para presidente.

¿A dónde se fueron los votos diferenciados del PANAL (split ticket voters)? Es muy difícil dar una respuesta precisa, puesto que los votos son anónimos y los votos diferenciados pueden tener múltiples configuraciones: a lo mejor alguien voto por Campa pero no votó por los diputados del PANAL, quizá algunos votaron por Calderón y por los diputados del PRI, y quizá otros más votaron por Patricia Mercado y por el PANAL. Es por ello que la mejor forma de medir el voto diferenciado es mediante las encuestas de salida. Por ejemplo, según la encuesta de salida de IPSOS-BIMSA 2006, 22.7% de los ciudadanos que votaron por los diputados del PANAL votaron por Felipe Calderón para presidente, mientras que 27.8% de ellos lo hicieron por Andrés Manuel López Obrador.

¿Podemos usar los datos agregados por casilla o distrito para validar este hallazgo? Una primera aproximación consiste en analizar la relación entre los resultados distritales de cada partido en la elección presidencial y en la de diputados federales, como en esta matriz de correlaciones. De acuerdo con estos datos, el partido que tuvo mayor voto diferenciado fue ASDC, seguido del PANAL–y el que menos voto diferenciado tuvo fue el PAN (a menor coeficiente de correlación entre el voto de diputados y presidente de un mismo partido, marcados en rojo, mayor voto diferenciado).

Si la “directiva Elba” hubiera sido obedecida a pie juntillas deberíamos observar que, en aquellos distritos donde hubo un mayor porcentaje de votos para PANAL-Diputados (y menos para Campa), habrá más votos para Felipe Calderón. Una segunda implicación observable de la directiva Elba sería que allí donde el diferencial (Voto PANALdiputados – Voto Campa) sea mayor, menos votos habrá para Andrés Manuel López Obrador. En resumen, a mayor voto diferenciado del PANAL en cierto distrito, debe irle mejor a Calderón y peor a AMLO.

Esta gráfica ilustra el diagrama de dispersión (scatterplot) entre nuestras tres variables de interés, medidas a nivel distrital: 1) El diferencial de votos del PANAL (%voto diputados – %voto Campa), 2) el porcentaje de votos de Calderón, y 3) el porcentaje de votos de López Obrador. Como se aprecia, la correlación entre el diferencial de votos del PANAL y los votos de Calderón es ligeramente positiva… como también lo es la de López Obrador. Una correlación de 0.108 no permite rechazar la directiva Elba, pero la correlación positiva (y de magnitud similar, 0.096) con el voto de AMLO sí la contradice.

La siguiente gráfica analiza a mayor detalle la relación entre el porcentaje de votos del PANAL-diputados y los votos obtenidos por Felipe Calderón a nivel distrital (aquí el coeficiente de correlación es de 0.146). La gráfica incluye una línea de regresión simple en color naranja (R2 = 0.021).

Los votantes de los distritos que están por debajo de la recta naranja no parecen haber cumplido con la directiva, y los que están por encima quizá sí lo hicieron. Como se aprecia, el 5o distrito de Sinaloa está muy cerca de la línea de regresión. El distrito que dió mayores votos al PANAL-diputados fue el 4o distrito de Puebla (cabecera en Zacapoaxtla) con 14%. Sin embargo, en ese distrito ganó Roberto Madrazo con 31.9%, seguido de AMLO con 28.2% y Calderón quedó en tercer lugar con 27.8%. En Santa Catarina, cabecera del primer distrito de Nuevo León, la historia fue distinta: el PANAL obtuvo 11.2% y Calderón 57.7% de votos.

Antes de desgarrarse vestiduras con base en un regresión simple, consideren la misma gráfica pero con un ajuste cuadrático (R2 = .045). De acuerdo a esta regresión, si el PANAL alcanzaba más de 6.7% de votos para sus diputados, la relación con el voto de Calderón se vuelve negativa (y NL1 es un outlier). Una relación cóncava como ésta contradice la directiva Elba.

Vale la pena aclarar que esta evidencia es meramente sugestiva: claramente, hay muchos otros factores que explican los resultados electorales de 2006 (por ello la R2 de las regresiones reportadas arriba es tan baja). Además, el análisis a nivel distrital padece de la llamada “falacia ecológica”, que consiste en atribuir a individuos el comportamiento agregado de un distrito (por eso la mejor forma de medir este fenómeno es con una encuesta de salida).

A pesar de esto, si recurrimos a los datos a nivel casilla, la inferencia es mucho más precisa pues se cuenta con datos de más de 130 mil casillas. La siguiente gráfica ilustra el diagrama de dispersión entre las mismas tres variables de interés, medidas a nivel casilla. Como se aprecia, la correlación entre el diferencial de votos del PANAL y los votos de Calderón es ligeramente positiva (0.074), pero la de López Obrador es aún mayor (0.11). En breve, si bien la primera correlación no permite rechazar la directiva Elba, la segunda correlación sí la contradice.

Así las cosas, la evidencia en favor de la directiva Elba no parece ser muy robusta. La evidencia sugiere que, si bien el SNTE pudo ser capaz de movilizar hasta 4.4% de los votos para diputados y con ello conseguir su registro, no se puede descartar que los votos movilizados por el SNTE favorecieron en mayor medida a Andrés Manuel López Obrador que a Felipe Calderón. Esta evidencia ayuda a poner en perspectiva la capacidad de movilización del SNTE y el partido Nueva Alianza, así como su capacidad de influir en elecciones nacionales.

Temas relacionados:

“Elba Esther o la ilusión del atajo”: artículo de Denise Maerker en El Universal.
La deuda con Elba Esther: artículo de Carlos Tello en Milenio.
Resultados electorales Nueva Alianza en 2006 y 2009.
Análisis estadístico de la elección presidencial en México 2006.

[Update 13-julio: una versión revisada de este análisis, con datos a nivel casilla y modelos de regresión, está aquí (pdf)]

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4 thoughts on “La directiva Elba y el 2006

  1. Pingback: Resultados Nueva Alianza | Javier Aparicio dot net

  2. CUANDO JULIO HERNANDEZ LOPEZ, DE LA JORNADA, EVIDENCIO CON PORCENTAJES VERACES LAS TROPELIAS DE LA ELECCION DEL 2006, NADIE LO SIGUIO, ESTO TAMPOCO SERÍA DIGNO DE SEGUIR!!!???? VAMOS !!! DESPIERTA MEXICO !!!!

  3. Pingback: El voto diferenciado: una posibilidad para Jalisco | Blog de Rodrigo Soto-Morales

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