Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (27 julio 2013) sobre algunas preguntas clave para discutir una posible reforma energética.
La reforma energética es quizá la pieza clave de la agenda económica y legislativa del presidente Enrique Peña Nieto. Es parte importante del Pacto por México y el mismo Presidente ha resaltado su interés en el tema en diversos foros internacionales. Y no es para menos: el impacto económico de una reforma constitucional que permita la inversión privada en el sector energético podría ser sustancial. Pero como en toda reforma estructural, el diablo está en los detalles.
El primer paso para evaluar una reforma estructural es hacer un diagnóstico cuidadoso que identifique claramente, en pesos y centavos, los costos y beneficios más inmediatos del statu quo. Confundir la muy necesaria discusión sobre reforma energética con una disquisición sobre el papel del petróleo en la consolidación del orgullo nacional es tan inútil como pensar que el fantasma de Porfirio Díaz es quien impide la reelección legislativa. Continue reading