Toronto / APSA 2009

This weekend I will be attending the American Political Science Association Annual Conference, in Toronto, 3-6 September 2009. These are the abstracts of the papers that we will deliver.

The Political Economy of Collective Remittances: The Mexican 3×1 Program for Migrants

Javier Aparicio and Covadonga Meseguer

 Abstract.  The 3×1 Program for Migrants (Programa 3×1 para migrantes) is a matching grant scheme that seeks to direct the money sent by migrant organizations abroad to the provision of public and social infrastructure, and to productive projects in migrants’ communities of origin. To do so, the municipal, state, and federal governments match the amount sent by hometown associations at a 3 to 1 rate. We explore the types of projects awarded to assess whether the program is subject to political manipulation. Following the literature on redistributive politics, we posit that an increase in competition in municipal races may lead to more private (or clientelistic) projects awarded, relative to public infrastructure ones. Using data on the 3×1 Program for Migrants for over 2,400 municipalities in the 2002 to 2007 period, we find that municipalities with a higher effective number of political parties are associated with a lower provision of public goods funded by the 3×1 program. These results cast doubts about the program efficacy in promoting public welfare in politically competitive locations with high migration levels.

 

Committee Leadership Selection without Seniority: The Mexican Case

Javier Aparicio and Joy Langston

Abstract. How are committee leaders in legislatures chosen absent seniority norms?  This paper argues that the prior political experience of legislators can serve as cues to caucus leaders to reduce adverse selection in a legislature where seniority cannot be the basis of allocating committee leadership posts because of single term limits. We assess whether differences in background and expertise have any effect on the likelihood of leading major, issue, or duty panels in the Mexican Chamber of Deputies elected between 1997 and 2006. Using a dataset of 1,391 federal deputies, we estimate the effect of the level (federal, state or local) and type (legislative, bureaucratic or party) of their prior expertise on committee leadership. Using Bayesian multinomial logit models, we find that well educated legislators with bureaucratic expertise are more likely to lead a major committee than those with prior legislative or other national level expertise. We find mixed evidence for so-called state governor loyalists.

Elección 2009: resultados MR por género

Estos son los resultados de las elecciones 2009 en México en distritos uninominales o de mayoría relativa, distinguiendo entre candidatos y candidatas ganadores de cada partido. 

Resultados 2009 en distritos de mayoría relativa por género

Resultados 2009 en distritos de mayoría relativa por género

Cada punto en esta gráfica ilustra el porcentaje de votos de PAN, PRI y PRD en un distrito de mayoría relativa (los porcentajes de voto están normalizados para que su suma sea igual a 100).  Para entender la escala, nótese que los bastiones del PAN están en la parte superior del triángulo, los del PRI en el lado inferior derecho, y los del PRD en el izquierdo. Así, un distrito en el “centro” del triángulo indica un distrito reñido entre los tres principales partidos.  El color de cada punto indica el partido que ganó en ese distrito.

Más datos aquí.  Los resultados por representación proporcional están aquí.

Nota: Estos resultados forman parte del proyecto de investigación (en proceso): “Evaluación de la perspectiva de género en plataformas de partidos políticos, candidaturas y cargos de elección 2009“, financiado por el Instituto Nacional de las Mujeres.

Elección 2009: Género y Representación Proporcional

Estos son los resultados de la elección federal 2009 para el PAN, PRI y PRD, por el principio de representación proporcional. 

Diputados Federales por Representación Proporcional 2009
  Candidatos Ganadores
Partido Político Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
PAN 106 94 200 42 31 73
  53 47 100% 57.53 42.47 100%
PRD 95 105 200 15 17 32
  47.5 52.5 100 46.88 53.13 100%
PRI 100 100 200 31 22 53
  50 50 100 58.49 41.51 100%
PVEM 112 88 200 10 8 18
  56 44 100 55.56 44.44 100%
PANAL 100 100 200 5 3 8
  50 50 100 62.5 37.5 100%
PSD 100 100 200
  50 50 100
CONV 85 82 167 3 3 6
  50.9 49.1 100 50 50 100%
PT 107 93 200 6 4 10
  53.5 46.5 100 60 40 100%
Total 805 762 1,567 112 88 200
  51.37 48.63 100% 56 44 100%
Cálculos propios con base en datos del IFE.        

Y ésta es la gráfica por circunscripción para el PAN, PRI y PRD:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota: Estos resultados forman parte del proyecto de investigación (en proceso): “Evaluación de la perspectiva de género en plataformas de partidos políticos, candidaturas y cargos de elección 2009“, financiado por el Instituto Nacional de las Mujeres.

Género y la elección 2009

DISTRIBUCION DE GÉNERO DE CANDIDATURAS VS. RESULTADOS ELECTORALES
DIPUTADOS FEDERALES POR MAYORIA RELATIVA 2009

En la reciente elección federal para renovar el Congreso, el PAN nominó a 108 candidatas para los 300 distritos uninominales. El PRI sólo nóminó a 55.  En la elección, 30 mujeres priistas ganaron en sus respectivos distritos. Por el PAN, solamente 17 consiguieron el triunfo. Por su lado, el PRD nominó 87 candidatas y sólo 7 ganaron.

En total, 53  de las 300 curules MR serán para mujeres (18%).  La mayoría de las diputadas de la próxima legislatura provendrán de la listas plurinominales (more later on this).

  

  

 

Elección para Diputados Federales por Mayoría Relativa 2009
  Candidatos Ganadores
Partido o Alianza Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
PAN 192 108 300 54 16 70
  64.0 36.0 100% 77.14 22.86 100%
PRD 213 87 300 32 7 39
  71 29 100 82.05 17.95 100
PRI 188 49 237 112 26 138
  79.32 20.68 100 81.16 18.84 100
PVEM 141 96 237      
  59.49 40.51 100
PANAL 194 97 291      
  66.67 33.33 100      
PSD 194 106 300
  64.67 35.33 100      
Primero México (PRI + PVEM) 57 6 63 46 4 50
  90.48 9.52 100 92 8 100
Salvemos a México (PT+Conv.) 214 86 300 3 0 3
  71.33 28.67 100 100 0 100
Total 1,393 635 2,028 247 53 300
  68.69 31.31 100% 82.33 17.67 100%

 

Este resultado se pudo anticipar al clasificar la distribución de candidatas por “tipo de distrito”: bastión, reñido y perdedor.  El PAN y PRD nominaron a la mayoría de sus candidatas en distritos históricamente “perdedores”. El PRI no tuvo un sesgo tan marcado.  Por ello, aún nominando a pocas candidatas, el PRI cosechó más curules MR para mujeres que sus rivales.

 

Candidatos de mayoría relativa del PAN 2009 por Tipo de distrito
Tipo de distrito Candidatos %H Candidatas  %M Total %
Perdedor 103 56.9% 78 43.1% 181 100%
Reñido 34 77.3% 10 22.7% 44 100%
Bastión 55 73.3% 20 26.7% 75 100%
TOTAL 192 64.0% 108 36.0% 300 100%
             
             
Candidatos de mayoría relativa del PRD 2009 por Tipo de distrito
Tipo de distrito Candidatos %H Candidatas  %M Total %
Perdedor 156 68.7% 71 31.3% 227 100%
Reñido 22 75.9% 7 24.1% 29 100%
Bastión 35 79.5% 9 20.5% 44 100%
TOTAL 213 71.0% 87 29.0% 300 100%
             
             
Candidatos de mayoría relativa del PRI 2009 por Tipo de distrito
Tipo de distrito Candidatos %H Candidatas  %M Total %
Perdedor 102 79.1% 27 20.9% 129 100%
Reñido 43 81.1% 10 18.9% 53 100%
Bastión 100 84.7% 18 15.3% 118 100%
TOTAL 245 81.7% 55 18.3% 300 100%
* Distritos reñidos: aquellos con margen de victoria promedio de ±5% entre 1997 y 2006.  

 

Nota: Estos resultados forman parte del proyecto de investigación (en proceso): “Evaluación de la perspectiva de género en plataformas de partidos políticos, candidaturas y cargos de elección 2009“, financiado por el Instituto Nacional de las Mujeres.

Elección 2006 – una historia conocida

Hoy la elección presidencial 2006 parece ser ya parte de la historia.  Lejos quedan los debates sobre el PREP, errores en actas, recuento de paquetes, representantes de casilla, etc.  En la elección 2009 ninguno de estos asuntos fue “tema” de discusión o interés.  Buena señal.  Y es que entre los problemas vigentes de nuestro sistema electoral, los asuntos de difusión de resultados y llenado y escrutinio de actas, que los hay, no son prioridad.

Quizá valga la pena analizar los ajustes del recuento de paquetes electorales 2009: gracias a la nueva legislación y el volumen de votos nulos se recontaron mucho más paquetes en 2009, cuando a casi nadie le importaba, que en 2006.   De modo que en 2009 podremos aprender mucho más sobre qué tanto se equivocan los funcionarios de casilla al contar votos y llenar actas.  Si sobre tiempo exploraré este asunto en breve.

Entretanto, finalmente mi artículo “Análisis estadístico de la elección presidencial de 2006: ¿fraude o errores aleatorios? está por aparecer en la revista Política y Gobierno, volumen temático 2009-Elecciones en México, págs. 225-243.  Give it a look and travel back in time: 

Resumen: Este artículo confronta algunas de las principales acusaciones de fraude electoral con la evidencia disponible mediante un análisis estadístico de los datos a nivel casilla del PREP y del cómputo distrital de la elección presidencial de 2006. En primer lugar se analiza el conteo rápido, el flujo de datos del PREP y del cómputo distrital; en segundo lugar, los errores aritméticos en las actas de casilla y el recuento de paquetes electorales, y por último el papel de las casillas atípicas y los representantes de casilla. La conclusión principal es que, a pesar de los errores en actas y los sesgos propios del flujo de datos, el resultado electoral del 2 de julio resulta estadísticamente confiable.

 Statistical Analysis of the Presidential Election in 2006: Fraud or Random Errors?

 Abstract: This paper tests some of the main fraud allegations of the 2006 presidential election in Mexico with the evidence from a statistical analysis of precinct-level data. First, I analyze the data flow from the quick count, the preliminary results (PREP) and the official district tally (cómputo distrital). Secondly, I analyze the size and distribution of errors in the polling-station acts and the partial recount. Lastly, I consider atypical precincts and the role of party representatives. My main conclusion is that, since most fraud allegations are not supported by the evidence, the presidential election outcome is statistically reliable.

Miedo a las encuestas

 De vez en cuando se escuchan argumentos en contra del levantamiento y difusión de encuestas debido a la “influencia desmedida” que pueden tener en el electorado, en la estrategia de los candidatos y otros actores.  Nuestro propio COFIPE prohibe la difusión de encuestas en los días previos a la elección.  En lo personal, me parece muy extraño el “temor a la información” que las encuestas (ya sean electorales, sobre políticas públicas, popularidad presidencial, etc.) despiertan en algunos periodistas y analistas de diverso calibre.

He aquí un debate sobre este tema entre Conor Clarke (The Atlantic) y John Sides (The Monkey Cage):

1. Conor Clarke’s proposal to “get rid of polls” in The Atlantic Monthly.

2. John Sides replies in The Monkey Cage: “Should We Get Rid of Polls?”

3. Counter-reply by Conor Clarke: Why Do We Care About Polls?

4. Counter-reply by John Sides:  “Why Should We Have Polls?”

…I say the Monkey Cage wins against the “no information” argument…

Participación electoral 2009

Comienzan a hacerse públicos los resultados de las encuestas de salida de la elección 2009.  Si bien la participación fue mayor a la de 2003, lo cual puede atribuirse en parte al movimiento anulacionista y quizá también a la intensa campaña de medios del nuevo COFIPE, algunos sesgos en la participación se mantienen casi sin cambio.

Año 1997 2000 2003 2006 2009
Lista nominal 52,208,965 58,782,737 64,710,596 71,374,373 77,470,785
Votos válidos 29,251,017 36,782,000 25,738,637 40,588,729 32,636,198
No registrados 13,977 31,461 16,359 297,989 56,417
Nulos 855,227 788,157 896,649 904,604 1,867,729
Total 30,120,221 37,601,618 26,651,645 41,791,322 34,560,344
Participación 57.69% 63.97% 41.19% 58.55% 44.61%
Nulos/Total 2.84% 2.10% 3.36% 2.16% 5.40%

Parametría da a conocer algunos resultados interesantes de su encuesta de salida (nota: mis comentarios en cursiva).

Género. La participación de las  mujeres es 5% menor a la del padrón.  Y la de los hombres 5% mayor.  Esto puede tener un impacto importante en los triunfos o derrotas de las candidatas a diputadas.

Edad. Los jóvenes son los que menos votan el día de la jornada electoral. Sin embargo, en el 2000 ésta constante se cuestionó por la alta participación de los jóvenes. El segmento de 18 a 25 años, 16% del padrón, sólo representó 13% del voto. El diferencial es un poco mayor (26 vs. 22%) en el segmento de población de 26 a 35 a años.  En los segmentos que van de 36 a 45 años y de 46 a 55 años no se observan diferencias importantes con los votantes del 5 de julio. Pero los mayores de 55 años, el sesgo es de 4% más respecto a lista nominal.

Es por ello que, a pesar de la frescura que las plataformas “pro-jóvenes” y las iniciativas juveniles traen a las campañas, éste no es un segmento que, por sí mismo, garantice un triunfo electoral en una elección bipartidista (pero quizá sí lo sea en una elección multipartidista).  En efecto, el segmento de edad mediano del padrón está entre 36 y 45 años, pero el segmento mediano de votantes probables es un poco mayor–y tenderá a envejecer un poco más en los próximos años.

Escolaridad. Hay un claro sesgo entre los electores de mayor escolaridad. Los votantes sin ninguna instrucción formal están 2 puntos por abajo de lo que representa su segmento. Los de primaria y secundaria estuvieron 7 y 4 puntos respectivamente por abajo del peso de su segmento. Mientras que los votantes con preparatoria y universidad se ubicaron 4 y 7 puntos respectivamente por arriba de su promedio nacional.

Es por ello que, a pesar del sesgo negativo en participación, un partido o candidato que apela a un grupo de edad con nivel de estudios de secundaria o menos sí puede llevarse una mayoría de votos (7+27+24=58%).  Por otro lado, una plataforma “ilustrada/moderna/vanguardista” que apela a los votantes con estudios de al menos preparatoria no es suficiente para alcanzar una mayoría–ni siquiera considerando el sesgo positivo de su participación (20+21=41%).  El segmento escolar mediano del padrón es de secundaria–y tenderá a ser más educado en los próximos años.

Por último, también podemos especular sobre el efecto de esta conformación del electorado en el tipo de mensajes que escuchamos durante las campañas y los debates.  Si te ofende la oferta política nacional, es muy probable que no pertenezcas a alguno de los segmentos decisivos del electorado: quizá eres muy especial pero no eres pivotal… but time is on your side.

PSD, abstención y voto nulo

He recibido algunos comentarios por correo sobre mi columna “Lo que provocaron los votos” del jueves pasado.  He aquí algunas aclaraciones:

Mi hipotética afirmación sobre los anulistas que decía: “Asumiendo que al menos 1% de los anulacionistas podrían haber votado por PSD” se fundamentó en lo siguiente: según una encuesta de Berumen (levantada del 23 al 26 de junio de 2009) el perfil de los anulistas era, primordialmente, hombres de 18 a 39 años, con licenciatura y afinidad por partidos pequeños o sobre todo independientes (y con quien menos se identificaban era con PAN o PRI). 

Aunque no he visto exit polls a detalle, éste era un perfil similar al de quienes votaron por Alternativa Socialdemócrata en 2006.  En cierto modo, el perfil de votantes de ASDC/PSD coincide con quienes quieren votar por una opción “diferente a los partidos de siempre”, lo cual los hace similares a los anulistas, quienes también están hartos de los “partidos en general”. Esto es difícil de demostrar fehacientemente porque no sabemos mucho sobre las segundas preferencias de los anulistas ni mucho menos cómo votaron en 2006 (si acaso lo hicieron) pero lo planteo como una hipótesis plausible.  Quizá hubiera sido más preciso añadir que, sin el pleito que fragmentó a ASDC/PSD, quizá el PSD hubiera conseguido más votos y mantenido su registro.

Otra afirmación de mi artículo (“los cuatro diputados que hubiera ganado el PSD y los 12 del inexistente “partido anulacionista”, se acaban repartiendo entre los partidos con registro, y los partidos más grandes reciben relativamente más curules.”) si tiene un error aritmético: Debí decir “2 para PSD y 12 para el partido anulacionista”.  Entre PSD, nulos y no registrados sumaron alrededor de 7% del voto nacional, lo cual a groso modo se puede traducir en 14 curules RP.  Aquí no distingo entre nulos por error o por convicción porque quise transmitir la idea de que los votos nulos, al restarse del cómputo, acaban aumentando el porcentaje efectivo de los partidos con registro, y que los partidos más grandes se benefician más de esto en curules absolutas.

Yo no quise decir que los votos nulos produjeron el abultado triunfo priísta (eso es culpa de sus rivales PAN y PRD, creo).  Lo que sí quise decir era que los votos nulos habían contribuido a que la bancada de los partidos grandes, incluido el PRI, fuera más grande.  Al final de cuentas, el impacto neto del voto nulo en el resultado electoral es una especie de caja negra pues no sabemos cuál es el contrafactual relevante: o bien los anulistas podrían haberse abstenido o bien podrían haber votado por algún partido (pero no sabemos cuáles ni en que proporciones). Claro está, si todos los anulistas se hubieran abstenido de votar, el resultado hubiese sido justo el mismo que tenemos ahora.  Y si los anulistas hubieran votado por otros partidos en proporciones similares a las obtenidas el 5 de julio, el resultado también sería el mismo.

Mi principal objeción con el movimiento anulacionista es sobre los efectos directos del mecanismo elegido para protestar contra los partidos.  Creo que la protesta social es legítima, que nuestros decepcionantes partidos merecen un castigo, y vaya, que cada quien puede hacer con su voto lo que guste.  Una mayor participación es bienvenida, claro, pero una mayor participación que no premia ni castiga a un partido específico tiene efectos nimios. Pero no creo que el voto nulo haya sido el mejor mecanismo para producir tal castigo, toda vez que genera sobrerrepresentación y sólo castiga a los partidos menos relevantesLo mismo ocurre con los abstencionistas: su apatía o indiferencia contribuye a que, con un 37% del voto de un 45% del padrón, un partido se lleve la mayoría de las curules uninominales en la cámara.

Lo que provocaron los votos

Mis “primeras reacciones” a la elección del domingo pasado aparecen (updated, claro) en la edición de hoy de El Universal.  Mis “reacciones secundarias”, por cierto, tienen que ver con el papel del nuevo COFIPE, las trampas de nuestro sistema electoral y el efecto de “los medios” en el resultado de la elección, pero volveremos a este más adelante.

Lo que provocaron los votos

“Con los datos del cierre del PREP todo parece indicar que el PAN obtendrá 71 curules de mayoría relativa, 66 menos que las que obtuvo en 2006.  La coalición PRI-PVEM, por otro lado, obtendrá 187 diputaciones de mayoría relativa, 122 más que las que obtuvo hace tres años.  La distribución de curules de representación proporcional es algo más complicada puesto que el PRI llegará al tope de sobrerrepresentación que marca la ley (8 por ciento).

Las casas encuestadoras nos tendrán que explicar por qué casi ninguna de ellas pudo anticipar una brecha de más de 8 puntos porcentuales entre PRI y PAN.  Más allá de eso, comprender cómo 3 millones de votos se traducen en más de 100 curules de diferencia requiere un análisis más cuidadoso.

Tras nueve años en el poder, el PAN no ha podido construir un aparato electoral para contener la maquinaria priísta estatal. El desplome y/o fractura del PRD beneficiaría relativamente más al PRI que al PAN, esto se sabía hace meses y se pudo haber anticipado durante la campaña.  Y al final de cuentas, la crisis económica “que vino de fuera” cobró su factura voto por voto.  El ágil equipo de campaña panista de 2006 brilló por su ausencia.

La jornada electoral transcurrió sin mayores problemas. El PREP 2009 avanzó mucho más rápido porque sólo tuvo que contarse una boleta por ciudadano, en vez de 3, y a un mayor abstencionismo: menos votos que contar conduce a un llenado y captura de actas más rápido.  Al igual que antes, el PREP tiene un sesgo urbano.  En la medida en que los votos nulos “por convicción” son urbanos, el PREP sobreestimó el porcentaje de votos nulos en las primeras horas.  Por ello, los nulos iniciaron por arriba de 7% y cerraron en 5.4%.

El voto nulo también tuvo consecuencias no menores. Asumiendo que al menos 1% de los anulacionistas podrían haber votado por PSD –su perfil sociodemográfico sugiere que esto es plausible, pues muchos de ellos apoyaron a Alternativa/Patricia Mercado en 2006– puede decirse que el movimiento anulacionista hizo perder el registro al PSD.

La izquierda mexicana sigue en pleito consigo misma: En 2006 los votos de Patricia Mercado pudieron haberle costado la presidencia a López Obrador: Alternativa Socialdemócrata consiguió su registro sólo para quebrantarse pocos meses después. Y en 2009 puede decirse que los anulacionistas eliminaron del mapa al PSD. Por su lado, una vez más los perredistas se partieron en 2 o 3 facciones: PRD, PT y Convergencia. Cada líder tiene su partido, pero esto no los ayudará en nada en 2012.

Algunos celebraron haber borrado del mapa un pequeño partido parasitario.  Pero que nadie se confunda, el monto de financiamiento público a los partidos no se reducirá un centavo: éste depende ahora del tamaño del padrón, y no del número de partidos, como antes.  Tampoco disminuirá el número de spots, ni su aburrimiento, por cierto.

Lo que sí cambiará es la distribución de recursos, tiempos y curules entre los 7 partidos sobrevivientes.  Al eliminar del cómputo los votos nulos, no registrados así como los votos del PSD, el porcentaje efectivo de votos y curules de representación proporcional  de los otros partidos aumentará en alrededor de 7 por ciento.  Como bien sabemos, los votos nulos aumentan la sobrerrepresentación de los partidos que mantienen su registro: el porcentaje efectivo de votos del PRI pasó de 36.7 a 39.3% gracias a esto.

¿Eso es mucho o es poco?  Depende de cuánto “te duelan” los diputados de los partidos grandes: Como hay 200 curules de representación proporcional, cada 1% de votos adicionales para un partido equivalen a 2 diputados más.  De modo que los 2.6 puntos más que consiguió el PRI tras eliminar los votos inválidos se traducirán en 5 diputados más.  Para el PAN, el bono de sobrerrepresentación es menor: unas 4 curules más.  Dicho de manera más sencilla, los 4 diputados que hubiera ganado el PSD y los 12 del inexistente “partido anulacionista”, se acaban repartiendo entre los partidos con registro, y los partidos más grandes reciben relativamente más curules.

Pero una curul de más o de menos, o un pequeño partido de más o de menos quizá no son tan importantes.  Las consecuencias importan: el bono de sobrerrepresentación del “movimiento anulacionista” hará más factible que una coalición del PRI y del PVEM consiga la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, o algo muy cercano a ello.  Es la misma mayoría que perdió el PRI en 1997 y que muchos consideran una piedra angular de la transición democrática.  Viendo a futuro, si el PRI consigue la presidencia en 2012 no podremos descartar que también cuente con el Congreso.  Después de todo, ellos saben cómo hacerlo.”

Elección 2009: corte de caja

Es buen momento de hacer un corte de caja tras la elección y contrastar pronósticos vs. resultados.  Pocas casas encuestadoras pronosticaron una ventaja tan holgada para el PRI.  Se habló mucho del voto nulo como movimiento pero se debatió poco el impacto observable del efecto nulo en el umbral de sobrevivencia de los partidos, y su efecto en la sobrerrepresentación de los partidos grandes.  Este es un recuento de lo dicho y publicado por este autor durante la campaña, en orden cronológico. 

Evaluación presidencial. El Universal  (2 de abril, 2009)

“De modo que la popularidad o aprobación del Presidente son por ahora uno de los principales activos del PAN, y es natural que su campaña se concentre en difundir los logros y esfuerzos del gobierno panista. Pero si la campaña del PAN vuelve al Presidente el tema o asunto “central” de la elección intermedia, corre el riesgo de producir una reacción coordinada en su contra: perder el referéndum simbólico y con ello cierta fuerza en la Cámara de Diputados. El presumir logros, o incluso buenas intenciones, no siempre produce simpatías entre votantes ideológicamente contrarios al presidente.”

Preferencias Electorales 2009. El Universal (11 de mayo, 2009)

“(…) En 1997 el PRI perdió 61 curules; y en 2003 el PAN perdió 59 asientos de los 207 con que contaba. Sucede que es común observar que el partido del Presidente pierde fuerza en el Poder Legislativo por muy diversas razones: por un lado los efectos de arrastre de los candidatos presidenciales están ausentes y, por otro lado, se dice que el electorado hace una especie de referéndum sobre la gestión de un presidente que se desgasta más que sus opositores. (…) La ventaja del PRI no es imposible de acortar pero las intenciones de voto por circunscripción son bastante preocupantes para el PAN: el PRI lo aventaja en 3 de 5 circunscripciones por más de 13%; están empatados en una de ellas, y el PAN lleva la delantera en otra. Esta distribución geográfica de las intenciones de voto del PRI hace muy difícil que el PRI no vuelva a ser la primera fuerza en la Cámara de Diputados.”

Votar donde duele (8 de junio de 2009)

“(…) a mayor número de votos nulos, más votos serán necesarios para que cualquier partido sobreviva (a mayor número de nulos, mayor efecto umbral). Sin embargo, aquellos partidos chicos que superen el umbral de 2% de la votación total, acabarán recibiendo más curules RP con relación a las que obtendrían sin los votos nulos (a mayor número de nulos, mayor efecto RP).  El efecto umbral hace la vida difícil a los partidos pequeños. Pero el efecto RP les da más curules a los partidos que sobreviven.”

A un mes de la elección.  El Universal (9 de junio de 2009).

“(…) Hoy vemos que un tercio de los simpatizantes del PRD se inclina ya por otros partidos: 9.5% de ellos hacia el PRI e incluso 7.2% hacia el PAN. Pero quizá es más importante que 5.6% de simpatizantes panistas se inclina hoy por el PRI, mientras que sólo 3.1% de simpatizantes priístas lo hace por el PAN. Es decir, el PRI parece estar atrayendo más intenciones de voto de simpatizantes panistas y perredistas que sus rivales. (…) Las implicaciones de esto son que para el PRI resultará más fácil cosechar asientos de mayoría relativa que para el PAN, aun viéndose empatados en las preferencias nacionales.”

Adios a los spots. El Universal (1 de julio de 2009).

“Con la información disponible a la fecha, el PRI se perfila como la primera fuerza de la Cámara de Diputados, el PAN perderá varias decenas de curules, y entraremos a un complicado e inestable juego de coaliciones por controlar la mayoría del Congreso: esta pueda ser el PRI y algún otro partido (como el Partido Verde). (…) el voto nulo lastima muy poco a los partidos que menos impacto tienen en el proceso político de nuestro país.

“(…) para 2009 podemos hacer un cálculo rápido del impacto del voto nulo en el umbral de sobrevivencia de un partido político en México.  Con 30 millones de votos (digamos que sin ningún voto nulo), el umbral de sobrevivencia de un partido (2%) son 600 mil votos. Con 31 millones de votos (digamos, incluyendo 1 millón de “nuevos electores” que anulan su voto), el umbral sube a 620 mil votos.”   [addendum: al cierre del PREP, el PSD obtuvo poco más de 350 mil votos (aprox. 1% del voto total)]

Elección 2009: primeras reacciones

1. El PREP 2009 avanza mucho más rápido, y es más amigable, que el PREP 2006.  Esto se debe a que las casillas sólo tuvieron que contar 1 boleta para diputados en vez de 3 (presidente, senado, diputados), y a que hay menor participación que en 2006: menos votos que contar conduce a un llenado y captura de actas más rápido.

2. Como siempre, el PREP tiene un sesgo urbano.  En la medida en que los votos nulos “por convicción” son urbanos, el PREP sobreestimaría el porcentaje de votos nulos en las primeras horas.  Por ello, los nulos iniciaron por arriba de 7% en el PREP y cerrarán abajo de 6%… Pero ojo, casi la mitad de los votos “nulos por error” provienen de casillas rurales, así que los nulos podrían repuntar en la madrugada…

3. Asumiendo que al menos 1% de los anulacionistas podrían haber votado por PSD (su perfil sociodemográfico sugiere que esto no es imposible: muchos de ellos apoyaban a ASDC/Patricia Mercado en 2006), puede decirse que el movimiento anulacionista hizo perder el registro al PSD. 

4. La izquierda contra sí misma: En 2006 los votos de Patricia Mercado plausiblemente le “quitaron” la presidencia a AMLO pero ASDC consiguió su registro… para quebrantarse pocos meses después. En 2009, puede decirse que los anulacionistas “le quitaron” el registro al PSD… Mientras tanto, el PRD se parte en 2 o 3: PRD, PT y Convergencia.

5. Financiamiento a partidos. Algunos anulacionistas celebran haber borrado del mapa un partidito parasitario.  Pero ojo, el monto de financiamiento público a los partidos no se reducirá un ápice (pues este depende hoy del tamaño del padrón, y no del número de partidos, como antes).  Tampoco disminuirá el número de spots, por cierto.

6. Aritmética electoral. Lo que sí cambiará es la distribución de recursos y curules entre los 7 partidos sobrevivientes.  Algunos “analistas” calculan que el 36% de votos del PRI subirán en 7 puntos (36 + 7 = 43%) gracias a los nulos.  Esto es incorrecto e impreciso.  En efecto, al eliminar los votos nulos + no registrados + votos del PSD, el porcentaje efectivo de votos (y curules RP) de los otros partidos aumentará, pero “sólo” en alrededor de 7%:  36 x 1.07 = 38.52%, es decir, un aumento de 2.5 puntos porcentuales. 

7. ¿Eso es mucho o es poco?  Depende de cuanto “te duelan” los diputados: Como hay 200 curules de representación proporcional, cada 1% de votos adicionales equivalen a 2 diputados RP.  De modo que los 2.5 puntos más que consigue el PRI tras “eliminar” los votos nulos+NoReg+PSD se traducirán en 5 curules RP adicionales más.  Para el PAN, el bono de sobrerrepresentación de los nulos y desaparecidos es menor: 2 puntos más de votos (27.5 x 1.07 = 29.45%), que se traducen en unas 4 curules RP más.  Dicho de manera más sencilla: los 4 diputados que hubiera ganado el PSD y los 12 del “partido anulacionista”, se acaban repartiendo entre los partidos con registro, y los partidos más grandes reciben relativamente más curules.

8.  ¿So what? Pero una curul más o menos para cierto partido, o un partidito más o menos no son tan importantes.  Lo realmente importante es que el bono del “movimiento anulacionista” hará más factible que una coalición PRI+PVEM consiga la mayoría de la Cámara de Diputados, o algo muy cercano a ello.  ¿Eso es bueno o malo?

UPDATE: Con los datos del PREP a las 8am del lunes 6 de julio, éstas son las diferencias entre votos emitidos (totales o brutos) y votos efectivos (tras descontar nulos, no registrados y PSD)

Elección legislativa México 2009: porcentaje de votos brutos vs. efectivos
           
Partido Votos Porcentaje bruto Porcentaje efectivo* Diferencia Curules adicionales
PAN 9,329,281 27.9% 29.9% 1.99% 3.98
PRI 12,239,956 36.6% 39.2% 2.60% 5.21
PRD 4,089,938 12.2% 13.1% 0.87% 1.75
PVEM 2,187,684 6.5% 7.0% 0.47% 0.94
PT 1,199,172 3.6% 3.8% 0.26% 0.52
CONV 797,967 2.4% 2.6% 0.18% 0.35
NA 1,144,413 3.4% 3.7% 0.25% 0.49
PSD 345,790 1.0% 1.1%    
PRIPVEM 141,845 0.4% 0.5% 0.03% 0.07
PTCONV 82,790 0.2% 0.3% 0.03% 0.05
No Reg 61,642 0.2% 0.2%    
Nulos 1,810,139 5.4% 5.8%    
Voto Total 33,430,617 100.0% 107.1% 7.10% 14.21
Votos válidos* 31,213,046   100.0%    
Fuente: cálculos propios basados en el PREP (8am, 6-jul-09)
* Votos válidos = voto total  – nulos – no registrados – votos PSD (que perderá el registro)

Adios spots, bienvenida la reflexión

He aquí mi cuarta entrega para El Universal sobre las campañas federales de 2009. La campaña no tuvo sorpresas mayores, salvo que las preferencias efectivas prácticamente no cambiaron en los últimos dos meses. So much for the “new model of media access”: millions of boring spots and zero debates.

“A partir de mañana comienza el llamado “período de reflexión” en que se suspenden los actos de campaña y mensajes proselitistas, así como la difusión de encuestas en medios tradicionales. Resulta algo paradójico que esto ocurra en el momento preciso en que la información sobre candidatos, plataformas y posibilidades reales de triunfo es realmente importante para que la ciudadanía compare alternativas y decida su voto: hoy sería un buen día para sostener un debate entre candidatos locales o federales, por ejemplo.

…el tricolor tiene una ventaja de 6 puntos porcentuales, misma que se ha mantenido prácticamente sin cambio desde mayo a la fecha. Esto es notable porque, a pesar de lo poco atractivas que han resultado las campañas, sí ha habido un gran número de “eventos sorpresivos” (desde la influenza hasta el Michoacanazo, por ejemplo) los cuales uno esperaría que pudieran afectar las intenciones de voto—y que sin embargo no parecen haber tenido un gran impacto.

Por otro lado, destaca que el porcentaje de indecisos ha aumentado de 21.3 a 28.8% a tan sólo unos días de la elección, cuando lo que normalmente ocurre es que la fracción de indecisos se reduce paulatinamente conforme se acercan los comicios. Y es que no todos los indecisos son sofisticados electores esperando los últimos acontecimientos para decidir su voto: a muchos de ellos simplemente no les interesa la elección ni sus consecuencias.

…una ventaja en las urnas de 6%, o más, del PRI sobre el PAN puede traducirse en una mayor ventaja en el número de escaños de la próxima Cámara de Diputados. Como nuestro sistema electoral es mixto, independientemente de si se vota por un candidato ganador o perdedor en cierto distrito, todos y cada uno de los votos a favor de un candidato registrado tienen un impacto en la composición final de la Cámara.

Una novedad de esta elección intermedia es el llamado movimiento anulacionista. De acuerdo a la misma encuesta, la mayoría de ellos son jóvenes, sobre todo hombres, de entre 18 y 39 años, con estudios de licenciatura o más, y que no se identifican con ninguna de las tres principales fuerzas políticas: se trata de votantes sofisticados que tradicionalmente no votaban o lo hacían por partidos pequeños. Aquí la paradoja radica en que un grupo de votantes sofisticados eligen la alternativa de menor impacto en el resultado electoral propiamente dicho, y que es anular su voto. Hay que votar donde duele y el voto nulo lastima muy poco a los partidos que menos impacto tienen en el proceso político de nuestro país (y favorece un poco a los partidos grandes al aumentar su sobrerrepresentación).

Con la información disponible a la fecha, el PRI se perfila como la primera fuerza de la Cámara de Diputados, el PAN perderá varias decenas de curules, y entraremos a un complicado e inestable juego de coaliciones por controlar la mayoría del Congreso: esta pueda ser el PRI y algún otro partido (como el Partido Verde), o puede ser el PAN con algún grupo de partidos pequeños (como Nueva Alianza y, ¿por qué no?, el Partido Verde).

Hace algunas semanas dijimos en estas mismas páginas que no se requiere una gran cantidad de información para decidir por quién votar: Quienes piensen que el rumbo del país (o en su caso, estado, delegación o municipio) está en buenas manos bajo el partido hoy en el poder hoy, deberían apoyarlo. Quienes piensen lo contrario, deberían apoyar al partido con mejores posibilidades de ser un contrapeso a ese partido. Quienes piensen que el rumbo del país requiere un gobierno sin mayoría en el Congreso, no deben apoyar al PAN. Y quienes piensen lo contrario, deberían apoyarlo. Son preguntas acaso sencillas para cada ciudadano en particular, pero con grandes consecuencias en el agregado. Bienvenida sea la reflexión—¡adiós a los spots!—si tan sólo hubiera más (y mejor) información.”

La columna completa está aquí

Mercadotecnia Política y Estrategia Electoral – Curso de Verano 2009

Este verano 2009 impartiré un breve curso de verano sobre marketing político junto con Jorge Buendía y Javier Márquez (de Buendía y Laredo, A. C.)

El objetivo del curso es estudiar diversas herramientas de mercadotecnia política y estrategia electoral, y cómo aplicarlas en el contexto político-electoral de México.
En el curso se analizará, desde un enfoque teórico y metodológico riguroso, la relación entre el sistema electoral, las preferencias de los votantes y la distribución del poder político en México.
Por otro lado, analizaremos diversas técnicas de segmentación del mercado electoral –ya sea basadas en la distribución territorial de preferencias o bien en las diferencias en opiniones y actitudes de ciertos grupos sociales– útiles para el diseño de estrategias de campaña efectivas.
Fechas: Del 7 al 10 de julio, de 16 a 20hrs.
Lugar: CIDE
Informes sobre el curso: javier.aparicio@cide.edu
Inscripciones: manoel.perez@cide.edu
You know you want to be there! (el que no anuncia no vende.)

Aritmética del voto nulo

En 2003 hubo 3.36% de votos nulos y una tasa de participación de 41%. En 2009 la lista nominal será de 77,481,874 votantes. Redondeando estas cifras para 2009 podemos hacer un cálculo rápido del impacto del voto nulo en el umbral de sobrevivencia de un partido político en México.

Con 30 millones de votos (digamos que sin ningún voto nulo), el umbral de sobrevivencia de un partido (2%) son 600 mil votos. Con 31 millones de votos (digamos, incluyendo 1 millón de “nuevos electores” que anulan su voto), el umbral sube a 620 mil votos. Es decir que, por cada millón de votos nulos (3.3% del total), este umbral sube en 20 mil votos.

¿Vale la pena “movilizar” 1 millón de votos nulos para subirle el costo a un partidito en 20 mil votos?

Addendum:

A. Dicho de manera más general, si hay 5% o 10% de votos nulos, el umbral de sobrevivencia para los partidos también sube en 5% o 10%. Es por ello que haría falta un muy elevado porcentaje de votos nulos para elevar significativamente el umbral que enfrantan los partidos pequeños.

B. El cálculo anterior es algo simplificado pues asume que todos los votos nulos provienen de “nuevos electores” que de otro modo se hubieran abstenido de votar. El efecto del voto nulo puede ser diferente si, por ejemplo, algunos votantes que pensaban votar por un partido pequeño deciden anular su voto: esto afectaría el numerador del cociente de sobrevivencia (votos por el partido i / total de votos emitidos).

Participación electoral y voto nulo en México, 1997 – 2006

Año

Lista nominal

Votos válidos

No registrados

Nulos

Total

Participación

Nulos/Total

1997

52,208,965

29,251,017

13,977

855,227

30,120,221

57.69%

2.84%

2000

58,782,737

36,782,000

31,461

788,157

37,601,618

63.97%

2.10%

2003

64,710,596

25,738,637

16,359

896,649

26,651,645

41.19%

3.36%

2006

71,374,373

40,588,729

297,989

904,604

41,791,322

58.55%

2.16%

Fuente: http://www.ife.org.mx

A un mes de la elección

He aquí mi tercera entrega para El Universal sobre las campañas federales de 2009. Nada nuevo, pero la copio “for the record”.

“Para la mayoría de los votantes resulta lógico y natural no prestar mucha atención al
proceso político-electoral hasta que se acerca el momento de tomar dos
decisiones clave: acudir a votar o no y, en caso de hacerlo, qué opción elegir,
y como no se requiere una gran cantidad de información para tomar estas poco
costosas decisiones, basta hacer caso omiso del ruido electoral hasta unos días
antes de la elección.

Antes de este periodo las intenciones de voto reflejan principalmente la llamada afinidad partidista y existe una gran incertidumbre de hacia dónde se inclinarán los votantes indecisos o independientes —si acaso votan, claro está.

Las elecciones intermedias tienden a generar poco interés por parte del electorado: es una contienda con muchos candidatos (baste ver la lluvia de nombres y rostros en los pendones y bardas de cada pueblo o colonia), de quienes poco se sabe y poco se espera, toda vez que casi nadie conoce las funciones de un legislador. El Congreso es un poder colectivo sin nombre propio en el que la atribución de responsabilidad se diluye fácilmente: todo lo malo de la política se debe a la “bancada de enfrente”.

(…)

“Por último, existen ciertas voces a favor de anular el voto este 5 de julio. El argumento, al parecer, estriba en dar una señal fuerte a los partidos políticos del descontento e indiferencia que generan entre un grupo de ciudadanos. Tomarse el esfuerzo de acudir a las urnas y anular el voto resulta una intención acaso encomiable, como lo es el acto cívico de votar por quien sea, pero poco útil en cuanto a sus consecuencias reales. El porcentaje de votos es lo único que importa en una elección, y un voto por un partido rival es mucho más doloroso para cualquier partido que un voto nulo o una abstención.”

La columna completa está aquí