Ingresos y Presupuesto 2010

Mi opinión sobre el paquete económico (ingresos y presupuesto) para 2010 aparece en El Universal de hoy (quizá añada un poco más de información más tarde).

Los costos de la hacienda

La discusión y aprobación tanto de los ingresos como del presupuesto de egresos del gobierno federal tiene una naturaleza eminentemente distributiva: produce ganadores y perdedores. A diferencia de otros asuntos que se posponen indefinidamente en el congreso, el debate anual en torno al presupuesto permite analizar como pocos la negociación entre el presidente y los legisladores. Más allá de la retórica donde todos dicen preocuparse por el bien del país, las decisiones hacendarias nos revelan las preferencias de nuestra clase política o los intereses que representa.

En México, los ingresos tributarios han sido históricamente bajos (alrededor de 10% del PIB), comparados con los promedios regionales y de países con ingresos per cápita similares.  La baja recaudación –y su dependencia de una renta petrolera volátil y no renovable– restringe la capacidad del estado, además de reflejar un equilibrio político perverso.  Por décadas, la renta petrolera ha permitido posponer una reforma fiscal “integral”. Y si el gobierno puede gastar sin exigir impuestos, los ciudadanos se acostumbran a recibir bienes y servicios públicos sin contribuir o sin reclamar demasiadas cuentas por ellos.

En otras latitudes, las izquierdas demandan mayores impuestos y gasto público, mientras que los partidos de derecha exigen una menor intervención del estado en la economía. Pero en México vivimos en un mundo al revés: el gobierno federal, supuestamente de derecha, propone mayores impuestos para preservar el gasto social mientras que la oposición rebate que es una mala idea aumentar impuestos durante una recesión. Pero los matices ideológicos en el debate hacendario resultan inútiles cuando la evasión fiscal y el dispendio públicos son la norma.

Para tener claro quién gana y quién pierde con el statu quo hace falta una discusión seria sobre la incidencia de los impuestos y el gasto público en México. Por un lado, se equivocan quienes se oponen a establecer un IVA generalizado aduciendo proteger a los más pobres: alrededor de la mitad del subsidio implícito en la exención del IVA a alimentos y medicinas favorece al 20% más rico de la población. Por otro lado, si bien el gasto social ha aumentado en los últimos 15 años, se equivocan también quienes afirman que este gasto, en su forma actual, contribuye a reducir la desigualdad: programas como Oportunidades son bastante progresivos, pero el grueso del gasto redistributivo (educación, salud, pensiones, subsidios agrícolas) es regresivo en términos absolutos, es decir, tiende a beneficiar a los menos pobres. Y ni hablar de la calidad del gasto.

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos aprobado esta semana, el gobierno federal espera erogar este año 3.18 billones de pesos–casi 30 mil pesos por habitante. Y se ha dicho hasta el cansancio que cualquier ajuste brusco al presupuesto pondría en riesgo importantes y exitosos programas sociales como Oportunidades. Pero, ¿de qué tamaño es el compromiso con el combate a la pobreza? La propuesta inicial del Presupuesto de Egresos de la Federación contemplaba alrededor de 84.2 mmdp para SEDESOL, de los cuales 38.8 mmdp irían a Oportunidades, es decir, sólo 1.2% de los ingresos totales para 2010. ¿A dónde se va el resto?

El gasto en inversión física se estima en 536.7 mmdp y las transferencias a entidades en 920 mmdp. En contraste, los servicios personales del gasto programable ascenderían a 829 mmdp (26% de los ingresos). Sea cual fuere la rentabilidad social del gasto en burocracia, difícilmente puede considerarse un gasto progresivo.

El crecimiento económico es el mejor remedio contra la pobreza, pero la necesaria provisión de bienes públicos y redistribución del ingreso corresponden al estado. Sin embargo, por muy diversas razones las democracias tienden a favorecer políticas públicas económicamente ineficientes en aras de sostener coaliciones políticas de distinta índole. Nuestro sistema político es aún más proclive a proteger a grupos empresariales del pago de impuestos, y a beneficiar con el gasto a grandes burocracias antes que a la mayoría de los ciudadanos. En gran medida, la ineficiencia e injusticia de nuestra hacienda pública es legado del corporativismo del régimen priísta, pero 12 años de gobiernos sin mayoría en el congreso, y 9 del PAN, hacen corresponsables ya al resto de nuestros representantes. Y si no entendemos por qué las reglas del juego favorecen esto, podemos esperar sentados a que la democracia produzca resultados distintos.

Financiamiento a partidos (webcast)

Este martes 10 de noviembre al mediodía se llevó a cabo en el CIDE la mesa de redonda: ¿Para qué sirve el financiamiento público a partidos en México?, con la participación de John Ackerman – UNAM, Javier Aparicio – CIDE, Ma. Amparo Casar – CIDE, y Jorge Javier Romero – UAM.

El evento fue transmitido en línea y pueden ver la grabación aquí. El shortlink del webcast es:  http://bit.ly/2WgyN1

El orden y horario de las intervenciones fue el siguiente:

Ma. Amparo Casar – CIDE    (min 0:00)
Jorge Javier Romero – UAM   (min 21:00)
John Ackerman – UNAM   (min 38:30)
Javier Aparicio – CIDE   (min 55:30)
Preguntas y respuestas   (1hr 15min)

Financiamiento a partidos: Regulación

En México existe un amplio debate sobre el papel del dinero en la política y cómo regularlo.  Entre las grandes preguntas de este debate tenemos: ¿Cuánto debe subsidiarse una democracia en general, y a los partidos o candidatos en particular? ¿Deben limitarse las fuentes de ingresos de los partidos y candidatos—cuánto y de quiénes? ¿Deben limitarse los gastos de campaña—desde cuándo, cuánto y cómo? Por último, ¿cómo se puede regular  y monitorear el origen y aplicación de estos recursos de manera eficiente?  No existe una respuesta claramente establecida para todas estas preguntas pero vale la pena echar un vistazo a lo que hacen en otras latitudes.

Esta tabla resume la regulación del financiamiento a partidos políticos en 14 democracias “consolidadas”.  Jacaranda Pérez y un servidor hemos analizado un conjunto más amplio de países (aquí, por ejemplo) pero esta muestra es bastante ilustrativa de las prácticas más comunes. 

Si bien 10 de 14 países ofrecen financiamiento público a partidos, solo 2 de ellos establecen topes al gasto de campaña. Junto con el financiamiento público, la regulación más común son los requisitos de rendición de cuentas de ingresos y gastos (disclosure requirements). Nótese además que alrededor de un tercio de estos 14 países imponen restricciones de algún tipo a las contribuciones de individuos o corporaciones.  Por último, resalta que pocos países financian más del 50% del gasto de los partidos (estos porcentajes deben interpretarse con cuidado pues es muy difícil medir de manera confiable el gasto total de los partidos).

Financing of Political Parties: General Regulations and Methods    
      Limits on Contributions:      
Country Public funding=1 PubFund as % of total Indivi-duals Corpo-rations Expenditure limits=1 Disclosure req’mt =1 Limitations index
Austria 1 71 0 0 0 0 0
France 1 50 1 1 0 0 2
Germany 1 30 0 0 0 1 1
Italy 1 n.a. 0 1 0 1 2
Netherlands 1 26.5 0 0 0 1 1
Portugal 1 90 1 1 0 1 3
Spain 1 90 0 0 0 1 1
Sweden 1 50 0 0 0 0 0
Switzerland 0 0 0 0 0 0 0
United Kingdom 0 0 0 0 1 1 2
Australia 1 61 0 0 0 1 1
Canada 0 0.1 0 0 1 1 2
Japan 1 34 1 1 0 1 3
United States 0 0 1 1 0 1 3
               
Totals / Averages 10 38.66 4 5 2 10 1.50

Fuente: Elaboración propia con base en Karl-Heinz Nassmacher, IDEA Handbook on Funding Parties and Election Campaigns, 2003.

Sobre el subsidio a partidos políticos

En La Jornada de hoy (2-nov-09), John Ackerman da su opinión sobre algunas de las propuestas para reducir el financiamiento público a partidos que circulan en el debate público. Ackerman advierte, entre otras cosas, que reducir el financiamiento público a partidos favorecería al gran dinero. Este es un tema amplio pero por ahora me concentraré en una alusión particular:

Javier Aparicio, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, ha dicho que “en la medida en que subsidiamos a los partidos políticos, les damos muy pocos incentivos para que se mantengan cerca de la ciudadanía”. Jorge Romero, de la Universidad Autónoma Metropolitana, sostiene que “hay que buscar un equilibrio que haga que los partidos se acerquen a la sociedad a fin de buscar recursos para hacer sus campañas de acuerdo con las causas que defienden”… Queda claro que la “ciudadanía” de la que hablan los expertos no se refiere a la población en general, sino únicamente a las personas más adineradas.

He aquí unas cuantas aclaraciones sobre mi postura en este tema. Por un lado, al parecer ambos estamos de acuerdo en que es deseable una mejor fiscalización del origen y aplicación de los recursos manejados por los partidos políticos. Donde no estamos de acuerdo es en los efectos de un mayor o menor financiamiento público (FP).

El argumento en favor del FP es que este sirve, entre otras cosas, para “paliar” la influencia del “gran dinero” en la vida de los partidos.  Pero tenemos escasa o nula evidencia sobre si este efecto en verdad ocurre (sospecho que no).  Si ocurriese, habría que preguntarnos si podemos producir el mismo efecto saludable con menos recursos.  Y si no ocurriese, hay que preguntarnos si hace falta más financiamiento público o si de plano hay que buscar otra forma de “alejar de la tentación a los partidos” (sospecho que sí). 

La mayoría de las democracias ofrecen cierto tipo de financiamiento público a sus partidos (directo o indirecto), pero muy pocos casos llegan a los niveles observados en México (por ello se dice que pocos países gastan tantos recursos públicos en administrar elecciones y subsidiar a sus partidos). 

Más del 90% del “gasto oficial” de los partidos políticos en México proviene de financiamiento público.  De acuerdo a la ley vigente, esta estructura podría ser 50.01% pública y 49.99% privada.  ¿Por qué nigún partido diversifica sus ingresos oficiales? Entre otras razones, porque si los partidos aumentaran sus ingresos oficiales, no podrían gastar dichos recursos dados los topes de gasto de campaña que son sumamente bajos. 

En 2006, por ejemplo, un partido requeriría 1475mdp para llegar al tope de gasto en las contiendas para presidente, senadores y diputados. Bien, pues el PRI recibió solamente ese año 1,265.6mdp de financiamiento público.  El PAN, por su parte, recibió 1,146.8dmp y los partidos de la Alianza por el Bien de Todos, 1,297.8mdp.  Con un subsidio tan generoso, ¿qué partido querría buscar recursos adicionales entre militantes o simpatizantes, si después no podrían gastarlos?

Se sospecha, por supuesto, que todos los partidos sostienen una estructura paralela e ilegal de financiamiento y gasto. (¿Quíén se animaría a hacer una campaña a diputado federal con un tope de gasto de aprox. 1 millón de pesos? Respuesta: los amigos de los gobernadores). 

En la medida que provee información al electorado, el gasto de campaña no es necesariamente malo. Pero de ahí no se sigue que el erario deba financiar el grueso del gasto de campaña.  Es posible que sea más eficiente gastar en fiscalizar (y sancionar) los ingresos y egresos de los partidos que subsidiar con escasos recursos públicos las actividades ordinarias y gastos de campaña de todos los partidos.

La influencia del gran dinero se aminora con límites a las contribuciones (permitiendo sólo pequeñas contribuciones, por ejemplo) y estrictos requisitos de rendición de cuentas sobre el origen y aplicación de recursos.  Hoy se premia con recursos públicos el éxito electoral previo de los partidos (por ello, el PRI será el partido con más recursos y spots en 2012). Bien, nada impide que el FP igualara (o multiplicara) las pequeñas donaciones obtenidas por los partidos de entre sus militantes o simpatizantes.

Se cree que el gran dinero sólo tiene cara de narco o de gran empresario y se pasa por alto que otros grupos tienen donantes igualmente grandes (o peligrosos), tales como los sindicatos públicos (SNTE, SME, STPRM), las burocracias y, por supuesto, el gasto electorero de diferentes órdenes de gobierno.  Y si hoy día todos los “poderosos” meten la mano en las elecciones, ¿qué resulta mejor, dar más subsidios a los partidos, o fiscalizarlos mejor a todos?

Mi argumento no es eliminar del todo el financiamiento público a partidos, sino repensar sus reglas.  Y si se piensa que, ante lo débil de nuestro estado de derecho, regular y fiscalizar las contribuciones a partidos es una tarea entre difícil o imposible, entonces tampoco veo cómo podemos suponer que el régimen de financiamiento actual de verdad mantenga al gran dinero lejos de los partidos–sobre todo cuando éste parece haber dado pie a no pocos partidos rentistas y a un mercado negro de fondos (y gastos) de campaña.

Miscelanea fiscal y no fiscal

Hay varios temas de coyuntura que merecen su entradita en este blog… pero estoy muy ocupado con otras cosas.  He aquí el wish list:

1. Un poco más sobre la extinción de LFC y su sindicato.  Who wins and loses with unions in general, and in particular those like SME?

2. La Ley de Ingresos para 2010 -parte fundamental del paquete fiscal. Existen buenas y malas razones para criticar el proyecto de ley enviado al Senado esta semana.  We do need more tax revenues but not this sort of new revenues.

3. Un breve comentario sobre el backlash en contra del impuesto a telecomunicaciones (#internetnecesario). ¿El movimiento twittero ayuda o perjudica a Slim? ¿Por qué otros impuestos no generan el mismo tipo de reacción?

4. Por qué tiene sentido elevar o relajar los topes de gasto de campaña, disminuir o mantener constante el financiamiento público a partidos, y reforzar la fiscalización de ingresos y gastos de los partidos (ie, explicar mi statement en youtube).

Financiamiento a partidos / ¡Ya bájenle!

La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) ha presentado una propuesta para disminuir el financiamiento público los a partidos políticos en México (“Menos dinero a partidos: ¡Ya bájenle!“).  La propuesta consiste en “atar” el financiamiento público a partidos al número de votos válidos de cada elección, en vez de mantenerlo vinculado con el padrón electoral nacional–el cual crece año con año, independientemente del abstencionismo o la insatisfacción provocada por los partidos. Este fin de semana Andrés Lajous me pidió una breve opinión al respecto, misma que pueden encontrar en YouTube (es mi primera entrevista “para youtube”, so bear with my unedited hesitation):

En 2007, poco antes de la reforma electoral, escribí una breve nota sobre el financiamiento público a partidos. Y este es un documento, en coautoría con Jacaranda Pérez, sobre el financiamiento a partidos en perspectiva comparada. Creo que algunas conclusiones de uno y otro siguen vigentes ahora:

“Durante la llamada transición política mexicana observamos, por un lado, un avance gradual hacia elecciones cada vez más competitivas y transparentes, y por el otro, la evolución de un sistema de partidos cada vez más plural y consolidado.  El financiamiento público a los partidos políticos es un aspecto fundamental para entender este proceso, pues permitió el surgimiento de una oposición real al PRI, así como la creación de un sistema plural de partidos. 

El financiamiento público a los partidos tiene tres objetivos centrales.  En primer lugar, garantizar que tanto partidos como candidatos cuenten con los recursos necesarios para funcionar y realizar sus campañas bajo cierta igualdad de condiciones.  Este objetivo parece estar satisfecho, como lo evidencian tanto el número de partidos con representación en el Congreso como la cuantía de recursos a su alcance.  Dos elementos adicionales son el componente de equidad en la fórmula de asignación de recursos y los recursos públicos disponibles aún para los partidos que posteriormente no logran tener éxito electoral por sí mismos. 

El segundo objetivo es complementar y fomentar la recaudación de ingresos de otras fuentes en condiciones de transparencia, y bajo ciertas restricciones, que impidan la influencia desmedida de grupos con poder económico.  Este objetivo ofrece resultados mixtos.  Si bien es claro que los partidos no dependen del dinero privado para subsistir, todo parece indicar que los partidos padecen el mal contrario: una excesiva dependencia del dinero público.  La estructura de ingresos de los partidos indica que ninguno de ellos tiene grandes incentivos para diversificar sus fuentes de ingreso.  La escasa recaudación de los partidos de parte de su militancia y grupos simpatizantes es síntoma claro del bajo nivel de vinculación entre los partidos y la sociedad que suponen representar.

El tercer objetivo del financiamiento público es fomentar la participación ciudadana.  Esto ocurre al hacer posible una mayor difusión de información sobre los partidos, sus plataformas y la calidad de sus candidatos—o bien al fomentar una mayor participación directa de los ciudadanos dentro de la organización y funcionamiento de los partidos.  Este objetivo también ofrece resultados mixtos.  Por un lado resulta claro que los partidos cuentan con recursos suficientes para hacer campañas informativas.  Sin embargo, la evidencia disponible sobre niveles de abstencionismo, rendimientos del gasto, así como contenidos de campaña más persuasivos que informativos, indican que los campañas políticas no logran el suficiente impacto a la hora de estimular el voto o informar al electorado.  Por último, la participación ciudadana—sea como militantes o candidatos— en la vida interna de los partidos es más bien restringida dado que el control de los recursos financieros está centralizado en la dirigencia de cada partido.”

Dos notas previas sobre este tema:

Sistema electoral en México: incentivos perversos (oct 2005)
¿Competencia desigual o subsidio excesivo? (dic 2005)

Luz y fuerza del centro

Las democracias tienden a favorecer arreglos económicamente ineficientes en aras de sostener coaliciones políticas de distinta índole. Los ejemplos abundan: tarifas, aranceles, controles de precios y regulaciones de todo tipo son económicamente ineficientes pero útiles para proteger a ciertos grupos de interés y/o votantes pivotales. Democracias jóvenes como la nuestra son aún más proclives a proteger un statu quo a todas luces ineficiente: nuestras paraestatales y sindicatos públicos son poderosos por sí mismos, pero al mismo tiempo cuentan con el apoyo de votantes proclives a “creer” en ellos (el petróleo es “nuestro”, la privatización es “mala”). No se trata de sugerir soluciones autoritarias, sino de comprender mejor el tipo de políticas públicas que resultan de toda democracia: unas lo hacen mejor que otras y hay que entender por qué.

La medianoche del domingo 11 de octubre se decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro. Aunque no requería aprobación del Congreso, este decreto llevaba años en la congeladora y se había postergado por razones políticas más que económicas–de hecho, postergarlo resultaba cada año más costoso.  En la medida en que enfrenta un fuerte grupo de interés como el SME, ésta es una decisión “valiente” de Felipe Calderón: ojalá no se eche para atrás ni se hagan demasiadas concesiones al SME para poder extinguir la empresa–de hacerlo, perdería los muy escasos márgenes de maniobra que tiene para lidiar con otros poderes fácticos.

Los líderes partidistas y otros sindicatos se posicionarán en torno a esta medida.  No deja de sorprender que unos u otros defiendan causas tan indefendibles como la de los sindicatos públicos en México. ¿Por qué? Las evidencia indica que tanto nuestras paraestatales (PEMEX, CFE, LFC, etc) son escandalosamente ineficientes, y sus respectivos sindicatos son escandalosamente onerosos.  Claramente, que los contribuyentes subsidien tales niveles de ineficiencia, en vez de atender otras necesidades más urgentes (fill in the blank here with your favorite social program) es socialmente indeseable y, dadas nuestras carencias, una injusticia social.

A menudo se dice que “eficiencia” y “justicia” no van en el mismo sentido pero, en términos de finanzas públicas, sostener un aparato tan ineficiente con el erario público es de suyo injusto.  Me explico: hoy se nos dice que los subsidios a LFC (41.9 mmdp en 2009) son casi equivalentes al costo del Programa Oportunidades. Es decir que año con año el gobierno había “decidido” (junto con nuestro muy plural Congreso) subsidiar a LFC en vez de incrementar sustancialmente el combate a la pobreza (u otras inversiones sociales de alto impacto).  Eso es “injusto” casi bajo cualquier enfoque filosófico (o función de utilidad social, por así decirlo).

El gobierno federal estima destinar 20 mil millones de pesos para la liquidación de LyFC.  ¿Tiene sentido hacerlo desde un punto de vista costo-beneficio? Es una cifra desorbitante, hasta que lo comparamos con el costo actual de mantener en operación a LFC.

Macario Schettino ofrece gráficas sobre los flujos de transferencias a LFyC en los últimos años. Y José Luis de la Cruz Gallegos ofrece una numeralia interesante en El Universal de hoy:

  • Subsidios y transferencias en 2009 por concepto de adquisición de energía eléctrica: 41 mil 900 millones de pesos
  • Presupuesto de Egresos aprobado en 2009 para LyFC: 33.7 mil millones de pesos,
  • de los cuales 11.8 mil millones (35%) están dedicados a su sistema de pensiones y jubilaciones
  • y 12.8 mil millones de pesos van dirigidos a los servicios personales de LyFC.
  • Gasto en inversión física: sólo 6.8 mil millones de pesos (20.2%)
  • Nómina:  más de 44 mil empleados y 22 mil jubilados.
  • Indemnización promedio que se ofrecerá a los trabajadores: 33 meses de sueldo.

Dos preguntas pertinentes son: ¿si la LFC llevaba años en números rojos, por qué hasta ahora se toma la decisión? ¿Por qué se decidió confrontar al SME y no a otros sindicatos igual o más perniciosos, como el sindicato de petroleros y el mismo SNTE?  Simple, por el costo político que implica el hacerlo. El poder de negociación de los grandes sindicatos está no sólo en su capacidad de movilizar grandes masas (“paralizar el país”) sino también por el apoyo directo o indirecto que éstos ofrecen a los partidos políticos. Por diversas razones, reformar el sector público en México –desde la burocracia hasta las grandes paraestatales– ha sido mucho más difícil que reformar otras áreas (como la política macroeconómica, pensiones privadas, el TLC y el mismo COFIPE).

No es gratuito que ni siquiera Salinas o Zedillo –ambos presidentes más “fuertes” que Fox o Calderón– confrontaron en su momento a  estos grupos.  Si Salinas hubiese impulsado una reforma energética profunda junto con el TLC, el STPRM/PEMEX se hubiera acercado aún más al PRD.  Del mismo modo, si Calderón diera la espalda a el SNTE, Elba y su aparato magisterial volverían al PRI (o incluso al PRD).  Por eso dije al inicio que bajo nuestra democracia es muy difícil trastocar este tipo de arreglos, a menos que las condiciones sean lo suficientemente críticas, como al parecer ocurrió ahora con Luz y Fuerza del Centro.

To be continued…

Aprobación presidencial y agenda legislativa

La popularidad presidencial siempre es un buen tema de conversación pero no es muy claro cuáles son sus implicaciones en el proceso político (más allá de lo electoral).  El Universal de hoy, 20 de septiembre de 2009, publica su más reciente encuesta de evaluación presidencial y me solicitaron comentarla.  Pueden ver mi artículo aquí o líneas abajo. Algunas de mis columnas previas en El Universal están reunidas aquí y aquí (o bien den click a la categoría México a su derecha).

Aprobación presidencial y agenda legislativa

En la opinión de mucha gente el responsable último de buen o mal rumbo del país es el presidente de la República. Por ello, cuando la economía va por mal camino, los presidentes y sus partidos pierden fuerza y tienden a perder el poder, y viceversa. De acuerdo a la más reciente encuesta sobre desempeño presidencial, levantada por Berumen y Asociados entre el 11 y 13 de septiembre pasado, 55% de la población en edad de votar aprueba algo o mucho el trabajo de Felipe Calderón.  Esta cifra revela un declive importante respecto su nivel máximo de aprobación, de 68%, conseguido en abril de 2007. Por otro lado, 71% de los encuestados opina que las cosas han empeorado en México en el último año, y no les falta razón pues la caída del PIB para este año será mayor al 6%. 

Ante la severidad de la crisis económica, ¿por qué no ha caído tanto la popularidad del presidente, como ha sucedido en otros momentos?  Expertos en el tema, como Leo Zuckermann, han apuntado que el gobierno de Calderón ha logrado persuadir a la opinión pública de que la “crisis vino de fuera” y, por otro lado, la guerra contra el crimen organizado le ha dado buenos rendimientos al presidente.  Esta estrategia de imagen parece haber funcionado hasta ahora, pero no debe sorprendernos que, eventualmente, el “premio al esfuerzo de guerra” de Calderón se diluya y su popularidad caiga aún más.

La popularidad presidencial a menudo tiene efectos asimétricos: un presidente impopular le puede costar votos a su partido, como le ocurrió a Zedillo en 1997, o a Bush en 2008. Pero la buena imagen de un presidente no necesariamente se traduce en más votos para su partido: la popularidad de Fox y Calderón sirvieron de poco al PAN en sus respectivas elecciones intermedias.  Contra lo que muchos piensan, el efecto de los medios y las campañas es bastante moderado: aunque la campaña del PAN se centró en la imagen del presidente y el tema de seguridad, los votantes no tuvieron ningún reparo en castigar a este partido por los malos resultados económicos.

¿Qué otras consecuencias tiene la buena o mala administración del capital político del presidente?  Una muy relevante en estos momentos es la capacidad de negociación de la agenda legislativa del ejecutivo.  Junto con el amargo paquete económico para 2010, el presidente anunció una ambiciosa serie de reformas estructurales. ¿Por qué hasta ahora? Los estudios sobre el tema sugieren que siempre es más sencillo impulsar grandes reformas al inicio del mandato—cuando la oposición está desorganizada, el presidente cuenta con un notable apoyo popular y hay tiempo suficiente para diluir los costos iniciales y capitalizar sus resultados de mediano plazo.  Hacerlo a medio camino es mucho más difícil porque los costos políticos y electorales son sumamente elevados.  Por otro lado, por lo general es más sencillo reformar en tiempos de crisis, como los que vivimos ahora, toda vez que los costos de no hacer nada superan los costos políticos antes mencionados.  Y reformar en tiempos de crisis tiene otra consecuencia: de aprobarse, el partido que las impulsa tiende a perder en la siguiente elección.

Tanto Fox como Calderón cometieron un error similar: ambos presentaron una agenda legislativa moderada durante su primer trienio. Su apuesta parece haber sido, primero, consolidar su mandato sin mayores conflictos con el Congreso y, posteriormente, tratar de conseguir una mayoría legislativa en la elección intermedia que les permitiera empujar las reformas estructurales que habían prometido en sus campañas.  Fox decidió no enfrentar al PRI y nunca arriesgó su popularidad. Calderón postergó su agenda de reformas a pesar de que su principal adversario, López Obrador, prácticamente se había inmolado y el PRI estaba débil y fragmentado. 

A Zedillo le tocó iniciar su sexenio con una crisis económica, con niveles de aprobación ínfimos, y se vio obligado a introducir reformas y a hacer ajustes dolorosos con el apoyo del PAN. El electorado pasó factura al PRI tanto en 1997 como en 2000. Paradójicamente, Zedillo dejó la presidencia con niveles de aprobación del 70%. Hoy a Calderón le toca impulsar reformas en medio de una crisis económica y con una aprobación modesta pero en declive. Es posible que el PRI lo apoye en algunas iniciativas, sobre todo en aquellas que le den mayores réditos (como transferencias a estados y control del gasto social) e impliquen mayores costos al PAN (como mayores impuestos).  De nuevo, la factura llegará en 2012.

El paquete fiscal 2010

El pasado jueves 10 de septiembre de 2009 tuve una entrevista con Javier Solórzano, en Radio Trece, sobre el paquete económico y fiscal para 2010 en México, presentado esta semana por el Secretario de Hacienda ante el Congreso.  Este tema merece una más detallada atención, pero pueden escuchar mis primeras reacciones aquí.

Como antecedente, el 8 de enero de 2009 tuve otra entrevista con Javier Solórzano sobre el llamado “plan anticrisis” que anunció Felipe Calderón al inicio del año. Pueden escucharla aquí.

En las próximas semanas escucharemos mucho sobre este tema. La Ley de Ingresos para 2010 debe ser aprobada por ambas Cámaras, mientras que el Presupuesto de Egresos solamente requiere la aprobación de la Cámara de Diputados. Esto es importante porque el PAN puede sostener un veto presidencial en el Senado pero, dado el resultado electoral de julio pasado, no podría hacerlo en la cámara baja.

Toronto / APSA 2009

This weekend I will be attending the American Political Science Association Annual Conference, in Toronto, 3-6 September 2009. These are the abstracts of the papers that we will deliver.

The Political Economy of Collective Remittances: The Mexican 3×1 Program for Migrants

Javier Aparicio and Covadonga Meseguer

 Abstract.  The 3×1 Program for Migrants (Programa 3×1 para migrantes) is a matching grant scheme that seeks to direct the money sent by migrant organizations abroad to the provision of public and social infrastructure, and to productive projects in migrants’ communities of origin. To do so, the municipal, state, and federal governments match the amount sent by hometown associations at a 3 to 1 rate. We explore the types of projects awarded to assess whether the program is subject to political manipulation. Following the literature on redistributive politics, we posit that an increase in competition in municipal races may lead to more private (or clientelistic) projects awarded, relative to public infrastructure ones. Using data on the 3×1 Program for Migrants for over 2,400 municipalities in the 2002 to 2007 period, we find that municipalities with a higher effective number of political parties are associated with a lower provision of public goods funded by the 3×1 program. These results cast doubts about the program efficacy in promoting public welfare in politically competitive locations with high migration levels.

 

Committee Leadership Selection without Seniority: The Mexican Case

Javier Aparicio and Joy Langston

Abstract. How are committee leaders in legislatures chosen absent seniority norms?  This paper argues that the prior political experience of legislators can serve as cues to caucus leaders to reduce adverse selection in a legislature where seniority cannot be the basis of allocating committee leadership posts because of single term limits. We assess whether differences in background and expertise have any effect on the likelihood of leading major, issue, or duty panels in the Mexican Chamber of Deputies elected between 1997 and 2006. Using a dataset of 1,391 federal deputies, we estimate the effect of the level (federal, state or local) and type (legislative, bureaucratic or party) of their prior expertise on committee leadership. Using Bayesian multinomial logit models, we find that well educated legislators with bureaucratic expertise are more likely to lead a major committee than those with prior legislative or other national level expertise. We find mixed evidence for so-called state governor loyalists.

Solicitud de Visa para Canadá

Como mucho sabrán, desde julio de este año el gobierno canadiense requiere que los mexicanos solicitemos visa (como turistas, estudiantes, etc.)  El website de la embajada canadiense provee la información necesaria en cuanto a los documentos que hay que presentar.  La solicitud es de suyo bastante engorrosa: Una parte se puede llenar en computadora pero el resto tiene que llenarse a mano (prepárense para declarar donde han vivido, trabajado o estudiado toda su vida, por ejemplo).

Pero hay dos trabucos más –el cheque de caja y la guía de envío prepagada– que no dependen tanto de la embajada y que pueden ser complicados para quienes vienen hasta la Ciudad de México solamente para hacer este trámite o quienes, como yo, no saben moverse muy bien en esta ciudad.  Si ya cuentan con todos los formatos y documentación necesaria para la aplicación, he aquí algunos tips para el día en que entreguen su solicitud:

  1. La embajada canadiense está en Schiller #529 y Tres Picos, entre Campos Eliseos y Reforma (justo detrás del Museo Nacional de Antropología), en Polanco.
  2. Hay un Banamex en Presidente Masaryk y Newton. El cheque de caja cuesta entre 180 y 240 pesos en ese banco, dependiendo de si eres cuentahabiente o no. En Masaryk están muchos otros bancos pero algunos, como Banorte, NO venden cheques de caja.  Otros, sólo los venden a “sus cuentahabientes”.
  3. La guía de envío prepagada se consigue fácilmente en DHL.  Hay un DHL en la calle de Taine, entre Homero y Horacio (es pequeño, pero bien que está allí).  Sobre Masaryk también están Estafeta y Multipack pero sorprendentemente ellos NO venden guías prepagadas (quizá no han descubierto que la embajada canadiense está allí a la vuelta mandando clientes a DHL).
  4. De plano, si necesitan fotocopias o fotos tamaño pasaporte de último minuto, busquen sobre Horacio, cerca del Metro Polanco.

Todo esto está a distancia caminable una vez que se encuentran en Polanco. He aquí un mapita con las coordenadas principales (está es la liga de google maps si desean un mayor detalle):

Embajada Canadiense en México

Hoy intenté solicitar mi visa, pero descubrir todo lo anterior me llevó más de 2 horas y no llegué a tiempo a la embajada.  Luego de hacer rabietas sobre los costos de toda esta odiosa transacción se me ocurrió hacer este “pequeño servicio a la comunidad”. De nada. 

UPDATE: Tan sólo una semana después de entregar mis papeles, la visa llegó a mi casa :-).

You could file this entry under “transaction cost economics”: in a more efficient economy, there would be a DHL or Banamex stand right there on the embassy charging premium prices for the added convenience.  In a more efficient political system, the Canadian Embassy would have figured out a simpler way for visa applicants–how about ONE single pdf form, or longer service hours?–so that Mexican tourism would not fall as much as it will now.

Elección 2009: resultados MR por género

Estos son los resultados de las elecciones 2009 en México en distritos uninominales o de mayoría relativa, distinguiendo entre candidatos y candidatas ganadores de cada partido. 

Resultados 2009 en distritos de mayoría relativa por género

Resultados 2009 en distritos de mayoría relativa por género

Cada punto en esta gráfica ilustra el porcentaje de votos de PAN, PRI y PRD en un distrito de mayoría relativa (los porcentajes de voto están normalizados para que su suma sea igual a 100).  Para entender la escala, nótese que los bastiones del PAN están en la parte superior del triángulo, los del PRI en el lado inferior derecho, y los del PRD en el izquierdo. Así, un distrito en el “centro” del triángulo indica un distrito reñido entre los tres principales partidos.  El color de cada punto indica el partido que ganó en ese distrito.

Más datos aquí.  Los resultados por representación proporcional están aquí.

Nota: Estos resultados forman parte del proyecto de investigación (en proceso): “Evaluación de la perspectiva de género en plataformas de partidos políticos, candidaturas y cargos de elección 2009“, financiado por el Instituto Nacional de las Mujeres.

Elección 2009: Género y Representación Proporcional

Estos son los resultados de la elección federal 2009 para el PAN, PRI y PRD, por el principio de representación proporcional. 

Diputados Federales por Representación Proporcional 2009
  Candidatos Ganadores
Partido Político Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
PAN 106 94 200 42 31 73
  53 47 100% 57.53 42.47 100%
PRD 95 105 200 15 17 32
  47.5 52.5 100 46.88 53.13 100%
PRI 100 100 200 31 22 53
  50 50 100 58.49 41.51 100%
PVEM 112 88 200 10 8 18
  56 44 100 55.56 44.44 100%
PANAL 100 100 200 5 3 8
  50 50 100 62.5 37.5 100%
PSD 100 100 200
  50 50 100
CONV 85 82 167 3 3 6
  50.9 49.1 100 50 50 100%
PT 107 93 200 6 4 10
  53.5 46.5 100 60 40 100%
Total 805 762 1,567 112 88 200
  51.37 48.63 100% 56 44 100%
Cálculos propios con base en datos del IFE.        

Y ésta es la gráfica por circunscripción para el PAN, PRI y PRD:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota: Estos resultados forman parte del proyecto de investigación (en proceso): “Evaluación de la perspectiva de género en plataformas de partidos políticos, candidaturas y cargos de elección 2009“, financiado por el Instituto Nacional de las Mujeres.

Género y la elección 2009

DISTRIBUCION DE GÉNERO DE CANDIDATURAS VS. RESULTADOS ELECTORALES
DIPUTADOS FEDERALES POR MAYORIA RELATIVA 2009

En la reciente elección federal para renovar el Congreso, el PAN nominó a 108 candidatas para los 300 distritos uninominales. El PRI sólo nóminó a 55.  En la elección, 30 mujeres priistas ganaron en sus respectivos distritos. Por el PAN, solamente 17 consiguieron el triunfo. Por su lado, el PRD nominó 87 candidatas y sólo 7 ganaron.

En total, 53  de las 300 curules MR serán para mujeres (18%).  La mayoría de las diputadas de la próxima legislatura provendrán de la listas plurinominales (more later on this).

  

  

 

Elección para Diputados Federales por Mayoría Relativa 2009
  Candidatos Ganadores
Partido o Alianza Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
PAN 192 108 300 54 16 70
  64.0 36.0 100% 77.14 22.86 100%
PRD 213 87 300 32 7 39
  71 29 100 82.05 17.95 100
PRI 188 49 237 112 26 138
  79.32 20.68 100 81.16 18.84 100
PVEM 141 96 237      
  59.49 40.51 100
PANAL 194 97 291      
  66.67 33.33 100      
PSD 194 106 300
  64.67 35.33 100      
Primero México (PRI + PVEM) 57 6 63 46 4 50
  90.48 9.52 100 92 8 100
Salvemos a México (PT+Conv.) 214 86 300 3 0 3
  71.33 28.67 100 100 0 100
Total 1,393 635 2,028 247 53 300
  68.69 31.31 100% 82.33 17.67 100%

 

Este resultado se pudo anticipar al clasificar la distribución de candidatas por “tipo de distrito”: bastión, reñido y perdedor.  El PAN y PRD nominaron a la mayoría de sus candidatas en distritos históricamente “perdedores”. El PRI no tuvo un sesgo tan marcado.  Por ello, aún nominando a pocas candidatas, el PRI cosechó más curules MR para mujeres que sus rivales.

 

Candidatos de mayoría relativa del PAN 2009 por Tipo de distrito
Tipo de distrito Candidatos %H Candidatas  %M Total %
Perdedor 103 56.9% 78 43.1% 181 100%
Reñido 34 77.3% 10 22.7% 44 100%
Bastión 55 73.3% 20 26.7% 75 100%
TOTAL 192 64.0% 108 36.0% 300 100%
             
             
Candidatos de mayoría relativa del PRD 2009 por Tipo de distrito
Tipo de distrito Candidatos %H Candidatas  %M Total %
Perdedor 156 68.7% 71 31.3% 227 100%
Reñido 22 75.9% 7 24.1% 29 100%
Bastión 35 79.5% 9 20.5% 44 100%
TOTAL 213 71.0% 87 29.0% 300 100%
             
             
Candidatos de mayoría relativa del PRI 2009 por Tipo de distrito
Tipo de distrito Candidatos %H Candidatas  %M Total %
Perdedor 102 79.1% 27 20.9% 129 100%
Reñido 43 81.1% 10 18.9% 53 100%
Bastión 100 84.7% 18 15.3% 118 100%
TOTAL 245 81.7% 55 18.3% 300 100%
* Distritos reñidos: aquellos con margen de victoria promedio de ±5% entre 1997 y 2006.  

 

Nota: Estos resultados forman parte del proyecto de investigación (en proceso): “Evaluación de la perspectiva de género en plataformas de partidos políticos, candidaturas y cargos de elección 2009“, financiado por el Instituto Nacional de las Mujeres.