Encuestas prohibidas

En México y en otros países se prohibe la difusión de encuestas una semana antes de la jornada electoral. Se trata de una regulación absurda que protege a los partidos en el poder al tiempo que impide al electorado contar con información oportuna y socialmente útil.  Veamos por qué.

En toda campaña electoral hay una derrama de información de diversa índole y credibilidad (promesas creíbles o no tanto, campañas negativas o informativas, debates, encuestas serias o patito, etc.). Prohibir la difusión de encuestas limita una fuente importante de información confiable y deja al electorado a merced de otras tantas fuentes de información menos confiables (rumores, spots, despensas, etc.). La prohibición afecta sobre todo a las encuestas serias: a un encuestador patito le importa poco la prohibición y filtrará cifras amañadas, mientras que a los despachos establecidos no les queda más que cumplir la ley para mantener su reputación y su negocio.

¿Qué impacto pueden tener las encuestas en el electorado? Supongamos que las últimas encuestas muestran una clara ventaja para el candidato A frente a B, digamos 60% vs. 40%. Esta información es útil para los simpatizantes de A (“la victoria de A es casi segura, a lo mejor no hace falta ir a votar”) pero también para los simpatizantes de B (“quizá los simpatizantes de A se confíen y no voten, mejor me animo a ir a votar por B para ver si logra dar la sorpresa”). A partir de esta información, un equilibrio posible es que la elección resulte un poco más cerrada de lo que las encuestas anticipaban, digamos 55% vs 45%. Nada grave, al final de cuentas de todos modos gana A pero con un menor margen, lo cual es deseable bajo ciertos criterios normativos y, de hecho, puede inducir una mejor gestión ante el temor de una nutrida oposición.  (Este resultado es una aplicación directa de la lógica de la acción colectiva de Mancur Olson: el grupo mayoritario A tiende a flojear un poco más que el grupo minoritario B.)

Supongamos ahora que la contienda está reñida y se va cerrando aún más en los 3 o 4 días previos a la elección. Las encuestas que 7 días antes daban un margen de 5% ahora están dentro del margen de error, lo cual puede ocurrir si un porcentaje importante de indecisos se vuelcan en favor de un candidato. Saber que la elección se está cerrando en los días inmediatos previos a la elección es información sumamente valiosa para los simpatizantes de ambos candidatos y, de hecho, es muy probable que produzca una mayor (y muy deseable) participación electoral: tanto los simpatizantes de A como los de B no querrán “que el otro candidato les arrebate el triunfo en el último minuto”. Gane quien gane, tendrá incentivos para esforzarse más en su gestión por miedo a la oposición que “casi le ganaba”. Es por ello que, si la elección se está cerrando pero el votante no llega a conocer las últimas encuestas, se favorece indirectamente al puntero “de 15 días atrás”.

Los ejemplos previos se refieren a elecciones bipartidistas. En casos de elecciones multipartidistas, las encuestas oportunas producen un beneficio adicional: ayudan a que los votantes cuenten con la información necesaria para coordinarse a favor o en contra de los punteros a traves del llamado voto útil. Y de nuevo, a mayor voto útil, más reñida será la contienda.

En resumen: contar con más información confiable un día antes de la elección produce beneficios sociales que van en proporción directa con lo cerrado de la contienda. Más y mejor información en manos de los votantes es preferible que menos. Dicho de otro modo, ¿por qué sólo los líderes partidistas y grupos de interés –y no los votantes– habrían de tener acceso a encuestas de manera oportuna? ¿Quién se beneficia en un mundo con escasa difusión de encuestas?

Esta figura ilustra el caso reciente de Perú, donde Ollanta Humala se mantuvo debajo de Keijo Fujimori a lo largo de la campaña por la 2a vuelta presidencial, pero remontó en los 4 o 5 días previos a la elección del 5 de junio de 2011. La fuente, confidencial en aquellos días, está aquí.

Lecturas relacionadas:

 

 

Elecciones locales: Coahuila e Hidalgo

El próximo domingo 3 de julio habrá elecciones locales en el Estado de México (gobernador), Coahuila (gobernador y diputados locales), Hidalgo (alcaldes) y Nayarit (gobernador, alcaldes y congreso local). En los primeros tres estados, considerados bastiones del PRI, la elección de gobernador está desfasada de la elección de alcaldes y/o diputados locales. El caso del Estado de México fue discutido aquí. Ahora toca el turno a Coahuila e Hidalgo.

La siguiente figura ilustra un resumen de los resultados, tanto en  elecciones locales como federales, observados en Coahuila entre 1999 y 2009. Desde 2005, los presidentes municipales tienen un período de 4 años, por lo que sólo serán concurrentes con el resto de los cargos locales cada 12 años.

En Hidalgo, la elección de alcaldes se encuentra desfasada de la elección de gobernador y congresos locales. En la más reciente elección para gobernador y congreso local, en julio 2010, la coalición del PAN, PRD y Convergencia enfrentó a la coalición del PRI-PANAL. Estos son los resultados electorales de Hidalgo en la última década.

La estadística descriptiva de los resultados electorales en el Estado de México, Coahuila e Hidalgo en los últimos 11 años es como sigue:

    variable |   mean       min       max         N
-------------+----------------------------------------
         pan |   27.19     11.60     48.87        28
         pri |   42.77     18.13     61.31        31
         prd |   18.27      2.36     43.31        28
Coal.pan-prd |   39.74     33.72     45.23         3
    particip |   50.23     33.22     67.89        31
      margen |   17.28      3.24     43.55        31
------------------------------------------------------

La correlación entre participación electoral, margen de victoria y el porcentaje de votos recibido por el PRI es como sigue (n=31):

             |      %PRI   Margen Participación
-------------+--------------------------------
         pri |   1.0000
      margen |   0.6703   1.0000
    particip |  -0.3642  -0.2793   1.0000

Aunque cada elección cuenta una historia diferente dado el contexto local, el perfil de los candidatos y sus campañas, etc., una mirada rápida a la estadística electoral de estos tres estados sugiere varios aspectos importantes: A mayor participación electoral, menor es el porcentaje de votos que recibe el PRI y menor es el margen de victoria (ie, elecciones más competitivas). Por otro lado, cuando van en coalición, el PAN y PRD han logrado conseguir hasta un 45% de votos, como en Hidalgo, 2010.

Nada nuevo hasta aquí. Lo que no deja de sorprender es que los partidos de oposición no actúen en consecuencia. Quizá salvo el caso de Nayarit, esta jornada electoral parece ser la crónica de una derrota anunciada para el PAN y PRD. De modo que si el próximo domingo observamos un elevado abstencionismo, ya sabemos qué partido se habrá visto beneficiado. Y si PAN y PRD no consideran seriamente formar coaliciones rumbo al 2012, también sabemos qué candidato se los agradecerá.

Elecciones Estado de México 1997 – 2009

CNN México pidió mi opinión sobre la próxima elección gubernamental en el Estado de México (he aquí el video). Para tal fin, revisé algunos datos sobre elecciones recientes en esa entidad.

Muchos consideran al Estado de México como un bastión del PRI.  En efecto, el PRI nunca ha perdido la gubernatura ni el control de la mayoría de los ayuntamientos.  Sin embargo, el electorado mexiquense ha mostrado cierta volatilidad entre elecciones locales y federales: el candidato del PRI no ganó en 2000, cuando Fox obtuvo 43.7% votos en el estado–ni tampoco en 2006, cuando ganó Andrés Manuel López Obrador con 43.3%. Por eso se dice que el Edomex “no predice elecciones presidenciales”. Sin embargo,  el PRI tampoco ha tenido un gobernador mexiquense como candidato presidencial… hasta ahora.

La variación en los resultados electorales del Estado de México está relacionada con la participación electoral. En las elecciones locales por lo general hay un menor nivel de participación que en las federales, lo cual beneficia al voto duro del PRI. Desfasar la elección de gobernador de la de alcaldes y congreso local también puede ayudar al PRI (algo similar ocurre en Hidalgo, Coahuila, Guerrero y Chiapas hasta hace poco). Estas son dos claves del funcionamiento de la maquinaría priísta.

Considerando las 11 últimas elecciones locales y federales, la correlación entre participación electoral y porcentaje de votos por el PRI es de -0.41.  La misma correlación para el PAN es de 0.58, y de 0.03 para el PRD (ojo, con tan pocos casos es difícil hacer inferencias; una alternativa sería analizar los resultados por municipio año con año).

Esta es una entrada previa sobre el EDOMEX (marzo 2006).

Capos y violencia

Por razones obvias, de un tiempo a esta parte ha habido un creciente debate sobre la causalidad entre los operativos federales–“la caída de capos”–y los niveles de homicidios en diferentes regiones del país. La versión oficial sugiere que los operativos llegan a donde se han detectado severos problemas de violencia e inseguridad: el bombero va al fuego. Versiones alternativas sugieren diferentes mecanismos mediante los cuales los operativos mismos pueden producir aumentos en la violencia.

Trágico como es, el tema es un claro ejemplo de lo difícil que resulta inferir causalidad a partir de datos no experimentales: o la violencia causa a los operativos, o los operativos mismos causan más violencia, o ambos son causados por un tercer factor no identificado aún. En términos  metodológicos hay un problema de endogeneidad que no permite identificar plenamente el sentido de la causalidad con los datos disponibles a la fecha.

De hecho, si impartiera un curso de diseño de investigación, lo iniciaría precisamente con este debate. He aquí algunas lecturas obligadas:


CIDE: número uno

De acuerdo al artículo “Where is knowledge generated? On the productivity and impact of political science departments in Latin America“, de David Altman (2011), la División de Estudios Políticos del CIDE es la número uno de la región (ver Tabla 2, pág. 8). El segundo lugar es para la Universidad Torcuato DiTella, de Argentina. La División de Estudios Internacionales del CIDE ocupa el cuarto lugar.

Departments of political science and international relations sorted by per capita scientific area (2000–2008)

Abstract. Clear rules that encourage meritocracy, and that include the evaluation of scholarly productivity, are slowly and unevenly taking hold in academic life in Latin America. While some countries have official rankings of political science departments, others rely only on informal assessments. In a third set of countries, we cannot even consider the competition because the market is dominated by a state monopoly. This article provides a first, systematic study of scientific productivity and concomitant impact in more than twenty departments of Political Science and International Relations in the region. I show that scholars’ productivity is intimately related to where they pursued graduate studies, what subfield of research they work on, and the explicit adoption of rules that encourage meritocracy and academic careerism.

Nuestro colega Andreas Schedler merece mención especial en el artículo:

Yet, it is extremely interesting to note that the impact of publications of scholars who graduated from schools belonging to ‘other developed countries’ have a higher impact than those from US schools. Delving more into this finding, and checking the stability of my models, I realized that this coefficient is driven upwards by a single outlier, Andreas Schedler from CIDE, who is maybe one of the most productive and highly cited scholars in the region.