10 tuits sobre voto nulo vs. voto de castigo

El viernes 5 de junio tuiteé 10 ideas rápidas sobre el debate entre voto nulo vs. voto de castigo. Aquí los recopilo for the record. Y, por si acaso, aquí encontrarán más detalles sobre el fondo de la cuestión.

  1. El argumento moral, deontológico o expresivo de los anulistas –“yo no voto por indignos, protesto contra ellos”– es irrebatible.
  2. Pero el argumento consecuencialista del voto nulo es fácilmente derrotado –con aritmética, teoría y evidencia– por el voto de castigo.
  3. No hay forma “incorrecta” de votar. Vota como quieras: es tu voto, tu moral y/o tu pragmatismo.
  4. La pregunta de fondo es clave: ¿cuál es la mejor forma de presionar a los políticos, “anulando como protesta” o “casgtigando con votos”?
  5. Hay mucho debate sobre el sesgo partidista del voto nulo. De haberlo, es de impacto trivial. Acaso es más grave el abstencionismo.
  6. Sea cual fuere el resultado del domingo, sería absurdo culpar a los anulistas de una decisión colectiva.
  7. Por otro lado, si para los anulistas resulta irrelevante la composición del Congreso, será interesante ver sus reacciones el mismo lunes.
  8. Intenciones del voto nulo: lo que para unos significa un acto de protesta, para otros es un aval del statu quo o del resultado electoral.
  9. Considera las consecuencias de tu voto. En política, como en tantas otras cosas, importan más las consecuencias que las intenciones.
  10. Basta que el partido en el gobierno pierda 2 curules para que pierda la mayoría simple en el Congreso. ¿Quieres incidir en ello? Vota.

Resultados electorales para diputados 1997-2012

Estos son los mapas de resultados –a nivel distrito– de la primera y segunda fuerza en elecciones para diputados federales de mayoría relativa entre 1997 y 2012. La fuente de los datos y mapas es el SICEEF-INE.

Resultados por distrito para Diputados MR 2012

Resultados por distrito para Diputados MR 2009

Resultados por distrito para Diputados MR 1997 – 2006

Como se aprecia, una es la pluralidad que se evidencia en los ganadores o primeras fuerzas, y otra es la pluralidad en las segundas fuerzas. Los diputados pluninominales que a muchos enfadan, capturan esta última.

Por orto lado, los cambios o avances en la pluralidad en segundas fuerzas anticipan en cierto modo la pluralidad de primeras fuerzas de años posteriores. Basta comparar, por ejemplo, el mapa de segundas fuerzas en 1997 con el de primeras fuerzas en 2006.

La dinámica de los resultados electorales entre 2006, año en que el PRI fue la tercera fuerza en el Congreso, y 2009-2012, años en que este recuperó la primera fuerza, se ilustra muy bien con un diagrama de Sankey.

Cito de aquí en adelante el análisis de Javier Márquez:

Han habido “cambios importantes en el número de distritos ganados por los partidos políticos. La gráfica de abajo muestra la evolución del partido ganador en los 300 distritos del país. El ancho de las franjas es proporcional al número de distritos que ganó cada partido o coalición en las elecciones de 2006 (primera columna), 2009 (segunda columna) y 2012 (tercera columna). Por sencillez, los resultados están agrupados en tres bloques: (1) PAN, (2) PRI + Coalición PRI-PVEM y (3) PRD + Coalición PRD-PT-MC.

Flujo de triunfos distritales Diputados MR 2006-2012

Pero quizá lo más interesante del diagrama de arriba es que las victorias distritales de un partido no provienen necesariamente de distritos que les fueron favorables en el pasado. Por ejemplo, en 2009 el PAN ganó 70 distritos. En 2012 ganó 52 distritos, de los cuales, la mayoría provino de distritos que el PRI o su coalición ganó en 2009. A su vez, el PRI ganó un número considerable de distritos que el PAN ganó en 2009.

La gráfica también ilustra los patrones de competencia que mencioné en un post anterior: el flujo de distritos entre el PAN y el PRD es muy pequeño; la mayor parte de los flujos interpartidistas involucran al PRI. De ahí que la fragmentación de la oposición en la próxima elección podría ayudar al PRI a compensar el midterm loss.”

2 mitos del voto nulo

Dicen por ahí que el voto nulo es más eficaz que el voto de castigo. ¿Será?

1. ¿Estás harto del sistema de partidos? El voto nulo ayuda a todos los partidos a mantener el registro.

formula3porciento

La lista nominal al 15 de abril de 2015 es de 83,563,190 votantes. Si todos votamos, cada partido requeriría al menos 2.5 millones de votos (3% del total) para sobrevivir. Pero si solo vota la mitad de los empadronados –un escenario realista–, cada partido necesita al menos 1.25 millones de votos. Los votos nulos no cuentan en la suma de votos válidos, por lo que equivalen a abstenciones. Por ello, a mayor voto nulo, menos votos requerirá un partido para mantener el registro.

Este efecto es independiente de las preferencias partidistas de los anulistas y no asume que ellos favorezcan a tal o cual partido. Los votos nulos no necesariamente benefician a un partido en particular, ayudan “a todos” a superar el umbar de 3%. Y esto ocurre porque cada partido político tiene una capacidad –mayor o menor– de movilización de votos.

2. ¿De votante partidista a anulista? El voto nulo afecta menos al partido que te decepcionó que un voto de castigo.

algebravotonulo

Si dejas de votar por el partido con el que antes simpatizabas y ahora anulas tu voto, disminuyes la fuerza de ese partido; pero como el voto nulo no es un voto válido, también disminuyes la suma de votos totales, lo cual ayuda a ese mismo partido. En contraste, si dejas de votar por A y lo castigas votando por B, ineludiblemente perjudicas más al primero.