Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (20 julio 2013) sobre la rerótica en torno al pacto por México y “las reformas que el país necesita”.
Las reformas necesarias no existen
Una vez concluidos los procesos electorales de este año, una vez más escuchamos que el Pacto por México sería relanzado con bombo y platillo. Una vez más escuchamos que los partidos de oposición, PAN y PRD, condicionan su permanencia en el Pacto a que el gobierno federal cumpla una serie de compromisos y exigencias. Una vez más escuchamos a los aplaudidores del Pacto decir que la oposición pretende secuestrarlo y con ello paralizar “las reformas que el país necesita”. Y una vez más escuchamos a los detractores del Pacto afirmar que éste pretende suplantar las funciones que legítimamente pertenecen al Congreso.
En una entrega anterior (27/IV/2013) expliqué diversas razones por las cuales el Pacto tenía una importancia más simbólica que real: no es una patente de corso. El acuerdo inicial logrado por los líderes de los principales partidos políticos no necesariamente obliga a sus bancadas legislativas en ambas Cámaras a aprobarlo. Pero incluso si lo fuera, carece de una larga serie de detalles sobre la legislación específica que pretende lograr y/o la implementación de las políticas públicas que pretende impulsar: es una lista ambiciosa de objetivos sin una definición clara de los mecanismos y procedimientos específicos para lograrlos. Y quizá no podía ser de otro modo: como todos sabemos, las promesas de campaña no son vinculantes, y el Pacto tampoco lo es. En el mejor de los casos, el Pacto constituye la agenda legislativa que acordaron los tres principales partidos políticos y refleja las prioridades de unos y otros así como cierto calendario para su implementación. Pero la realidad de la negociación política entre Ejecutivo y Legislativo se cruza en el camino. Continue reading