¿Desaceleración económica o recesión?

Las consecuencias de la desaceleración económica (1 de Agosto de 2019)

Esta semana el Inegi dio a conocer su estimación oportuna del Producto Interno Bruto en México para el segundo trimestre de 2019. La variación del PIB respecto al primer trimestre del año fue de 0.1% usando datos desestacionalizados. Si bien los cambios de corto plazo importan menos que las tendencias de largo plazo, este dato es relevante porque, durante el primer trimestre del año, esta misma variación había sido negativa (-0.2%) —y una definición simple de una recesión económica implicaba, justamente, dos trimestres consecutivos con decrecimiento económico. Y aunque este último dato trimestral puede ser revisado y existen otros criterios más precisos para diagnosticar una recesión, por el momento, la amenaza de entrar en ella puede pasar a un segundo término. Aunque sea de panzazo.

Lo que es ineludible es que estamos en un franco periodo de desaceleración económica. En su serie original, la tasa de crecimiento anual —que compara el segundo trimestre de 2019 con el mismo trimestre del año anterior— fue de -0.7%, mientras que en la serie desestacionalizada esta tasa fue de sólo 0.4%. Destaca que las actividades secundarias —tales como construcción, energía, minería e industrias manufactureras, etcétera— han mostrado tasas anualizadas negativas en dos trimestres consecutivos, -2.1 y -1.6, respectivamente. La tendencia de un tiempo a la fecha es preocupante, pues, como bien señaló Jonathan Heath, “el crecimiento promedio anual de los últimos cinco trimestres es 0.04%”.

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