26 de septiembre

Es muy difícil explicar o entender la tragedia de Iguala, Guerrero. Las víctimas merecen justicia y los familiares merecen ser atendidos (minimal responsiveness). De eso trata mi columna de esta semana para Excélsior, “Voto razonado” (11 octubre 2014).

Imagen de Reforma (11 oct 2014)

Imagen de Reforma (11 oct 2014)

26 de septiembre

La noche del 26 de septiembre, seis personas fueron asesinadas y otras 43 desaparecieron. ¿Cuánta indignación le produce saber esto? Quizás sea necesario proveer más detalles porque, según dicen, el contexto importa. Para empezar, no se trata de un episodio de la Guerra Sucia de los años 60 o 70 o de un episodio del pasado autoritario de América Latina. Se trata de México en 2014, un país que se presume como una democracia constitucional.

Se trataba, además, de jóvenes estudiantes de una escuela normal rural, es decir, jóvenes que querían dedicarse a ser maestros rurales. La policía municipal los detuvo primero, les disparó después, y posteriormente los entregó a otros criminales. Pero hay más. De entonces a la fecha se han descubierto fosas comunes con cadáveres calcinados. No sabemos aún si los cadáveres son de los estudiantes. Si no son ellos, ¿entonces de quiénes son? Si no son ellos, ¿entonces dónde están? Continue reading