Número efectivo de candidaturas

En las últimas semanas he comentado varios aspectos de las elecciones locales de este año en México–en mi columna “Voto razonado” de Excélsior. Aquí la tercera de ellas.

Candidaturas efectivas (27 mayo 2017)

Al inicio de muchas contiendas electorales se habla de “elecciones de tres”, o bien de encuestas que muestran “un empate a tercios”. Con miras a la futura elección presidencial, por ejemplo, hay quien habla de la terrible posibilidad de tener un presidente electo con menos de un tercio de votos. Y conforme se acerca el final de las campañas, la historia casi siempre evoluciona del siguiente modo: “Pues parecía que era una elección de tres, pero, la verdad, es que ya es de dos”.

Si bien es posible que una elección por un cargo de mayoría relativa acabe siendo disputada “a tercios”, lo cierto es que este resultado no es muy frecuente. ¿Por qué es tan predecible la historia de elecciones que se disputan entre dos punteros y, en su caso, un puñado de candidaturas testimoniales?

Las reglas electorales producen dos tipos de efectos en los resultados: los llamados efectos sicológicos y, por otro lado, efectos mecánicos o aritméticos. El politólogo francés Maurice Duverger estudió la tendencia de los sistemas de mayoría relativa a producir sistemas bipartidistas o cercanos al bipartidismo. Por un lado, la regla de mayoría produce sobrerrepresentación de ciertos partidos a costa de la subrepresentación de otros-éste podría considerarse el efecto mecánico. Por otro lado, bajo la regla de mayoría, también puede esperarse que el electorado vote de manera estratégica e ignore a las candidaturas o partidos con pocas posibilidades reales de ganar, aunque estas sean sus opciones favoritas. El llevado y traído voto útil puede considerarse un efecto sicológico. Y entre la sobrerrepresentación de unos y el voto útil de otros, no es difícil pronosticar “contiendas de dos”.

Desde este punto de vista, la típica historia de una campaña que comienza fragmentada y acaba decantándose entre dos no es más que el proceso en el cual el electorado descubre o averigua quiénes son las dos candidaturas por las cuales vale la pena “salir a votar para no desperdiciar su voto”. Esto no obsta, por supuesto, para que muchas personas insistan en votar por candidaturas sin posibilidades reales de ganar —pero esa es harina de otro costal—.

Una forma de medir este fenómeno es utilizando una fórmula matemática llamada el número efectivo de partidos o candidatos (NEP o NEC). Este se calcula como el inverso de la suma de las proporciones de votos obtenidos por cada candidatura, elevadas al cuadrado. Este procedimiento otorga un mayor peso relativo a las candidaturas que obtienen más votos que las candidaturas menores. Por ejemplo, una elección con tres candidatas que obtengan 45, 40 y 15% de votos, respectivamente, tendría un número efectivo de candidaturas de 2.6. Y una contienda 60/40, tendría un índice de 1.92.

Si tomamos en cuenta las elecciones para gubernaturas en México realizadas entre 2003 y 2013, el número efectivo de candidaturas promedio fue de 2.49. Según este criterio, menos de 15 por ciento de ellas acabaron siendo elecciones “de tercios” o fragmentadas de algún modo similar. En los casos en los que ha habido coalición PAN-PRD, por ejemplo, el número efectivo de candidaturas promedio ha sido de 2.26.

Este mismo indicador puede utilizarse para medir el número efectivo de partidos en otro tipo de contiendas. Por ejemplo, si analizamos los porcentajes de votos obtenidos por cada partido para elecciones legislativas a nivel estatal, el número efectivo de partidos es de tres. La elección presidencial del año 2000 tuvo un NEP de 2.5, mientras que la de 2006 tuvo tres. Para tener una contienda electoral reñida, basta tener al menos dos candidaturas efectivas.

Clientelismo y participación electoral

En las últimas semanas he comentado varios aspectos de las elecciones locales de este año en México en mi columna “Voto razonado” de Excélsior. Aquí la segunda de ellas.

Clientelismo y participación (20 mayo 2017)

La semana pasada, en este mismo espacio, comentaba la aparente paradoja de que en algún país o entidad pueda haber un claro “deseo de cambio” en el partido en el gobierno y que éste no necesariamente venga acompañado de alternancia en el poder. Una primera respuesta es una falla de coordinación: si la oposición no logra construir una alianza opositora, un partido político indeseable para una mayoría absoluta del electorado puede acabar manteniendo el poder por mayoría relativa —beneficiándose de la fragmentación del voto opositor—. Una segunda respuesta tenía que ver con la calidad de las candidaturas: para ganar una elección reñida hacen falta candidatas (os) de calidad— o por lo menos contar con mejores candidaturas que las del partido en el gobierno—.

Una tercera posibilidad es que la alternancia no llega porque los partidos en el gobierno recurren a su “maquinaria” de movilización, compra o intimidación de votos: el así llamado clientelismo. Como sabemos, las elecciones locales inducen una menor participación electoral que las presidenciales. En principio, una elección en una demarcación pequeña —como un municipio o distrito local— y con baja participación electoral puede resultar más susceptible al clientelismo: es más fácil comprar unos cuantos cientos o miles de votos —y que éstos afecten de manera determinante el resultado—, que millones de ellos.

Hay quien dice que, a pesar de todos los esfuerzos legales e institucionales para contar con elecciones libres y justas, el clientelismo ha venido en aumento con la transición democrática de nuestro país. Puede ser. En la medida que haya más elecciones reñidas, los partidos políticos de cualquier signo tendrán mayores incentivos para intentar comprar votos. La lógica es similar: una elección reñida puede decidirse con pocos votos. El otro lado de la moneda es que las elecciones reñidas también pueden inducir mayor participación electoral.

Si todo lo anterior es cierto, hay dos claves para derrotar el clientelismo: buscar una mayor participación electoral y tener más elecciones locales concurrentes con las federales. En el mismo sentido, hay quienes incluso sugieren que hacer obligatorio el voto es un buen antídoto contra el clientelismo, por ejemplo. La consecuencia de estas medidas sería reducir el peso relativo de las maquinarias electorales y el clientelismo.

¿Existe un sesgo partidista en la participación o abstencionismo electorales? Por mucho tiempo se creyó que sí, pero lo cierto es que esto depende del año y el tipo de elección que se analice. Si consideramos las elecciones federales de 2012, el abstencionismo no estuvo asociado con una mayor proporción de votos para el PRI (y en 2015 ésta relación fue negativa).

Por otro lado, si analizamos los resultados de elecciones locales entre 2003 y 2015, resulta que en las elecciones municipales y para congresos locales el abstencionismo sí ha beneficiado al PRI. Por último, si sólo consideramos las elecciones para gubernaturas en el mismo periodo, nuevamente no parece haber una relación sistemática entre abstencionismo y votos para el PRI.

¿Cómo interpretar esta evidencia aparentemente  contradictoria? Por un lado, hay que recordar que, al igual que en el gobierno federal, la mayoría de los estados y municipios ya han tenido alternancia partidista. Si una mayor participación electoral —el supuesto antídoto del clientelismo— no siempre perjudica al PRI, pueden inferirse dos cosas: o bien, el clientelismo ya no es una práctica exclusiva del otrora partido hegemónico, o bien el antídoto en realidad no funciona como se esperaba.

Incertidumbre en elecciones locales

En las últimas semanas he comentado varios aspectos de las elecciones locales de este año en México en mi columna de Excélsior, “Voto razonado”. Aquí la primera de ellas.

Incertidumbre local (13 mayo 2017)

Estamos en la recta final de las campañas electorales en Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz. Tan sólo hace seis años, Eruviel Ávila y Rubén Moreira obtuvieron más del 60% de los votos de sus respectivas entidades. Eran otros tiempos en ese lejano 2011, sin duda. A diferencia del pasado, en que las elecciones en lugares como Coahuila o el Estado de México eran relativamente predecibles por ser sendos bastiones priistas, este año ambas gubernaturas lucen sumamente reñidas.

El 2 de mayo pasado, en una mesa redonda sobre elecciones locales organizada por el CIDE, Lorena Becerra —politóloga y experta en opinión pública—, señaló que según las encuestas levantadas  por el diario Reforma a finales de abril, 78% del electorado en el Estado de México y 71% en Coahuila considera que debe cambiar el partido en el gobierno. A partir de ese par de datos, uno podría inferir que las probabilidades de triunfo del PRI en aquellas entidades son relativamente bajas. ¿Será? Por otro lado, las intenciones de voto reveladas en esas mismas encuestas, y otras más, sugieren otra cosa: se trata de elecciones reñidas y de pronóstico reservado entre el PRI y el PAN en un caso, y entre el PRI y Morena, en el otro.

Por desgracia, a diferencia de las elecciones presidenciales, en el caso de las elecciones locales contamos con relativamente menos encuestas públicas. Para el Estado de México, la entidad más grande en juego este año, cuatro periódicos nacionales publicaron encuestas durante abril pasado: El Economista, El Financiero, El Universal y Reforma.

A partir de los resultados de estas cuatro encuestas, Javier Márquez —experto en estadística y opinión pública— ha realizado un meta-análisis obteniendo los siguientes resultados: hacia finales de abril, Alfredo Del Mazo tendría entre 20 y 23% de las preferencias, Delfina Gómez entre 17 y 23%, y Josefina Vázquez Mota entre 14 y 17 por ciento. Estos intervalos son relativamente bajos porque no incluyen una tasa de no respuesta elevada aún de entre 23 y 32% del electorado.

Meta análisis de Javier Márquez

¿Quién ganará? No lo sabemos y eso, de entrada, ya es una buena señal de la importancia del voto a nivel local. ¿Fallarán las encuestas? Tampoco lo sabemos aún. Hace apenas un año, la elección de gobernador en Veracruz lucía “empatada a tercios” y, al final de cuentas, el margen entre el primer y segundo lugar fue de 4.5 puntos porcentuales, y de ocho puntos entre primer y tercer lugar.

¿Cómo puede haber un claro hartazgo y deseo de cambio en una entidad y que, al mismo tiempo, no tengamos claro si habrá alternancia o no? Hay tres respuestas, al menos. En un sistema multipartidista, para ganar una gubernatura hace falta construir coaliciones. De ser posible, es natural y deseable que haya una coalición opositora. En su defecto, cuando los partidos no son capaces de hacer esto, hace falta una coalición de votantes (para eso sirve el llamado voto útil).

En ausencia de coaliciones, la fragmentación del voto puede acabar favoreciendo al partido en el poder. Por ello, un segundo elemento tiene que ver con la calidad de las campañas. Incluso en ausencia de coaliciones, una campaña profesional puede ayudar al electorado a decantarse por la mejor candidatura opositora.

El tercer elemento tiene que ver con la calidad de las candidatas (os). Más allá de las estructuras, el presupuesto y la estrategia de cada partido o campaña, todos ellos factores importantes, para ganar una elección hacen falta buenos candidatos (as). Las campañas son esa ocasión única en que el electorado indeciso puede dilucidar quién merece su voto. Pero lo necesario no siempre es suficiente.

Elecciones Francia 2017

Este domingo 7 de mayo de 2017 se llevó a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Van algunas ideas al vuelo.

  1. Tal y como pronosticaron diversas encuestas, Macron derrotó a Le Pen 66% vs 34% en la 2a vuelta francesa. Pero, según Zizek, la elección era un falso dilema.
  2. Por otro lado, la participación electoral fue de 75% (5 puntos menos que en 2012) y el anulismo de 9% (casi el doble que en 2012).
  3. Según la lógica de la acción colectiva, una segunda vuelta muy holgada puede inducir mayor abstencionismo y anulismo pero esto no siempre ocurre. Hay que entender bien por qué.
  4. Es tan importante derrotar en las urnas a la presunta amenaza “populista/nacionalista”, como entender por qué estas plataformas han ido ganando simpatizantes en diferentes latitudes.
  5. Nate Silver recuerda que esta es la sexta elección europea reciente donde los partidos o candidaturas “nacionalistas” son ligeramente sobreestimadas por las encuestas.

He aquí algunas imágenes de EuropeElects en twitter.

Fuentes: (imagen 1), (imagen 2), (imagen 3)

Ipsos realizó una serie de encuestas en la primera y segunda vueltas de la elección presidencial francesa. He aquí las ligas relevantes (en francés).

Para comprender los motivos del voto en segunda vuelta:

Perfil sociológico del electorado y los abstencionistas en la segunda vuelta:

Perfil sociológico del electorado y los abstencionistas en la primera vuelta:

A partir de la encuesta de primera vuelta, Kiko Llaneras realizó esta gráfica:

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Votar por coaliciones

Desde la reforma electoral de 2007/2008, en México se puede votar por dos o más partidos a la vez, siempre y cuando estén en coalición.

Una candidatura en coalición de dos partidos implica tres formas de votar: por A, por B, o bien por A y B. Una coalición de tres partidos ya es más complicada: se puede votar por A, B, C, “A y B”, “A y C”, “B y C”, o bien por “A, B y C”. Estos votos no cuentan doble ni triple, pues la ley señala que se prorratean entre los partidos de la coalición.

Evidentemente, esto ha producido confusiones entre el electorado, mayores errores en el escrutinio de las casillas, y un mayor número de votos nulos en las demarcaciones con coaliciones.

Si hacemos las combinatorias respectivas, resulta que:
Hay 7 formas de votar por una coalición de 3 partidos.
Hay 15 formas de votar por una coalición de 4 partidos.
Hay 31 formas de votar por una coalición de 5 partidos.
Hay 63 formas de votar por una coalición de 6.
Hay 127 formas de votar por una coalición de 7.

“Eso no pasa”, dirán algunos. Pues bien, en la elección para gobernador en Veracruz 2016,  el PRI hizo una coalición de 5 partidos, y este año en el Estado de México habrá una coalición de 4 partidos y en Coahuila habrá una de 7.

Las coaliciones multipartidistas son una buena idea. Votar por dos o más logotipos no tanto. ¿Alguien podría pedirle al Congreso o al TEPJF terminar con este sinsentido y volver al simplísimo “vote por uno, el que más le guste”?

Ejemplos: AEC_Veracruz_2016 / AEC_Coahuila_2017 / AEC_Edomex_2017

*Nota: Las M formas posibles de votar por una coalición de N partidos está dada por la expresión: M = 2^N – 1.

Gasolina y desilusión fiscal

Este año comienza, una vez más, con los precios de la gasolina en las primeras planas. Entre enero 2015 y enero 2017 he escrito columnas sobre los precios de la gasolina desde diferentes ángulos. En el centro del debate hay una importante transición, de una política fiscal basada en la “renta petrolera”, a uno en el que los impuestos a las gasolinas son una renovada fuente de recaudación. Aquí un recuento de ellas, en orden cronológico.

Gasolina injusta (3 enero 2015).

Veneros del diablo (10 enero 2015)

¿Gasolina barata? (2 enero 2016)

Desde hace varias semanas el gobierno federal ha anunciado con bombo y platillo que, a partir del inicio de este 2016, la gasolina bajará de precio—lo cual es un hecho inédito en muchos años. Si bien es cierto que es de aplaudirse que el gobierno anuncie que dejará que los precios de la gasolina fluctúen en cierta sintonía con los precios internacionales, vale la pena poner esta nueva política en perspectiva.

Vayamos por partes. Si el anuncio es tan buena noticia, entonces ¿a quién protegía el control de precios de las gasolinas del pasado? Durante muchos años, gobiernos de diferentes colores adujeron que una de las ventajas de “que el pretróleo fuera nuestro” y de que contáramos con un monopolio público para la venta de gasolinas era que esto permitía proteger a la población de la indeseable volatilidad de los precios de mercado (no olvidemos que, en la retórica de muchas políticas públicas, el gobierno es bueno y el mercado es malo, claro está).

Lo cierto es que, durante los últimos veinticinco años, la norma fue que Pemex (el monopolio estatal que administró por décadas ese petróleo que “era nuestro”) nos vendiera gasolinas a precios mayores que los del mercado internacional. Al hacerlo, el gobierno federal cobraba un impuesto implícito a los consumidores de combustibles. Y cuando los precios internacionales del petróleo fueron muy altos, como sucedió entre 2007 y 2012, ocurrió justo lo contrario: Pemex nos vendió gasolinas a precios inferiores a los del mercado internacional. Al hacerlo, el gobierno federal otorgó un subsidio implícito (y de miles de millones de pesos) a los consumidores de gasolinas. Continue reading

Sobre la lista de 21 aspirantes al TEPJF

El 16 de agosto de 2016, las y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) seleccionaron a 42 de entre 126 aspirantes a integrar la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Sin mayor discusión o deliberación pública, cada ministro se pronunció por una lista de 42 nombres, los cuales se agregaron para producir una lista con las 42 personas con más votos o menciones. Aquí encontrarán la lista de 42 nombres y algunos detalles de sus perfiles.

Tras sostener comparecencias durante el 22 y 23 de agosto, la SCJN redujo la lista de 42 a 21 aspirantes. A partir de esa lista, el lunes 29 se anunciarán siete ternas que serán enviadas al Senado.

Al final de esta nota encontrarán la lista de 42 personas, los votos obtenidos el 16 de agosto, su género y si fueron seleccionados o no en la lista de 21 aspirantes votada el 23 de agosto.

Una pregunta relevante es: ¿Sirvieron de algo las comparecencias o los votos de la ronda anterior sugerían quienes tenían mayor probabilidad de ser seleccionados?

Para indagarlo, se puede ajustar un modelo de regresión logística que estima la probabilidad de ser seleccionada(o) en la “lista de 21” con base en dos variables: el número de votos obtenidos previamente y una variable binaria que distingue entre mujeres y hombres. He aquí los resultados del modelo:

logit los21 c.votos i.mujer
Logistic regression               Number of obs = 42
      LR chi2(2) = 18.55
      Prob > chi2 = 0.0001
      Log likelihood = -19.836838 Pseudo R2 = 0.3186
------------------------------------------------------------------
 los21 |  Coef.   Std. Err.   z   P>|z|  [95% Conf. Interval]
-------------+----------------------------------------------------
 votos | .8281663 .2388183   3.47 0.001   0.3600911 1.296242
 mujer | .6367667 .9026497   0.71 0.481  -1.132394  2.405928
 _cons | -6.941251 2.022513 -3.43 0.001  -10.9053  -2.977198
------------------------------------------------------------------

Como se aprecia, el género de las aspirantes no parece tener un efecto estadísticamente significativo. Por otro lado, el número de votos obtenidos previamente por el pleno de la SCJN tiene un efecto positivo y estadísticamente significativo en la probabilidad de ser seleccionada(o).

Esta gráfica ilustra el efecto de los votos en la probabilidad de “estar en la lista de 21” aspirantes a la Sala Superior del TEPJF:

los21Según esta gráfica, las personas con nueve o más votos tuvieron una probabilidad de ser seleccionados mayor al 60%.

Si analizamos la lista anterior, notaremos que 15 de los 21 casos seleccionados contaron con 9 o más votos desde el 16 de agosto pasado. Por otro lado, sólo 2 de 13 aspirantes con 6 votos pasaron a la lista de 21.

  votos | Lista de 21| Total
  16ago |  NO   SI   |
  -------+---------+------
    5    | 1    0  |   1 
    6    | 11   2  |  13 
    7    | 2    1  |   3 
    8    | 2    3  |   5 
    9    | 4    3  |   7 
   10    | 1    5  |   6 
   11    | 0    7  |   7 
  -------+---------+--------
  Total  |21   21  |  42

¿Sirven de algo las comparecencias o basta contar los votos? Continue reading

Hillary Clinton y los estereotipos de género

¿Importa el género de una candidatura presidencial? ¿Mucho o poco? ¿Deberían de hacerlo?  A propósito de la candidatura presidencial de Hillary Rodham Clinton, esta semana dediqué mi  columna de Excélsior, “Voto razonado” (30 julio 2016) a discutir estas preguntas. Al final incluyo varias lecturas relacionadas sobre estereotipos y sesgos de género en las elecciones.

Hillary Rodham

El 26 de julio pasado, el Partido Demócrata de Estados Unidos nominó oficialmente a Hillary Rodham Clinton como su candidata presidencial. Propios y extraños reconocen que se trata de un acontecimiento histórico para la democracia norteamericana,  justo como ocho años atrás lo fuera la candidatura de Barack Obama por el mismo partido. Vale la pena destacar que, en gran medida, lo histórico de estas candidaturas no radica en sus plataformas, decisiones o experiencias personales, sino por el género de una y la raza del otro, aspectos que si bien forman parte de su currículum vitae no fueron elecciones personales. Continue reading

Brexit o los dilemas del referéndum

En mi columna de Excélsior de esta semana (25 junio 2016) discuto el Brexit, el referéndum del Reino Unido para consultar si deben o no abandonar la Unión Europea.

En otras ocasiones he escrito sobre democracia directa, consulta popular, la ley de consulta popular en México, así como los recientes referéndums en Escocia 2014 o Grecia 2015 (aquí y aquí).

El dilema Brexit

El 23 de junio de 2016, más de 33 millones de ciudadanos del Reino Unido acudieron a las urnas para responder una pregunta simple y grave a la vez: “¿Debe el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea o debe abandonar la Unión Europea?”. 17 millones 410 mil 742 personas, 51.9% del total, opinaron que debe abandonarla. Las consecuencias del Brexit, como se denominó a este inusual referéndum, se hicieron sentir enseguida en todo el mundo —y lo seguirán haciendo en el mediano y largo plazo—.

En columnas pasadas he discutido las ventajas y desventajas de los mecanismos de democracia directa. En esta entrega quiero concentrarme en dos cuestiones particulares: uno, el dispositivo para tomar una decisión colectiva de esta relevancia, y dos, cómo procesar sus consecuencias. Continue reading

PREP vs. Conteo Rápido Veracruz 2016

Desde 2006, las controversias en torno al PREP son comunes y corrientes. Este año la controversia mayor ocurrió en la elección para la gubernatura de Veracruz. El conteo rápido estimó que el ganador sería el candidato del PAN-PRD (Miguel Ángel Yunes), mientras que en las primeras horas del PREP el primer lugar lo ocupaba Morena (Cuitláhuac García). Por otro lado, las primeras encuestas de salida anticipaban un triunfo reñido para el PRI. Sin embargo, 24 horas después, el resultado PREP acabó dentro del intervalo estimado por el Conteo Rápido. ¿Cómo pasó eso?

Primero, las definiciones. El PREP es un mecanismo de monitoreo, en tiempo real, del flujo de datos electorales de las casillas conforme llegan a los centros de acopio en las juntas distritales de cada entidad del país.  El PREP no es un instrumento que permita hacer pronósticos válidos o confiables toda vez que no está basado en una muestra representativa de casillas, sino en el flujo acumulado, en tiempo real, de las casillas: es una especie de censo. Y como este flujo tiene por naturaleza una serie de sesgos (urbanos y geográficos, por ejemplo), es muy difícil obtener resultados representativos a partir del PREP. Y si las preferencias electorales también tienen un sesgo urbano o geográfico, el PREP lo reflejará.
En el caso de Veracruz, Morena tuvo altas votaciones en Xalapa, Coatzacoalcos, Orizaba y Poza Rica, todos con una mayor proporción de casillas urbanas –y que llegan más rápido a los centros de captura– que el resto de la entidad.

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Hoy no circula

Hace un par de semanas, a propósito de la contingencia ambiental, escribí en Excélsior sobre la “Tragedia de los Comunes“. Ahora que se han anunciado nuevas medidas para reforzar el programa Hoy No Circula, abordo nuevamente el tema: “Hoy Tampoco Circula

Lucas Davis, economista y profesor de la Universidad de California en Berkeley, realizó un detallado estudio de la primera versión del programa Hoy No Circula implementada en 1989 y su impacto en la calidad del aire de la ciudad. Usando datos de las estaciones de monitoreo —por día y hora— antes y después de la implementación del programa, Davis encontró que el HNC no mejoró la calidad del aire entre semana y, de hecho, ésta empeoró los fines de semana. ¿Cómo pudo ocurrir esto?

El estudio arroja varias claves: el uso del transporte público no aumentó como era de esperarse. Lo que sí aumentó significativamente fue el consumo de gasolina, el uso de taxis, así como el número de autos nuevos y usados.  Es decir que muchos hogares adquirieron un auto adicional con el agravante de que, si era usado, éste podía ser más contaminante que el auto que no circulaba.

Ahora bien, el que el HNC no haya funcionado en aquel entonces no implica que hoy esté condenado al fracaso: quizá hoy sí nos bajemos del coche para subirnos al metrobús, quizá hoy comprar un 2o coche no sea tan contaminante, quizá hoy habrá más car-pooling, etc. Al mismo tiempo, la evidencia de aquellos años sugiere que no podemos suponer a ciegas que el HNC funcionará esta vez. Vaya, si el HNC “funcionara” durante estos tres meses, tampoco implicaría que seguiría haciéndolo al volverlo permanente. El fondo del asunto es que necesitamos un diagnóstico adecuado del problema y evaluar seriamente las alternativas disponibles y su factibilidad. Por ejemplo: si resulta indispensable reducir el número de vehículos en circulación, racionar su uso es solo una opción; cobrar más por usar autos o circular en ciertas zonas y horarios es otra, por ejemplo.

Aquí encontrarán el artículo. Y estas son algunas de las gráficas de su análisis:

Fuente: Davis, Lucas W. The Effect of Driving Restrictions on Air Quality in Mexico CityJournal of Political Economy, 2008, 116(1), 38-81. Continue reading

Un modelo fallido de comunicación política

Esta semana escribí dos comentarios sobre el modelo de comunicación política vigente en México desde 2008.  Primero, en mi columna para Excélsior, “Voto razonado” y, un par de días después, en la Tribuna de Milenio junto con Jorge Buendía, Jorge Javier Romero y Esteban Illades. Aquí encontrarán ambos.

Modelo fallido (Excélsior, 12 marzo 2016)

El pasado fin de semana, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó suspender la difusión de un spot en el que Andrés Manuel López Obrador, líder del partido político Morena, criticaba la compra del avión presidencial y sentenciaba: “En 2018, lo vamos a vender”. En un primer momento, la comisión de quejas y denuncias del INE había descartado suspender la transmisión de estespot, pero el Tribunal opinó lo contrario. Continue reading

¿Candidaturas independientes para la Asamblea Constituyente CDMX?

Como sabemos, para obtener el registro como candidata(o) independiente para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México hacen falta, entre otras cosas, 1% de firmas de la lista nominal (7,379,200 electores). Sea r el umbral mínimo de firmas requeridas.

Ahora bien, para obtener una curul hacen falta al menos 1/60 o 1.66% de los votos totales. Sea g ese umbral mínimo de votos y t la tasa de participación electoral observada el 5 de junio próximo.

Si la tasa de participación electoral es menor a 60%, r será mayor a g: habrán sido necesarias más firmas para conseguir el registro que votos para ganar una diputación constituyente.

constituyenteCDMX

Aquí una columna reciente al respecto.

¿Basta un referéndum para Grecia?

¿Bastaba un referéndum para que Grecia saliera de su crisis? En estos días ha habido un gran debate en redes sociales y blogs sobre Grecia, su deuda y “el referéndum”. Van unas notas al vuelo y desde un punto de vista no experto, conste.

1. Por un lado, leo a politólogos –y a otras voces que simpatizan con la democracia directa– argumentando que la “banca perversa” merece perder y “los griegos” ganar, y que es una gran cosa es que el pueblo griego decida si paga o no paga las deudas incurridas por su gobierno.

2. Por otro lado, leo a economistas famosos como Krugman argumentar que “la democracia vale más que un arreglo monetario”, a Piketty acusar a Alemania de carecer de autoridad moral para cobrar puesto que “nunca pagó sus deudas” con Europa tras la segunda guerra. Por su parte, Stiglitz se desgarra vestiduras al decir que los acreedores “ni necesitan” el dinero que exigen a Grecia. Y muchos otros más repitiendo que no sería la primera ni la única vez que hay que perdonar deudas a un país (digo, un gobierno) en aprietos.

3. Por desgracia, me temo que a muchas de esas voces les sobra romanticismo y les falta realismo. (Por fortuna, tampoco son escasos los economistas y politólogos –griegos y no– que lamentan todo esto y urgen al gobierno a negociar responsablemente: es decir, hay más debate sustancial que la aparente postura buena onda de apoyar al deudor contra el acreedor abusivo). Continue reading

10 tuits sobre voto nulo vs. voto de castigo

El viernes 5 de junio tuiteé 10 ideas rápidas sobre el debate entre voto nulo vs. voto de castigo. Aquí los recopilo for the record. Y, por si acaso, aquí encontrarán más detalles sobre el fondo de la cuestión.

  1. El argumento moral, deontológico o expresivo de los anulistas –“yo no voto por indignos, protesto contra ellos”– es irrebatible.
  2. Pero el argumento consecuencialista del voto nulo es fácilmente derrotado –con aritmética, teoría y evidencia– por el voto de castigo.
  3. No hay forma “incorrecta” de votar. Vota como quieras: es tu voto, tu moral y/o tu pragmatismo.
  4. La pregunta de fondo es clave: ¿cuál es la mejor forma de presionar a los políticos, “anulando como protesta” o “casgtigando con votos”?
  5. Hay mucho debate sobre el sesgo partidista del voto nulo. De haberlo, es de impacto trivial. Acaso es más grave el abstencionismo.
  6. Sea cual fuere el resultado del domingo, sería absurdo culpar a los anulistas de una decisión colectiva.
  7. Por otro lado, si para los anulistas resulta irrelevante la composición del Congreso, será interesante ver sus reacciones el mismo lunes.
  8. Intenciones del voto nulo: lo que para unos significa un acto de protesta, para otros es un aval del statu quo o del resultado electoral.
  9. Considera las consecuencias de tu voto. En política, como en tantas otras cosas, importan más las consecuencias que las intenciones.
  10. Basta que el partido en el gobierno pierda 2 curules para que pierda la mayoría simple en el Congreso. ¿Quieres incidir en ello? Vota.