XXV Diplomado en Análisis Político Estratégico

El próximo viernes 14 de septiembre de 2012 inicia el XXV Diplomado en Análsis Político Estratégico del CIDE, coordinado por Claudio López-Guerra y Javier Aparicio.

El diplomado tiene dos objetivos centrales.  Por un lado, familiarizar al alumno con algunos de los principales enfoques teóricos y metodológicos de la Ciencia Política contemporánea. Por otro lado, que los participantes puedan utilizar estas herramientas analíticas para comprender el proceso político en México, así como la evolución de sus actores e instituciones clave.

A lo largo del diplomado analizaremos diferentes aspectos del proceso político-electoral: desde la toma de decisiones de votantes y representantes políticos, la competencia electoral y la negociación entre poderes, hasta la negociación e implementación de reformas y políticas públicas concretas.

El cuerpo docente incluye a reconocidos académicos del CIDE así como expertos de otras instituciones. Para mayor información sobre inscripciones y temario detallado, pueden consultar este website, o enviar un correo electrónico a paola.velasco@cide.edu, coordinadora aministrativa del Diplomado.

Elecciones legítimas pero inequitativas

La revista Letras Libres de agosto 2012 publica un dossier sobre las elecciones en México, titulado “La democracia resiste“. El dossier incluye las opiniones de Enrique Krauze, Christopher Domínguez Michael, Willibald Sonnleitner y un servidor, entre otros. Mi ensayo, escrito a mediados de julio, está disponible aquí. Estos son algunos fragmentos:

ELECCIONES LEGÍTIMAS PERO INEQUITATIVAS

Escribo estas líneas sin saber cómo resolverá el TEPJF el recurso de inconformidad con la elección de presidencial presentado por Andrés Manuel López Obrador y la coalición Movimiento Progresista. Sin ser un experto en derecho electoral, creo que el desenlace más probable es que el Tribunal validará la elección y otorgará constancia de mayoría al candidato que obtuvo más votos, Enrique Peña Nieto.

Mi dicho no implica que la elección fue impecable ni que estuvo libre de irregularidades ni que se debe dar vuelta a la página con miras a la próxima elección federal. Implica que, dados el resultado de los comicios, la naturaleza del proceso electoral y el marco legal vigente, considero que el peso de las pruebas presentadas por la coalición no será suficiente para convencer a la mayoría de los magistrados. Dedicaré unas líneas al resultado electoral, a las irregularidades, y otras tantas a los temas que urge atender antes de la próxima elección.

(…) [y esta es mi conclusión]

¿[P]or qué la reforma electoral de 2007 dejó prácticamente intocado el tema compra de votos y el rebase de topes de gasto de campaña? Una posible respuesta es que los partidos se engolosinaron con la idea de allegarse de spots gratis (es un decir), protegerse de campañas negativas y facilitar recuentos innecesarios. En este sentido la reforma electoral, fruto de alegatos cortoplacistas, quizá distrajo la atención de temas más importantes. Otra posible respuesta es más preocupante. Quizá no se tocaron estos temas porque existe un consenso entre los partidos en el que poder gastar lo que sea y como sea durante las campañas funciona bien para todos, salvo para uno que otro perdedor y la sociedad.

Independientemente de sus méritos jurídicos y su eventual resolución por parte del Tribunal, la inconformidad de AMLO es importante porque pone énfasis en temas poco atendidos hasta ahora. Nuestro sistema electoral tolera el exceso de gasto de campaña y, al no castigarlo de manera ejemplar, promueve el clientelismo. Lo sabemos y miramos al otro lado. El sistema electoral mexicano se ha ido perfeccionando en un proceso de prueba y error, pero también ha habido errores y distracciones serias que deben corregirse cuanto antes. Atar las manos al desvío de recursos en todos los órdenes de gobierno, fiscalizar ingresos y gastos de campaña y castigar las peores prácticas clientelares para movilizar o persuadir votantes, son tres viejos problemas. Ya va siendo tiempo de atender lo importante y no regular al capricho y contentillo de los partidos.

El ensayo completo está aquí y en la edición impresa de Letras Libres de agosto 2012.

¿Se cocinó un fraude cibernético en 2006?

La revista Nexos de agosto 2012 publica mi reseña sobre el libro de Héctor Díaz-Polanco, La cocina del diablo: el fraude de 2006 y los intelectuales (Editorial Planeta, México, 2012).

El fraude que no fue

El ensayo La cocina del diablo: el fraude de 2006 y los intelectuales, de Héctor Díaz-Polanco, intenta demostrar que en la elección presidencial de 2006 se consumó un fraude. Sin descartar posibles intervenciones a la antigüita, el énfasis del volumen recae en el llamado fraude cibernético. El texto inicia con un resumen de los acontecimientos previos a la jornada electoral, como el intento de desafuero y la campaña negativa en contra de Andrés Manuel López Obrador, y concluye con una discusión sobre el papel de los científicos e intelectuales en develar o encubrir, según sea el caso, la evidencia del fraude.

Vayamos al meollo del asunto. ¿Presenta el autor evidencia concluyente de que hubo fraude en 2006? No. ¿Sugestiva al menos? No. ¿Revisa toda la evidencia y análisis disponibles de entonces a la fecha? Tampoco. ¿Hace falta ser un científico connotado para descubrir lo anterior? Menos.

(…) En resumen, en 2006 algunos científicos asumieron, incorrectamente, que el PREP y los cómputos distritales deberían ser 100% aleatorios cuando nunca lo son. En la confusión es posible que hayan visto un fraude cibernético donde no lo hubo. Posteriormente, no quisieron admitir que la mayoría de los errores en actas eran aleatorios cuando sí lo fueron. El método científico sugiere que cuando las implicaciones de tu teoría son falsificadas por la evidencia, hay que revisar la primera. Seis años después, ya va siendo tiempo de rechazar el fraude cibernético y atender los verdaderos problemas de nuestra joven democracia.

Aquí encontarán la reseña completa.

Para más detalles sobre la evidencia comentada en mi reseña, pueden consultar esta entrada, mi página de análisis electoral 2006, o bien este artículo de la revista Política y Gobierno.

¿Debemos preocuparnos por las inconsistencias en actas de casilla?

Hoy publiqué un blog invitado en Animal Político:

¿Debemos preocuparnos por las inconsistencias en actas de casilla?

En su impugnación, Andrés Manuel López Obrador también se duele de inconsistencias en las actas de escrutinio y cómputo. El recurso de inconformidad habla de una anomalía “generalizada en todas las casillas” (pág. 68), puesto que el “50% del total de las casillas siguen aún presentando inconsistencias aritméticas en la votación total emitida en las tres elecciones federales” (pág. 77). Según el recurso de inconformidad, estas anomalías violan el artículo 295 del COFIPE y restan certeza al proceso electoral.

Si bien estas diferencias o inconsistencias no necesariamente son una anomalía en términos legales, ¿qué nos dicen al respecto los datos a nivel casilla del cómputo distrital del IFE? En este blog discutiré la magnitud de las diferencias, su frecuencia relativa y, quizá lo más importante, si su distribución muestra algún sesgo preocupante en favor de algún candidato.

Aquí encontrarán la nota completa.