Esta es mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (23 noviembre 2013), en la cual comento un tipo importante de rent-seekng: el intercambio de favores entre quienes autorizan el presupuesto (legisladores) y quienes lo ejecutan a nivel local (ejecutivos y particulares).
Uno de los temas que más han circulado en medios, esta semana, es la acusación de alcaldes y gobernadores hacia diputados federales panistas por el cobro de comisiones (“diezmos”) por la obtención de recursos frescos y/o la ejecución de obra pública. No es la primera vez que las diferencias entre panistas se traducen en escándalos sobre el mal uso de los recursos públicos: basta recordar las acusaciones entre senadores corderistas y maderistas unas semanas antes de las pasadas elecciones locales. Sin mayor evidencia que los dimes y diretes entre un grupo u otro, resulta difícil comentar sobre la veracidad de estas acusaciones.
Por desgracia, el presunto intercambio de favores entre quienes autorizan partidas presupuestales y quienes las ejecutan a nivel local no parece sorprender a nadie. Sorprende, eso sí, que estos escándalos no generen una ola de investigaciones serias ni consecuencias mayores al escándalo en sí mismo: presunto fuego amigo que se disipa en dos o tres semanas. Por momentos, pareciera que la reacción de voceros de otros partidos políticos es más cercana a un “no jalen que descobijan”, que a una exigencia de rendición de cuentas. Continue reading