Especulaciones sobre PREP y Conteo Distrital

Circulan en internet diversos análisis sobre las supuestas anomalías del PREP y del conteo distrital. Sin hacer un juicio sumario sobre la calidad de estos estudios, la mayoría de ellos han sido usados como argumentos para sustentar la hipótesis del fraude cibernético. Celebro estos análisis que explotan la transparencia (a veces tardía, pero transparencia al fin) y los datos divulgados por el IFE. Lo malo del asunto es que ni los medios ni los ciudadanos comunes saben mucho de estadística y entonces es fácil que unos y otros se vayan con la finta… Otro problema no menor es que aún los expertos pueden ver moros con tranchete si parten de supuestos equivocados. Veamos.

¿Anomalías o sesgo urbano y partidista?
Dos hipótesis sugeridas por muchos pero que casi nadie ha puesto a prueba, o de plano la descartan prima facie, es 1) el sesgo urbano en el flujo de datos del PREP y 2) el sesgo partidista en el conteo distrital.

Los datos planos del PREP, hechos disponibles recientemente por el IFE, incluyen una variable donde distinguen entre casillas rurales y urbanas. El PAN aventajó en zonas urbanas y no tanto en las rurales. Ex-post, tambien sabemos en qué estados o distritos ganó FC y en cuáles AMLO. Con tales datos se pueden hacer fácilmente las siguientes pruebas:

  1. Comparar medias de votos PAN/PRD/PRI en casillas rurales y urbanas
  2. Ritmo y velocidad de captura en PREP en casillas rurales y urbanas
  3. Velocidad de captura en CDA en estados donde gano AMLO vs. FC.

Mi pronostico es que los flujos iniciales del PREP provinieron de casillas urbanas, donde se favoreció a FC. El margen sobre AMLO disminuyó paulatinamente conforme llegaron datos mas típicos del resto del país… pero luego volvió a aumentar un poco al llegar las boletas del noroeste y el tardío pero seguro voto rural pro-PRI. Si la ventaja incial de FC era suficientemente amplia, no tendría por qué haber habido cruce… tal como ocurrió.

En cuanto al conteo distrital, pronostico que los computos avanzaron mas rápido en los distritos o estados pro-AMLO, que en los estados pro-Calderón. Esto no es aleatorio, sino fruto de que los comités distritales donde ganó Calderón sostuvieron mayores debates casilla por casilla que los de su rival–lo cual retardó su captura. Al final, si el PREP y el conteo rápido no mintieron, tenia que haber cruce en favor de FC… tal como ocurrió.

(a ver si tengo tiempo de probar estas hipótesis)

Expertos y supuestos equivocados
De manera más general hay que aclarar otras cosas. Muchos expertos han analizado el flujo de datos del PREP y el CDA como si ambos fueran producto de procesos 1) aleatorios, 2) independientes o 3) muestrales. Los tres supuestos son falsos.

NO ALEATORIEDAD. Es obvio que el flujo de datos depende de factores no aleatorios como el huso horario de los estados y la urbanizacion de los distritos y casillas. Además, la capacidad de escrutinio, cómputo y llenado de actas de los funcionarios de casilla tampoco está distribuida aleatoriamente en nuestro país–por las mismas tristes razones que la escolaridad tampoco es uniforme a lo largo del país. Otras cosas si son mas o menos aleatorias: la tasa de participación, si la casilla abrió y cerró a tiempo, si había cola a las 6pm, o si llovía esa noche.

DEPENDENCIA. No se deben analizar los votos o porcentajes de un candidato de manera independiente al de otros. Existen muy claros sesgos partidistas y de participacion que varían entre regiones, estados y distritos. Esto es evidente cuando se comparan los histogramas de frecuencias de FC y AMLO: cuando el voto de un candidato es más disperso el del otro es más concentrado. Por ejemplo, en algunos estados el voto priísta afectó más al PRD que al PAN y viceversa. Incluso el voto por partidos chicos como NA y ASDC a veces afectó o benefició a PAN y PRD.

NO MUESTRAL. Algunos expertos insisten en que debió haber habido múltiples cruces en el PREP y en el CDA, dada la aleatoriedad del proceso. Pero aún en una eleccion reñida como esta, si las condiciones inciales del flujo de datos favorecían suficientemente a un candidato no tiene por qué haber cruces o bien, dado el caso, sólo un cruce (es decir, más que random walks, hubo path dependence en el flujo de datos). Como explique más arriba es posible que el PREP haya comenzado con tal ventaja para Calderón que esta solo se redujera sin revertirse; por otro lado el CDA favoreció inicialmente a AMLO… hasta que hubo uno y sólo un cruce.

Finalmente, poco se ha dicho del conteo rápido–instrumento muestral que, a diferencia del PREP, en efecto estaba diseñado para pronosticar el resultado. El conteo rápido SI fue una muestra aleatoria y representativa de las casillas y, en efecto, mostró muchos cruces conforme las casillas reportaban sus datos–tal y como era obvio esperar.

El conteo rápido hubiera podido detectar un “vencedor probable” el mismo domingo si el margen de diferencia era mayor a 0.6%. Pero los ciudadanos decidieron dar una ventaja ligeramente menor: 0.58%… que dejó mudo al conteo. De nuevo, algunos verán en este hecho una prueba más de la maquinación fraudulenta. Yo lo que veo es una elección apretadísima como las que ocurren de vez en vez a lo largo del planeta.

Sólo EL sabe sumar

Federico Reyes Heroles, en Reforma (11/jul/06), lo dice mejor que muchos:

PERDER GANANDO

¿Cuál es el límite? La alianza por el Bien de Todos está en su derecho de impugnar las supuestas irregularidades habidas en la elección. Auténticamente es por el bien de todos: sólo desnudando anomalías y posibles delitos electorales es como podremos arrinconarlas. Todo sistema electoral se perfecciona por actos de tracto sucesivo. En el 88 las actas no quedaban en manos de los partidos. En el 91 los partidos carecían de representantes en un buen número de las casillas. Las zonas alejadas tuvieron que ser cubiertas por un auténtico ejército de observadores. La fiscalía especial es otro paso. Denunciar irregularidades y anomalías es obligado e imprescindible para el avance democrático. Allí no hay discusión. Pero se plantea algo distinto.

¿Cuál es el límite, dónde está la frontera que divide lo que es un acto jurídico responsable de una treta política para desorientar a la opinión pública? ¿De verdad creen que hubo irregularidades intencionales en 50 mil de las 130 mil casillas? De verdad creen que el PREP, el conteo y el cómputo distrital -cuyos resultados coinciden al dedillo- fueron manipulados? Piensan entonces que hubo un silencioso golpe de Estado en el IFE que involucró a cientos de servidores públicos, incluidos científicos de gran renombre, golpe de Estado del cual nadie se dio cuenta, por cierto, ni ellos. Una operación central de ese tipo involucraría a decenas de miles de ciudadanos. Allí el asunto no cuadra. ¿Ignorancia o perversidad? No todas las aventuras que parecen quijotescas terminan bien. Don Quijote leyó novelas de caballería, AMLO encuestas a destiempo.

Convertido en Presidente virtual durante dos años, se vio mucho tiempo en la silla presidencial. Los medios colaboraron a ello mes a mes: 10, 15, 20 puntos de ventaja. Pero, ¿quiénes eran los competidores reales, en qué situación? Faltaba mucho por definir. ¡Voy ganando! Soy indestructible, acabaré con las pensiones de ex presidentes, aumentaré el gasto social, construiré refinerías, trenes, carreteras, abajo los ricos, vivan los pobres, ¡viviré en Palacio!

Convencido por las remotas cifras, inició su marcha a la Presidencia desde el corazón del país que ya gobernaba. Pero había un pequeño problema: las verdaderas campañas comenzaron en enero y, por supuesto, las tendencias se movieron. No iba solo. Ésa realidad ya no gustó: “cuchareadas”, “manipuladas”. Amañadas las contrarias, válidas las favorables, una grave y delatadora negación de la realidad. Las cifras mostraron una competencia reñida, por eso AMLO estuvo arriba en varias ocasiones y no protestó. También estuvo abajo y fingió demencia. Fue entonces cuando habló de esas encuestas fantasmales que le daban 10 puntos de ventaja. ¿Existían, les creía? Embebido en sus lecturas nocturnas, el caballero cabalgaba hacia la Presidencia. Nada lo detendría.

Llegó el día de la verdad: casi 1 millón de representantes de partidos, más de 900 mil ciudadanos involucrados en las casillas, todos testigos de primera mano; mil 800 consejeros distritales; 24 mil observadores nacionales y, por si fuera poco, casi 42 millones de votantes que saben por quién votaron: 65 de cada 100 no lo hicieron por él. En el camino AMLO arroja lodo a los consejeros electorales del IFE, al padrón electoral, al PREP, al conteo rápido, al cómputo distrital. ¡Todo es una porquería! Los 236 mil votos a favor de Calderón no valen. Nada de que un voto es un voto. Los más de 27 millones que votaron en su contra tampoco, él es el elegido, tiene que serlo. Quien no lo sepa vive en el error. Síganme los valientes ¡Vamos contra todo y todos! ¡Fraude, fraude, fraude!

Es la mejor elección histórica del PRD, hoy es segunda fuerza en el Legislativo. Una vez más, muy holgadamente, se lleva la capital y más de 14 millones de votos para la Presidencia. Pero el caballero andante declara fraude generalizado, llama “traidor” a Fox y “pelele” a Calderón y, en pocas palabras, se regresa a la política cerril que cuestiona al marco institucional. Como la realidad no me gusta, abro lanzas contra todos. De los costos para el PRD mejor ni hablamos: pueden perder habiendo ganado.

Es hora de definiciones. Esperemos y que el tribunal haga su trabajo. Si AMLO gana, todos a defenderlo. Pero como dice el dicho, no se puede mamar y dar de topes: o el PRD se define como una oposición leal o regresaremos a la duda válida sobre su lealtad institucional que tan malos resultados les dio en las urnas. ¡Ha sido un gran triunfo del PRD! ¿Qué va primero: las imaginerías o las instituciones que el PRD ayudó a construir durante décadas? Si no se corrige el rumbo y se convoca a la descalificación a priori, sin pruebas, de las instituciones estaremos ante uno de los más grandes retrocesos de la vida política del país. Los auténticos demócratas no pretenden subvertir las instituciones, no mienten a sabiendas del daño general que causan.

Ahora resulta que no vale el sufragio de decenas de millones de mexicanos; tampoco las actas firmadas por decenas de miles de ciudadanos; ni los números a los que arribaron miles, ni los ojos vigilantes de otros tantos. “Respeten nuestros resultados” fue la consigna de AMLO el 2 de julio. Sólo él conoce la verdad. Sólo él sabe lo que es justicia. Sólo él accede a los deseos de los mexicanos. Sólo él se preocupa por los pobres. Sólo él puede ser el próximo Presidente. Sólo él es demócrata. Sólo él es honesto y, finalmente, sólo él sabe sumar.

Conteo rapido IFE

Esta es una de las estimaciones del conteo rápido del IFE–mismo que no se difundió el domingo en la noche. Las líneas sólidas son las estimaciones de FC y AMLO, y las líneas puntueadas son el intervalo de confianza al 95%. Cuando la muestra era pequeña, los intervalos se traslapan y no sabemos quién va arriba. Sin embargo, la tendencia en favor de Calderón era clara desde alrededor de las 9pm: noten como los intervalos de confianza se despegan y estabilizan a partir de esa hora.


El comité técnico del IFE hizo tres estimaciones distintas para su conteo rápido. Como había un traslape en los intervalos de confianza en dos de tres estimaciones, el consejo prefirió no declarar un ganador más probable.

Tal postura fue conservadora y me parece lo más recomendable en una elección cerrada como esta. Hoy el PRD dice que este silencio fue cómplice de un fraude cibérnetico y que el PREP estaba amañado. Sobra decir que es virtualmente imposible amañar un método muestral como el conteo rápido a la par de un método censal como el PREP y hacer que ambos lleguen al un resultado tan similar. Si hacemos una lectura integral del PREP, del conteo rápido del IFE así como las encuestas de salida de otras casas encuestadoras creo que la evidencia es clara en favor de Calderón–AMLO perdió por otras razones.

Una explicación más amplia del conteo rápido del IFE está disponible en:

http://pac.ife.org.mx/download/08/pac_down_informe_Comite-ConteoRapido.pdf

Cognitive Dissonance and Voting

Ever heard about post-election polls (like the NES) showing that respondents claim to have voted for a winning candidate at a higher rate than the actual vote shares observed on election day?  Cognitive dissonance creates  may make voters claim that they supported the winner even when they didn’t, thus biasing poll responses.  This paper found a clever way to test for such an effect: 

Sticking with Your Vote: Cognitive Dissonance and Voting
by Sendhil Mullainathan, Ebonya Washington – #11910 (PE)
http://papers.nber.org/papers/W11910

Abstract: In traditional models, votes are an expression of preferences and beliefs. Psychological theories of cognitive dissonance suggest, however, that behavior may shape preferences. In this view, the very act of voting may influence political attitudes. A vote for a candidate may lead to more favorable interpretations of his actions in the future. We test the empirical relevance of cognitive dissonance in US Presidential elections.

The key problem in such a test is the endogeneity of voter choice which leads to a mechanical relationship between voting and preferences. We use the voting age restrictions to help surmount this difficulty. We examine the Presidential opinion ratings of nineteen and twenty year olds two years after the President’s election. Consistent with cognitive dissonance, we find that twenty year olds (who were eligible to vote in the election) show greater polarization of opinions than comparable nineteen year olds (who were ineligible to vote).

We rule out that aging drives these results in two ways. First, we find no polarization differences in years in which twenty and nineteen year olds would not have differed in their eligibility to vote in the prior Presidential election. Second, we show a similar effect when we compare polarization (for all age groups) in opinions of Senators elected during high turnout Presidential campaign years with Senators elected during low turnout non-Presidential campaign years. Thus we find empirical support for the relevance of cognitive dissonance to voting behavior. This finding has at least three implications for the dynamics of voting behavior. First, it offers a new rationale for the incumbency advantage. Second, it suggests that there is an efficiency argument for term limits. And finally, our results demonstrate that efficiency may not be increasing in turnout level.

Information and election closeness

Some people may like more–rather than less–competitive elections for their own sake.  But we I don’t know why. There is some evidence that rational voting behavior MAY turn what seemed to be a lopsided election into a very competitive race–this, because voters who prefer the most popular candidate face a relatively strong free-rider problem, which MAY make them turn out in smaller numbers than advocates of the underdog whose turnout MAY be higher. Obviously, this result depends on the process of information-gathering and expectation-formation of the electorate.
 
This paper generalizes somewhat that intuition with the striking conclusion that elections with “more informed voters” may yield into “inefficently competitive” races with high turnout, whereas elections with “symmetrically ignorant” voters are “less competitive but more efficent”.  (Warning, here efficiency means that the most preferred candidate justly wins with the largest majority; and an inefficent result means that the most preferred candidate wins with a narrow margin, or even worse, that the least preferred candidate wins by chance.)
 
Curtis Taylor and Huseyin Yildirim
 

Abstract: We present a theory of strategic voting that predicts elections are more likely to be close and voter turnout is more likely to be high when citizens possess better public information about the composition of the electorate. These findings are disturbing because they suggest that providing more information to potential voters about aggregate political preferences (e.g., through polls, political stock markets, or expert forecasts) may actually undermine the democratic process.
 
We show that if the distribution of preferences is common knowledge, then strategic voting leads to a stark neutrality result in which the probability that either alternative wins the election is 1/2. This occurs because membersof the minority compensate exactly for their smaller group size by voting with higher frequency. By contrast, when citizens are symmetrically ignorant about the distribution of types, the majority is more likely to win t he election and expected voter turnout is lower. Indeed, when the population is large and voting costs are small, the majority wins with probability arbitrarily close to one in equilibrium. Welfare is, therefore, unambiguously higher when citizens possess less information about the distribution of political preferences

 
 

Commercial Television and Voter Information

“Commercial Television and Voter Information”
ANDREA PRAT
London School of Economics – Department of Economics
DAVID STRöMBERG
Stockholm University
http://papers.ssrn.com/paper.taf?abstract_id=772002

What is the effect of liberalizing a country’s broadcasting system on the
level of information of its citizens? To analyze this question, we first
construct a model of state monopoly broadcasting where the government
selects the amount of television news coverage of different public policy
outcomes, and then sets public policy and political rents. Voters vote
retrospectively given the news provided. In equilibrium, the incumbent
provides some news coverage, and more so to groups for which reducing policy
uncertainty is more important.

We then introduce a profit-maximizing commercial channel. It provides more
news coverage to groups of voters valuable to advertisers or underprovided
by the state monopoly. We test our predictions on a panel of individuals
interviewed in the elections before and after the entry of commercial TV in
Sweden. We find that people who start watching commercial TV news increase
their level of political knowledge more than those who do not. They also
increase their political participation more. The positive informational
effects are particularly valuable since commercial TV news attracts ex ante
uniformed voters.

JEL Classification: L33

Proselitismo oficial y competencia desleal

El IFE y un amplio número de analistas se han pronunciado en contra del anuncio foxista de que dedicará tiempo y esfuerzo en apoyar la campaña del candidato panista a la presidencia. El llamado va a otros líderes políticos, por si acaso. Hasta donde entiendo, el argumento es que si un oficial electo hace proselitismo en favor de los candidatos de su partido estaría abusando de recursos públicos, como su imagen y sus choferes, para hacer “competencia desleal” que, además de ilegítima, haría menos equilibrada y competitiva la elección presidencial, estatal o distrital. Mis reacciones:

1. ¿Qué es o cómo se come la competencia desleal o ilegítima? Si no es delito que Fox apoye a Creel, o Montiel a Peña, o AMLO a Polevnsky o a Ebrard, ¿por qué estamos tan mortificados? ¿Acaso no es este mismo activismo de Madrazo, Fox y AMLO, lo que desde ahora nos garantiza una elección competitiva como nunca?

2. Existe el argumento de que la democracia mexicana es una niña inocente, que proviene de un autoritarismo donde un partido oficial se las ganaba de todas todas por medios ilegítimos, por lo que sería un retroceso que un (ahora legítimo) gobernante se ponga a hacer proselitismo. Pero, ¿qué tal que un gobernante quiere usar su legitimidad o popularidad para comprarle unos votos a su candidato favorito? ¿Por qué no dejamos que el electorado decida donde ponerle raya a los candidatos y sus campañas? Si ya tenemos tres partidos fuertes, ¿por qué le seguimos teniendo miedo al lobo?

3. Entiendo que el IFE y otros actores “tienen que decir” todo esto, a costa de perder legitimidad como árbitros u observadores neutrales. Pero ya en serio, ¿de verdad alguien cree que algún gobernador de cualquier partido se atará las manos en el 2006? Me queda claro, eso sí, que el IFE tiene que afilar lo más que pueda sus pocos dientes y su maquinaria fiscalizadora.

4. Las democracias modernas tienen una característica llamada “incumbency advantage”, cuyo origen y fuerza, aunque incómoda para algunos politólogos, es bastante normal. Aún antes de que comience alguna precampaña o campaña, los suspirantes tienen condiciones iniciales diferentes: resulta casi imposible que un jefe de gobierno del D.F. o un gobernador electo tenga igual o menos reconocimiento entre el electorado que un misterioso diputado o un prohombre del norte o sur. ¿Pero qué le hacemos? ¿Le cobramos impuestos a los candidatos populares para subsidiar a los desconocidos?

5. La competencia electoral “on a level playing field” es un mito que confunde a muchos. La única forma de conseguir que todos los candidatos tuvieran la misma probabilidad de ganar sería hacer un sorteo entre todo el padrón elegible. Según entiendo, la normalidad democrática consiste en un conjunto de reglas claras y parejas para todos los contendientes, no de oportunidades o resultados igualmente probables. Si con mucho más adversidades ya sacamos al PRI de Los Pinos, ¿por qué tanto miedo a que llegue al poder un candidato ilegítimo X y que nunca lo podamos volver a sacar?

Babyfaced Politicians Lose Elections

http://www.futurepundit.com/archives/002824.html#002824

The more competent looking candidates also looked less babyfaced.

In the second paper, Leslie Zebrowitz, of Brandeis University in Massachusetts, said that the results appeared to reflect the relative “baby-facedness” of the candidates.

Previous research has shown that people of any age who appear baby-faced, with a round face, large eyes, a small nose, a high forehead and a small chin, tend to be rated as less competent — though often as more trustworthy as well. “Although the study doesn’t tell us exactly what competence is — there are many kinds, including physical strength, social dominance and intellectual shrewdness.

Baby-faced people are perceived to be lacking in all these qualities,” Dr Zebrowitz said.

(…) The babyfaced men might actually be the better choices in spite of the electorate’s aversion to babyfaces in leaders.

In fact, studies by Zebrowitz and others have shown that babyfaced men are actually more intelligent, better educated, more assertive and apt to win more military medals than their mature-looking counterparts.

Research in the area of facial impressions has implications for political marketing, social decision-making and even the democratic process, Zebrowitz believes. “The data we have suggest that we’re not necessarily electing better leaders – people who are actually more competent, though we are electing people who look the part.”

Faces Predict Election Outcomes

Evidencia empírica de que la brillante sonrisa de Enrique Peña es un buen
indicador de su nivel de competencia:

Inferences of Competence from Faces Predict Election Outcomes
Alexander Todorov, Anesu N. Mandisodza, Amir Goren Crystal C. Hall
SCIENCE VOL 308 10 JUNE 2005

We show that inferences of competence based solely on facial appearance
predicted the outcomes of U.S. congressional elections better than chance
(e.g., 68.8% of the Senate races in 2004) and also were linearly related to
the margin of victory. These inferences were specific to competence and
occurred within a 1-second exposure to the faces of the candidates. The
findings suggest that rapid, unreflective trait inferences can contribute to
voting choices, which are widely assumed to be based primarily on rational
and deliberative considerations.

Shameless self-promotion

El día 9 y 10 de mayo, La Jornada tuvo a bien citarme en un par de artículos
sobre financiamiento y gasto en campañas electorales en México. El asunto
sería trivial de no ser porque son mis primeras menciones en un medio
nacional. Es justicia divina, pues fui ávido lector de La Jornada entre 1988
y 1996.

La propaganda política en medios electrónicos, más cara que en EU
ALONSO URRUTIA
http://www2.jornada.unam.mx/2005/may05/050509/006n1pol.php

Medios electrónicos trivializan la política y reducen ofertas electorales a
30 segundos
ALONSO URRUTIA
http://www2.jornada.unam.mx/2005/may05/050510/005n1pol.php