En mi columna para Excélsior del 6 de septiembre de 2014, discuto algunos problemas del segundo informe de gobierno del presidente.
El tema de esta semana que termina no es la entrega del Segundo Informe de gobierno del presidente en turno —ese voluminoso documento será revisado y discutido por muy pocos—sino el mensaje que impartió Enrique Peña Nieto un día después en Palacio Nacional. No hubo grandes novedades en el mensaje: casi todo se había anticipado ya en la entrevista que el Presidente sostuvo con varios periodistas en el inédito programa de Conversaciones a fondo realizado un par de semanas antes, así como en los innumerables spots a que tienen derecho los mandatarios en los días previos y posteriores a la entrega de sus informes al Congreso. Al parecer, la noción de informar sobre la gestión de un gobierno se confunde con spots. Y los spots sobre un documento que debería ser más informativo que persuasivo se confunden con propaganda simplona.
No hay mucho que decir sobre el mensaje que pronunció el Presidente porque fue justo eso, un mensaje propagandístico y no un informe ante un poder con alguna capacidad de respuesta y/o sanción. Vale la pena recordar que un régimen de separación de Poderes presupone que el Ejecutivo rinda cuentas ante el Congreso, lo cual implicaría —por lo menos— que todos los legisladores tuvieran oportunidad de escuchar al Presidente comunicarles su visión del estado que guarda su administración, y que éste escuchará las réplicas de al menos algunos de ellos. Continue reading