Esta semana continúo con el tema de política fiscal en mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (5 de octubre 2013). En mi columna previa traté el tema de la incidencia de la exención del IVA a alimentos y medicinas; ahora discuto la diferencia entre gravar el consumo o gravar el ingreso.
¿ISR vs. IVA?
La semana pasada comenté en este espacio que es incorrecto afirmar que las exenciones del IVA para alimentos y medicinas protegen a los más pobres. Por un lado, es cierto que los hogares más pobres destinan una mayor proporción de su gasto para consumir alimentos y medicinas que los hogares más ricos y, por ende, la exención del IVA les ayuda. Pero también es cierto que, en términos absolutos, los hogares más ricos consumen mucho más alimentos y medicinas que los hogares pobres. De modo que la exención de IVA para alimentos y medicinas perdona o subsidia mucho más recursos para los hogares de clases medias y altas que para los hogares pobres. Este problema es particularmente grave dada la alta desigualdad en la distribución del ingreso en México.