About Javier Aparicio

Profesor de la División de Estudios Políticos del CIDE, en México. (Assistant professor in the Political Studies Division at CIDE).

Life is a fountain

This is David Schmidtz on The Meanings of Life

In Philosophical Explanations, Nozick says the question of life’s meaning is so important to us and leaves us feeling so vulnerable that,

we camouflage our vulnerability with jokes about seeking for the meaning or purpose of life: A person travels for many days to the Himalayas to seek the word of an Indian holy man meditating in an isolated cave. Tired from his journey, but eager and expectant that his quest is about to reach fulfillment, he asks the sage, “What is the meaning of life?” After a long pause, the sage opens his eyes and says, “Life is a fountain.” “What do you mean life is a fountain?” barks the questioner. “I have just traveled thousands of miles to hear your words, and all you have to tell me is that? That’s ridiculous.” The sage then looks up from the floor of the cave and says, “You mean it’s not a fountain?”

In a variant of the story, he replies, “So it’s not a fountain.” The sage feels none of the angst that led the seeker to the cave. So, who’s missing something: sage or seeker? The story suggests a contrast of attitudes. I’ll call them Existentialist and Zen, meaning only to gesture at the traditions these names evoke. The Existentialist attitude is that life’s meaning, or lack thereof, is of momentous import. We seek meaning. If we don’t get it, we choose between stoicism and despair. The Zen attitude is that meaning isn’t something to be sought. Meaning comes to us, or not. If it comes, we accept it. If not, we accept that too. To some degree, we choose how much meaning we need. Perhaps the sage achieves peace by learning not to need meaning. Perhaps that’s what we’re meant to learn from the sage’s seemingly meaningless remark that life is a fountain.

The Existentialist insight, in part, is that meaning is something we give to life. We do not find meaning so much as throw ourselves at it. The Zen insight, in part, is that worrying about meaning may itself make life less meaningful than it might have been. Part of the virtue of the Zen attitude lies in learning to not need to be busy: learning there is joy and meaning and peace in simply being mindful, not needing to change or be changed. Let the moment mean what it will.

¿Tocando fondo?

El Universal de hoy, 1-marzo-2010, publica los resultados de la primera encuesta de evaluación presidencial del año.  Esta es mi opinión al respecto publicada en el mismo diario (y aquí encontrarán mis columnas previas):

¿Tocando fondo?

A los pocos meses de asumir el cargo el Felipe Calderón pasaba por un muy buen momento y contaba con niveles de aprobación del 68%, su máximo histórico. Casi tres años después, solamente 41% de la población en edad de votar aprueba algo o mucho el desempeño del presidente según la encuesta levantada por Berumen y Asociados entre el 19 y 22 de febrero pasado. Por primera vez en su mandato, hoy puede decirse que la mayoría de la población no aprueba el trabajo de Calderón.

El llamado “diferencial de aprobación (41%) vs. reprobación (36%)” del presidente es ahora de sólo de 5 puntos, cifra 43 puntos menor que en sus mejores momentos, cuando tenía un diferencial positivo de 48 puntos.  Este dato no sorprendernos dado que 68% de los encuestados opina que las cosas han empeorado en México en el último año. En este caso, percepción y realidad coinciden pues en el último año el PIB cayó en 6.5%.

Hace unos meses, cuando nos encontrábamos en los peores momentos de la recesión, sorprendía que la popularidad de Calderón no cayera en la misma proporción que la percepción de la economía. Quizá algunos ciudadanos valoraban los esfuerzos (reales o mediáticos) del mandatario más allá de los resultados; quizá otros simplemente no le atribuyen toda la responsabilidad del rumbo del país. Hoy resulta claro que la recesión tuvo un efecto rezagado en la aprobación presidencial: Calderón tiene su peor momento seis meses después del peor momento de la economía.

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Presupuesto IFE + Partidos Políticos

Este es el presupuesto anual del IFE (incluyendo financiamiento publico a partidos políticos) entre 1997 y 2009, en pesos constantes (base junio 2002).

Este es el presupuesto anual de operación del IFE vs. el financiamiento publico a partidos políticos entre 1997 y 2009, en pesos constantes (base 2002).

Mas detalles y análisis sobre estas cifras, en este documento (es de 2006, pero lo dicho allí en parte sigue vigente).

Reducción de plurinominales

Por Javier Márquez y Javier Aparicio

La iniciativa de reforma política del Presidente Felipe Calderón propone, entre otras cosas, disminuir de 500 a 400 curules la Cámara de Diputados. La propuesta es mantener la proporción de curules uninominales (de 300 a 240) y plurinominales (de 200 a 160).  ¿Qué efectos tiene esta propuesta, más allá del efecto retórico de “tener menos diputados”?

Dejando de lado el impacto de una menor Cámara en los problemas de coordinación parlamentaria, el efecto neto de esta reforma en la correlación de fuerzas del Congreso es difícil de anticipar por tres razones. En primer lugar, la reducción de diputados uninominales de 300 a 240 implica por fuerza una redistritación, la cual puede modificar notablemente el número de curules de mayoría relativa de los principales partidos políticos. Esto se debe a que la distribución territorial de las preferencias políticas no es homogénea para cada partido. De hecho, distritos de mayor tamaño pueden afectar relativamente más a aquellos partidos que tienen una base electoral regionalmente concentrada, como el PRD.

En segundo lugar, la reducción de curules plurinominales (manteniendo constantes los de mayoría relativa) a su vez produciría un mayor “sesgo mayoritario” al interior de la los Cámara. Por ejemplo, si hoy no hubiera plurinominales el PRI tendría 184 de 300 curules (61.3% de la Cámara) en vez de 237 de 500 (47.4%) asientos que hoy tiene por ambos principios.  Por último, si el número de plurinominales es relativamente bajo, los partidos políticos pequeños difícilmente alcanzarían los votos necesarios para conseguir más de unos cuantos escaños.

¿Cuál sería el efecto disminuir el número de curules plurinominales, manteniendo otros factores constantes? La siguiente gráfica ilustra el tamaño relativo de las bancadas como una función del número de curules plurinominales en un rango de 50 a 300.  Las simulaciones utilizan los resultados electorales de 2006 y asumen que los resultados de los 300 distritos de mayoría relativa permanecen sin cambio.  Es decir, estamos simulando una Cámara que va desde 350 a 600 curules–una Cámara mixta cada vez “más proporcional”.

Porcentaje de curules en la Cámara en función del número de curules plurinominales, manteniendo constantes los resultados de 2006. (Fuente: Márquez y Aparicio, 2010)

Como puede apreciarse, el porcentaje de curules totales no varía más de 2 puntos porcentuales con respecto al porcentaje realmente observado en 2006 (líneas punteadas). Conforme la Cámara se hace “más proporcional”, la bancada del PAN y la Coalición Por el Bien de Todos (PBT) –los punteros en 2006– disminuye en términos relativos. Por otro lado, las bancadas del PRI+PVEM (APM), Nueva Alianza y ASDC, aumentan relativamente conforme se crece el número de plurinominales–tal y como es de esperarse de una Cámara “menos mayoritaria”.  Nótese, además, que el tamaño de las bancadas de NA y ASDC tienen cambios “más bruscos”, debido a su reducido número de votos.

En resumen, reducir el número de plurinominales de 200 a 160 tiene efectos muy modestos en las bancadas de los principales partidos (menores a 2%), pero que pueden ser sustanciales para los partidos pequeños. Sin embargo, reducir el número de curules de mayoría relativa puede tener un impacto significativo en la composición de la Cámara, pues la redistritación alteraría el sesgo mayoritario y, sobre todo, el sesgo partidista de la distritación actual.  Por último la economía política de disminuir el tamaño de la Cámara tampoco es nada sencilla: considérese tan sólo el problema de determinar quiénes serían los 60 municipios que dejarían de ser cabezas de distrito.

Para más detalles sobre estos resultados, véase:

Reforma política

He aquí una breve colección de mis tweets sobre reforma política de los últimos días (tomados de diferentes puntos de mi timeline en twitter y con algunas ediciones):

REFORMA POLITICA

  1. Varios papers sobre reforma política: http://investigadores.cide.edu/aparicio/refpol
  2. Al parecer hay que reformar la constitución para que sea más fácil seguirla reformando. ¿Cuándo tendremos una constitución de verdad?
  3. Haggard/McCubbins 101: Decisiveness = ability to change policy. Resoluteness = ability to commit to a given policy.
  4. Haggard/McCubbins Trade off#1: A more decisive polity must necessarily be less resolute.
  5. Haggard/McCubbins Trade off#2: As the effective number of veto players increases, the polity becomes more resolute and less decisive.
  6. El decálogo de reforma politica tiene prob<10% de ser aprobado en general. Ciertos items tienen p<30%. I’ll update this prior on the 29th.
  7. Y de las 10 propuestas reforma politica, me gustan unas 6 o 7. Necesito hacer un ranking pero reelección va 1er lugar.
  8. La reelección haría más “representativo y más fuerte” al Congreso. Por ello el Ejecutivo necesitaría más “poderes legislativos” para negociar su agenda.

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Encuesta sobre reforma política

El Universal de hoy domingo 24 de enero presenta los resultados de una encuesta telefónica sobre la iniciativa de reforma política presentada por Felipe Calderón.  En la misma edición se publica mi opinión sobre los resultados de la encuesta y sobre la iniciativa en general: “Las preguntas de la reforma política“. Estos son algunos resultados de interés:

La propuesta incluye diez puntos. Le voy a leer cada uno de ellos para que me diga si estaría

de acuerdo o en desacuerdo con la aprobación de cada uno de ellos:






De acuerdo En desacuerdo
Reducir el número de integrantes en el congreso 90% 7%
Incorporar la figura de la iniciativa ciudadana 86% 8%
Observaciones a los proyectos de ley presentados al Congreso 81% 11%
Sistema de elección presidencial por mayoría absoluta 78% 18%
Atribución a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para presentar iniciativas de ley 77% 16%
Aumentar el número de votos para que un partido político conserve su registro 72% 24%
Iniciativas preferentes al congreso 68% 23%
Candidaturas Independientes 65% 31%
Elección consecutiva de alcaldes, regidores y jefes delegacionales 53% 44%
Elección consecutiva de legisladores federales y locales 50% 46%
Nota: el porcentaje restante corresponde a las respuestas “No sade” y “No contestó”

Fuente: El Universal, 24 de enero de 2010

Reelection basics

Dentro del debate de la ReformaPolíticaqueMéxicoEsperaba la reelección tendrá un lugar prominente.  No dejan de sorprender los variados argumentos con que se pretende defender nuestra indefendible prohibición a la reelección consecutiva de representantes.  Para ahorrar bilis, de una vez pongo por aquí una breve colección de mis tweets sobre reelección (tomads de diferentes puntos de mi timeline en twitter):

  1. El debate más importante de la reforma política será entre líderes de PAN y PRI. So, it’s an uphill battle for reelection prospects.
  2. Como tantas no-reformas, casi nadie habla de quien se beneficia con la “no reelección”. El statu quo tiene defensores insospechados.
  3. Reelection misunderstanding #1: to assume that “current politicians” will behave the same under different rules.
  4. Ejemplo: nuestra clase política apesta. ¿Queremos reelegir a “estos”? Sí, porque con diferentes incentivos, su conducta debería cambiar.
  5. …pero también hay que “castigarlos” con algo más que votos: when will we send one big corrupt politician to jail?
  6. Misunderstanding 2: reelection does not substitute for “rule of law”.  We need both.
  7. Ejemplo: como hay narco-alcaldes o legisladores corruptos, sería mala idea permitir sean reelectos. Wrong!
  8. ¿Cuándo tiene más poder el votante-visto-como-consumidor, con o sin reelección? ¿con o sin moneyback guarantees?
  9. Contracts 101: los contratos (políticos o económicos) deben ser renovables por las partes. En su defecto, los “agentes” no se esfuerzan.
  10. Reelection raises the value of holding office. This induces more effort from “incumbents” but also the quality and effort of “challengers”.
  11. Continue reading

Juanito Sin Partido quiere ser candidato

Hace poco más de un mes Felipe Calderón presentó una ambiciosa iniciativa de reforma política.  Desde entonces, diversos analistas se han dado a la muy útil tarea de debatir las ventajas y desventajas de algunos de sus aspectos fundamentales: reelección, segunda vuelta, candidaturas independientes, iniciativa ciudadana, veto parcial, entre otras.  Aunque todo debate tiene cierta varianza, no dejan de sorprender los variopintos argumentos con que se defienden reglas tan indefendibles como la no reelección o la prohibición a candidaturas independientes, por ejemplo.

En su artículo del diario Reforma del 21 de enero, José Woldenberg se hace cargo de las candidaturas independientes. Woldenberg nos recuerda que los “candidatos independientes son partidos políticos que no se atreven a decir su nombre”. Puros o impuros, si estos ciudadanos acaban funcionando como partidos políticos, ¿entonces para qué tanta alharaca?  Woldenberg nos recuerda, además, varias de las complicaciones que impondrían las candidaturas independientes en nuestro ya muy enredado sistema electoral: ¿Y si pierden? ¿Y si ganan, qué van a hacer al llegar a las cámaras? ¿Quién los apoyaría como ejecutivos? ¿Y si se acaban uniendo a un grupo parlamentario? ¿Y si se sienten muy solitos? ¿Cómo subsidiaríamos sus campañas o asignaríamos sus spots? ¿Y si son muy ricos? ¿Y qué tal que son narcos? Con tantas complicaciones quizá sea mejor que dejemos las cosas como están.  Al fin y al cabo, como parece asumir este argumento, cualquier candidato realmente valioso debería ser adoptado por uno de nuestros tantos partidos políticos (esos sí, esenciales para la democracia, según se dice). Continue reading

Seminario Reforma Política

El Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, con la colaboración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Instituto de Investigaciones Jurídicas (UNAM) y el Centro de Estudios para un Proyecto Nacional Alternativo, S.C., ha organizado un Seminario para el análisis y discusión de las iniciativas y propuestas en materia de Reforma Política, que tendrá lugar los días 25 y 26 de enero del 2010 en la sede del Senado. Las mesas de trabajo se llevarán al cabo en el patio central de la Sede del Senado en Xicoténcatl.

Participan como ponentes:

  • MARIA DEL CARMEN ALANIS (TRIFE)
  • JORGE ALCOCER V (CEPNA)
  • JORGE CASTAÑEDA GUTMAN
  • JOSE ANTONIO CRESPO (CIDE)
  • MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA
  • MARIA AMPARO CASAR (CIDE)
  • FEDERICO REYES HEROLES (UNAM)
  • JOSE WOLDENBERG (UNAM)
  • DIEGO VALADES (IIJ/UNAM)
  • LORENZO CORDOVA (IIJ/UNAM)
  • MIGUEL CARBONELL (IIJ/UNAM)
  • DANIEL BARCELO (IIJ/UNAM)

Aquí pueden ver el programa completo.

Education, job training and productivity

Bryan Caplan, over at EconLog, cites an interesting discussion on the role of education and productivity, as featured in Arnold King and Nick Schulz recent book From Poverty to Prosperity. The authors interview William Lewis:

AK & NS: One finding that might surprise some people is that the education level of the labor force isn’t nearly as important for the overall economic performance of a nation as commonly thought… How did you reach that conclusion?

William Lewis: … [W]e got the first hint of this when we were studying Japan back in the early 1990s…  There were many disparaging comments made in the U.S., and maybe even stronger ones made abroad (especially in Japan), about how the U.S. labor force was getting what it deserved because it was lazy, uneducated, and maybe even dumb.  But of course, the Japanese – the capable, competent Japanese manufacturing companies – showed that this notion was wrong by coming here, building their own factories, managing American labor, and taking a lot of other local inputs and coming within five percent of reproducing their home country productivity.
[…]
The great bulk of the evidence about education came from competent multinational corporations of any nationality, who showed that they could go virtually anywhere in the world and take the local workforce and train it to come close to home country productivity.  The clinching evidence [came when] we looked at some other industries.  We compared the construction industry in the U.S. with construction in Brazil and found that in Houston, the U.S. industry was using Mexican agriculture workers who were illiterate and didn’t speak English.  They were not any different than the agricultural workers who were building similar high rises in Sao Paolo, say.  And yet they were working at four times the productivity.
Uneducated people can be trained on the job to accomplish quite high skill levels and quite high levels of productivity.  And that’s good news, because if the World Bank and everybody else had to wait until we revamped the educational institutions of all of the poor countries and then put a cohort or two of workers through it, we are talking about another fifty years before anything happens.  That’s not acceptable and it’s not necessary, thank God.

Twitter forever?

From The New York Times (1-jan-2010):

Why Twitter will endure

“What could anyone possibly find useful in this cacophony of short-burst communication?

Well, that depends on whom you ask, but more importantly whom you follow. On Twitter, anyone may follow anyone, but there is very little expectation of reciprocity. By carefully curating the people you follow, Twitter becomes an always-on data stream from really bright people in their respective fields, whose tweets are often full of links to incredibly vital, timely information.

Like many newbies on Twitter, I vastly overestimated the importance of broadcasting on Twitter and after a while, I realized that I was not Moses and neither Twitter nor its users were wondering what I thought. Nearly a year in, I’ve come to understand that the real value of the service is listening to a wired collective voice.”

I guess that means that all of us should keep typing one-liners to give twitter critical mass and, eventually, more substance: nobody really cares, but that is the point!

Micro vs. macro: What works in development?

This is from The Brookings Institution–(check the links to the conference papers below!)  The conference brought together a great group of micro and macroeconomists.

What Works in Development? Thinking Big and Thinking Small

Bill Easterly and Jessica Cohen of Brookings recently convened a conference with leading development experts to explore one of the most vexing issues of global development: what do we really know about what works and what doesn’t when fighting global poverty? The conference focused on the ongoing debate over which paths to development really maximize results: a big-picture approach focusing on the role of institutions, macroeconomic policies, growth strategies and other country-level factors; or a more grassroots approach focusing on particular microeconomic interventions such as conditional cash transfers, bed nets, teaching materials and other micro-level improvements in service delivery on the ground.

CONFERENCE PAPERS:

Normative vs. positive models

In a very interesting piece on the fallacy of taking “the normative model of education as a true positive model” (NAP), Lant Pritchett cites Pigou:

“It is not sufficient to contrast the imperfect adjustments of unfettered enterprise with the best adjustment economists in their studies can imagine. For we cannot expect that any State authority will attain, or will even wholeheartedly seek, that ideal. Such authorities are liable alike to ignorance, to sectional pressure, and the personal corruption by private interest.”

The whole piece is here:

The Policy Irrelevance of the Economics of Education: Is ‘Normative as Positive’ Just Useless, or is it Worse?
Lant Pritchett (Harvard University, Kennedy School of Government).