Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (15 junio 2013).
Esta semana el ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, se llevó muchas primeras planas. Por desgracia, no está solo en el creciente club de ex gobernadores involucrados en escándalos de corrupción, endeudamiento, enriquecimiento (in)explicable o franca colusión con el crimen organizado: Tomás Yarrington, Armando Reynoso, Narciso Agúndez, Juan José Sabines, Marco Antonio Adame, Humberto Moreira, Emilio González Márquez, Arturo Montiel, Mario Villanueva, y un largo etcétera omitido aquí ya sea por olvido o falta de espacio.
¿Cómo llegamos hasta este punto? El poder relativo de los gobernadores es un producto de la transición democrática. De un tiempo a esta parte, los gobernadores han ganado autonomía de gestión, poder de negociación en el Congreso y mayores recursos presupuestales. Si antes se disciplinaban ante la voluntad del Presidente, un mecanismo de control imperfecto y discrecional, pero control al fin y al cabo, tras la alternancia en Los Pinos ese mecanismo perdió fuerza. A su vez, el debilitamiento relativo del Presidente transformó a los gobernadores en jefes naturales de sus bancadas legislativas. Y con la llegada de los gobiernos divididos, éstos adquirieron un mayor poder de negociación que les ha permitido hacerse de cada vez mayores recursos presupuestales. Continue reading