División en el PAN

Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (25 mayo 2013)

PAN: ¿División estratégica?

La reciente remoción del coordinador de la bancada panista en el Senado, Ernesto Cordero, por parte del presidente del PAN,Gustavo Madero, ha recibido diversas lecturas. Se dice que al menos hay tres posibles causas del conflicto. La primera es culpar al Pacto: Cordero reclamó no ser incluido en las negociaciones del Pacto y esto le costó el cargo de coordinador. Otra versión sugiere que hay una creciente animadversión entre calderonistas y maderistas y las diferencias en torno al Pacto sólo son un pretexto. Una tercera versión es que, en realidad, ambos grupos se están disputando el control del partido. Para saber a ciencia cierta cuál de estas versiones es la verdadera habría que conocer lo que pasa por la mente de los políticos, lo cual es casi imposible, o bien contar con testimonios confiables de ambos lados, lo cual es difícil. De hecho, las tres pueden ser ciertas. Un ejercicio acaso más útil que interpretar este episodio como si fuera una telenovela es dar un paso atrás y analizar si este tipo de conflictos son anómalos en una democracia y cuáles son sus consecuencias. Continue reading

¿Reforma electoral 2013?

Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (18 mayo 2013)

Reforma político-electoral, otra vez.

¿Es hora de una nueva reforma político-electoral? El addendum del Pacto por México anunciado la semana pasada consideraba adelantar la reforma electoral. El pasado miércoles 15 de mayo, el grupo parlamentario del PAN presentó una iniciativa para crear un Instituto Nacional Electoral que se encargue tanto de las elecciones locales como de las federales. Más tarde ese mismo día, senadores del PAN y PRD presentaron una lista de 30 puntos para una reforma política definitiva (es un decir, supongo). Dejando de lado el evidente distanciamiento entre el presidente del PAN y el coordinador de los senadores panistas, todo esto parece indicar que las posibilidades de una nueva reforma político-electoral están al alza.

La agenda de reformas legislativas para este año está bastante cargada. Al presidente Peña Nieto le interesa aprobar una ambiciosa reforma fiscal y energética. Es difícil pensar que PAN o PRD decidan acompañar al PRI en estos temas sin pedir nada a cambio. Aunque la retórica del Pacto así lo sugiera, el Presidente no necesita el apoyo de ambos partidos de oposición ni el de todos los legisladores al interior de sus respectivas bancadas para impulsar su agenda legislativa. Continue reading

Instituto Nacional Electoral

Mi blog de esta semana en Animal Político, Covarianzas, discute algunos problemas con la iniciativa para crear un Instituto Nacional Electoral que organice todas las elecciones del país.

Instituto Nacional Electoral: algunas preguntas incómodas.

Ayer se presentó en la comisión permanente del Congreso una iniciativa para transformar el IFE en un Instituto Nacional Electoral que sustituiría a los 32 Institutos estatales electorales y se encargaría de organizar tanto las elecciones locales como federales. La iniciativa también propone la desaparición de los Tribunales Estatales Electorales y dar mayor autonomía a la FEPADE pero en este blog me concentraré en el asunto del Instituto Nacional Electoral. Esta iniciativa es parte, espero, de una necesaria y más amplia discusión sobre reforma electoral y política. Ayer mismo los senadores Ernesto Cordero, Miguel Barbosa y Manuel Camacho presentaron una lista más amplia de 30 puntos en esta materia.

El diagnóstico básico de la iniciativa es más o menos así: por un lado, se dice que los gobernadores meten las manos en los institutos electorales de sus entidades y con ello contaminan las elecciones locales. Por otro lado, se sugiere que contar con un órgano electoral federal y 32 locales es un gasto burocrático redundante. ¿Cuál es el remedio sugerido? Crear un Instituto Nacional que administre, organice y fiscalice tanto las elecciones locales como federales sin la presión e influencia de los gobernadores y con la posibilidad de ahorrar recursos públicos.

No suena mal. Por desgracia, las cosas nunca son tan sencillas como lo asume la exposición de motivos de ésta o cualquier otra iniciativa. Van una serie de preguntas, posiblemente incómodas, para abonar en el debate sobre este importante asunto. Continue reading

Blindaje electoral y gobiernos locales

Aquí mi tercera columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (11 mayo 2013)

Blindaje electoral

Están por iniciar las campañas electorales locales en 14 entidades del país. El 7 de julio próximo habrá elecciones para renovar congresos locales y/o ayuntamientos en mil 432 de dos mil 457 municipios (58% del total), los cuales comprenden 42 millones de habitantes y más de 29 millones de electores (37% del total nacional). Por lo general, las elecciones intermedias locales son las de menor participación electoral, seguidas de las elecciones para gobernador, mientras que las elecciones para presidente son las de mayor participación. Esto es algo paradójico: es mucho más probable que el voto de un ciudadano cualquiera sea decisivo en una elección local que en una presidencial. Por desgracia, en la mente de muchos votantes ocurre justo lo contrario: resulta más interesante votar por un Presidente que por un alcalde.

Una elección en una demarcación con pocos votantes y una baja participación electoral es mucho más susceptible a la influencia de las llamadas maquinarias de movilización y compra de votos que se resisten a desaparecer. Hay quien dice que las elecciones locales en México son cada vez menos confiables. Por un lado, la evidencia de la alternancia sugeriría lo contrario: nueve de cada diez ayuntamientos en México ya han tenido al menos una alternancia en el poder. Por otro lado, también es cierto que la tentación por manipular elecciones aumenta conforme más reñida es una elección. Y nuestras elecciones cada vez son más reñidas. A pesar de ello, en seis de los 14 estados con elecciones este año nunca ha habido alternancia para gobernador: Coahuila, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz nunca han tenido un gobernador no priista. Continue reading

Reforma migratoria en Estados Unidos

Aquí mi segunda columna de “Voto razonado” para Excélsior (4 mayo 2013)

Reforma Migratoria en Estados Unidos

La reforma migratoria que se discute justo ahora en Estados Unidos es un asunto de mayor interés para México: una gran proporción de la población indocumentada en ese país es de origen mexicano y su bienestar está vinculado al de muchos hogares nacionales. Sin embargo, las principales palancas para que esta reforma prospere están en el Congreso de Estados Unidos: el gobierno mexicano poco puede hacer con una incidencia real en el proceso. Quizá por ello Enrique Peña Nieto reconoció esta semana que una posible reforma migratoria en Estados Unidos era un asunto de política interna.

¿Cuál es el contexto del debate migratorio en Estados Unidos? En primer lugar está la economía. La población migrante indocumentada llegó a un máximo en 2007. Desde entonces, el flujo migratorio neto de México y el resto de América Latina ha disminuido, en gran medida, tras la crisis financiera de 2008. Un mercado laboral debilitado y una frontera mucho más vigilada atraen menos migración. Por otro lado, conforme las economías al sur de la frontera crecen más y su población envejece, hay menos presión demográfica para emigrar. Es difícil que los flujos de migración previos se recuperen del todo: en los últimos diez años el presupuesto de la patrulla fronteriza se ha triplicado y el número de agentes se ha duplicado. De hecho, bajo la administración de Obama ha habido más deportaciones que con George Bush. Continue reading

El pacto y el primer año de la LXII Legislatura

Mi blog de esta semana en Animal Político, Covarianzas, es una nota sobre el pacto por México y los resultados del primer año de sesiones de la LXII Legislatura en México.

Nada es para siempre: el Pacto y el primer año del Congreso

Ayer concluyó el primer año de sesiones de la LXII Legislatura. Entre las reformas más importantes de este período destacan: la reforma laboral, la ley general de contabilidad gubernamental, la reforma educativa y la reforma de telecomunicaciones. Las primeras dos reformas se aprobaron antes del primero de diciembre, previa iniciativa preferente de Felipe Calderón. La reforma educativa, anunciada el 2 de diciembre de 2012 en el marco del Pacto por México, fue aprobada el 21 de diciembre por el Congreso. Tras la ratificación de los congresos estatales, la reforma fue promulgada el 25 de febrero pasado. La iniciativa de reforma en telecomunicaciones fue presentada el 11 de marzo, también bajo el oropel del pacto, y tras dos rondas de votaciones y diversos cambios en ambas Cámaras, fue aprobada el 30 de abril. Continue reading

La (in)trascendencia del Pacto por México

El 27 de abril pasado se publicó mi primera columna para Excélsior. La columna lleva por título “Voto razonado” (expresión simple que aplica por igual a un elector, legislador o magistrado) y aparecerá cada sábado. Aquí la primera entrega:

La (in)trascendencia del Pacto

Al inicio de esta semana los líderes del PAN y PRD anunciaron que se retirarían de la mesa de negociaciones del Pacto por México. El martes 23 de abril, el Presidente suspendió temporalmente las actividades del Pacto y canceló la presentación de la iniciativa para la reforma financiera. Al día siguiente, tras una reunión de los líderes partidistas con el secretario de Gobernación, el Pacto fue relanzado. En menos de 72 horas el Pacto pareció entrar en crisis y resucitar. Entretanto, el proceso legislativo no se descarriló: la minuta revisada de la reforma de telecomunicaciones fue aprobada en San Lázaro este jueves. Las reacciones no se hicieron esperar. Algunos celebraron que el diálogo oportuno permitiera la supervivencia del Pacto. Para otros, este episodio quizás indica el comienzo del fin para el Pacto.

¿Cómo podemos interpretar esta secuencia de eventos? ¿En verdad es tan importante el Pacto? Desde 1997 se ha dicho que el gobierno dividido era la causa principal de la parálisis legislativa y el freno de muchas reformas estructurales. En lo que va de este nuevo sexenio, la parálisis parece haber desaparecido. Pero si aún habiendo gobierno dividido ya no hay parálisis, entonces tal conformación de gobierno no era su causa. Continue reading

Alianzas en elecciones locales

Este es el mapa de coaliciones en elecciones locales en México 2013. Mi columna invitada en el suplemento Enfoque de Reforma (21 de abril de 2013) discute la lógica de las alianzas electorales tanto en procesos locales como federales. 

Las alianzas funcionan (versión pdf)

Las alianzas electorales son un fenómeno creciente en México. Como se detalla en esta edición de Enfoque, en la gran mayoría de las elecciones locales de este año habrá al menos una alianza electoral. El fenómeno no es nuevo pero de un tiempo a esta parte ha tomado carta de naturalización en los procesos electorales locales y federales.

Tanto Vicente Fox como Enrique Peña Nieto llegaron al poder con el auxilio de alianzas electorales con el Partido Verde, por ejemplo. Por su parte, tanto Cuauhtémoc Cárdenas como Andrés Manuel López Obrador han buscado la Presidencia mediante alianzas. Algo similar ocurre en elecciones locales: según un cuidadoso estudio de Diego Reynoso*, entre 1988 y 2011, se registraron 124 alianzas electorales en 125 procesos locales; 42 de ellas pueden caracterizarse como alianzas de centro-izquierda, 18 de centro-derecha y 10 fueron alianzas anti-PRI. El PRI, por su parte, registró 43 alianzas en el mismo periodo.Las alianzas electorales son cada vez más exitosas: según el mismo estudio, entre 1994 y 2000, sólo cuatro de 32 gobernadores electos llegaron al poder mediante una alianza electoral. Esta cifra aumentó a 18 entre 2000 y 2006. Entre 2006 y 2011, 25 nuevos gobernadores habían hecho lo mismo.

¿Por qué son tan frecuentes las alianzas electorales? Para decirlo lisa y llanamente: porque los partidos políticos de cualquier filiación ideológica necesitan ganar elecciones para sobrevivir y, ¿cómo decirlo?, las alianzas funcionan porque producen elecciones más reñidas.

AMLO 2006 vs Capriles 2013

Mi blog de esta semana en Animal Político, Covarianzas, es una comparación entre las recientes elecciones presidenciales de Venezuela y México (ie, un análisis comparado de 2 países x 2 elecciones).

¿Podemos comparar México con Venezuela?

Tras la muerte de Hugo Chávez, el pasado domingo 14 de abril hubo elecciones presidenciales en Venezuela. Se trata de un proceso electoral extraordinario en muchos sentidos. Baste recordar que los venezolanos han sido convocados a elecciones tres veces en los últimos siete meses. Henrique Capriles, gobernador de Miranda y candidato de oposición al chavismo en octubre pasado, enfrentó ahora a Nicolás Maduro, vicepresidente efímero y quien fuera designado por Chávez como candidato en caso de su deceso. Según los datos oficiales, Capriles fue derrotado por más de millón y medio de votos en octubre pasado, y por menos de 270 mil votos este domingo.

En octubre, Capriles concedió la derrota de inmediato con un discurso estilo “gran demócrata”, pero hoy ha desconocido el resultado, exige un recuento total de casillas, la aclaración de un sinnúmero de irregularidades y ha convocado a diversas movilizaciones. La situación en Venezuela es muy tensa y no es para menos. Las reacciones en México tampoco se han hecho esperar: es una historia demasiado familiar.

Mexico_Venezuela

¿Se puede comparar el sistema electoral de México con el de Venezuela? Hay quien dice que ninguna elección es comparable con otra porque los actores y el contexto cambian a cada momento, o bien que ningún país se puede comparar con otro porque cada uno tiene una historia distinta: como México no hay dos y, como Venezuela, tampoco. La ciencia política comparada opina que sí se puede: es el mundo de los estudios de caso.

Un error frecuente al opinar sobre asuntos electorales es calificar la contienda dependiendo del resultado. Si gana el partido o candidato que me gusta, la democracia funciona y el pueblo soberano ha emitido su mandato con claridad. Pero si pierde, entonces hubo fraude, la democracia ya no funciona o, de plano, les han lavado el cerebro a los votantes. Las simpatías partidistas imponen un sesgo cognitivo difícil de superar: a mayor convicción ideológica, mayor sesgo.

Incluso si dejamos de lado el color de ganadores y perdedores, es difícil evaluar la calidad de una democracia a partir del resultado electoral. Si el margen de victoria es muy estrecho, quizá hubo mano negra; y si el margen de victoria es muy abultado, quizá el proceso fue inequitativo y los dados estaban cargados desde el principio. ¿Qué hacer? Como el diablo está en los detalles, no hay de otra más que evaluar el proceso electoral en su conjunto: desde la calidad de las reglas y su implementación hasta la conducta de los actores clave.

¿En qué se parecen las recientes elecciones de Venezuela con las de México en 2006? En el resultado y en que el perdedor decidió impugnarlas de manera frontal. ¿En qué más? Prácticamente, nada más, pero hay que entender por qué.

Pueden leer la nota completa aquí

Otros artículos relacionados:

Gobierno dividido en México

Mi blog de esta semana en Animal Político, Covarianzas, es una nota sobre los gobiernos divididos en México.

No (solo) eres tú, es el Congreso 

Cuando el partido del presidente en turno no cuenta con mayoría simple en el Congreso, decimos que hay gobierno dividido, tal y como ha ocurrido en México desde 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados. Durante los últimos 15 años se ha repetido hasta el cansancio que el gobierno dividido produjo una parálisis legislativa y que, por ello, las “reformas estructurales que el país necesita” no llegarían hasta que algún partido o coalición pudiera recuperar una mayoría en el Congreso.

A partir de ese diagnóstico surgió la propuesta del entonces gobernador Enrique Peña Nieto para establecer una cláusula de gobernabilidad en el Congreso que garantizara un gobierno con mayoría, o bien la propuesta del entonces senador Manlio Fabio Beltrones por crear la figura de gobiernos de coalición. También se ha llegado a sugerir que la parálisis legislativa de estos años era evidencia de que la alternancia en el poder no garantizaba grandes reformas ni mejores políticas públicas.

Ante esta narrativa desoladora, los primeros meses del gobierno de Peña Nieto son todo un parteaguas: de repente ha vuelto el tiempo de las reformas estructurales “necesarias para mover a México”. En la versión más triunfalista de esta historia, hoy parece sugerirse que el gobierno dividido era un problema gravísimo… hasta que el liderazgo y capacidad de negociación del nuevo presidente llegaron a Los Pinos. Quizá sea cierto, pero el argumento es contradictorio: ¿faltaban mayorías o faltaba un negociador eficaz?

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(Aquí la conclusión)

¿Qué podemos decir sobre la LXII Legislatura, vigente entre 2012 y 2015? Por separado, ni el PAN ni el PRD tienen poder de veto para reformas constitucionales. Una coalición PRI-PRD o bien PRI-PAN es suficiente para una reforma legal o constitucional. Dada la ubicación en el espectro izquierda-derecha de los partidos políticos, el gobierno dividido que enfrenta Peña Nieto al inicio de su mandato es distinto al que tuvieron Fox y Calderón. Mientras el PRI siga siendo la bancada mediana del Congreso, un presidente del PRI podrá impulsar su agenda legislativa con mayor facilidad que uno del PAN o PRD. Es una historia incompleta y un poco más complicada, sí, pero quizá más realista que la teoría del gran negociador.

Pueden leer la nota completa aquí.

Lecturas sugeridas:

  1. Artículos de José Antonio Cheibub http://bit.ly/pkDU2V
  2. Cheibub & Limongi_Institutions & RegimeSurvival ARPS 2002
  3. Cheibub &  Przeworski Government Coalitions & Legislative Success BJPS 2004
  4. Cheibub Minority Government & Survival CPS 2002
  5. Cheibub Presidentialism & Budgets APSR 2006

Rational choice and the humanities

Este es el contenido del Volumen 1 de la revista interdisciplinaria Occasion (octubre 2009). No tiene desperdicio.

Chávez o el costo social de una terquedad

Blog de esta semana en Animal Político / Covarianzas.

Hugo Chávez o el costo social de una terquedad (13 marzo 2013)

Hace una semana falleció Hugo Chávez y las reacciones sobre su legado no se han hecho esperar. Para unos el comandante era el líder revolucionario que no sólo Venezuela sino toda América Latina esperaba. Para otros, no fue otra cosa que un caudillo más de una larga serie de líderes que, populares o no, carismáticos o no, casi siempre acaba mal.

Mucho se ha dicho de su carisma –que sin duda lo tenía, gajes pintorescos no faltan–, del liderazgo que representó para países de la región –a menudo necesitados de caridad petrolera–, o del heroísmo implícito en enfrentar al imperio yanqui con toda la fuerza de una retórica revolucionaria, mesiánica, bolivariana y socialista. Por desgracia, como ni el carisma ni la retórica producen bienestar, en este blog me concentraré en una pregunta más aburrida: Tras 14 años en el poder ¿Chávez dejó una democracia más consolidada y una economía más próspera? No.

Entre los ingredientes necesarios para una democracia están los siguientes: sostener elecciones periódicas, libres y justas mediante un sufragio lo más incluyente posible, en un ambiente donde ciudadanos y contendientes puedan expresarse con la mayor libertad posible. Es algo más que simples elecciones, y algo menos que la igualdad absoluta en todos los ámbitos. Cuando menos, se espera que en una democracia los políticos en el poder enfrenten una posibilidad real de perderlo. Cuando más, se espera una rendición de cuentas tanto vertical (voto de castigo) como horizontal (pesos y contrapesos). Cuando faltan estos ingredientes tenemos un régimen autoritario o una simulación: un autoritarismo con fachada electoral.

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Lean la nota completa aquí.

Lecturas sugeridas:

  • Javier Corrales y Michael Penfold.”Dragon in the Tropics: Hugo Chávez and the Political Economy of Revolution in Venezuela”, 2011.
  • Manuel Hidalgo. Hugo Chávez’s “Petro-Socialism” | Journal of Democracy http://t.co/5hAZYfLjm8
  • “The Price of Political Opposition: Evidence from Venezuela’s Maisanta” / El precio de la oposición política en Venezuela (el caso Maisanta) http://t.co/Rw5ZyI15
  • Resultados electorales (y referéndum) en Venezuela 2000-2010 http://t.co/zGw9QHZ2
  • Desproporcionalidad del sistema electoral Venezolano: Análisis de las elecciones parlamentarias 2010 http://t.co/DLe3TxZO
  • Venezuela: el legado autoritario de Chávez | Human Rights Watch http://t.co/hIN6GPJu1U 

La historia del sistema electoral del Vaticano

Les comparto la primera nota de mi blog en Animal Político, Covarianzas.

La aritmética del sistema electoral del Vaticano (6 de marzo 2013)

Tras la sorpresiva renuncia del papa Benedicto XVI, en los próximos días iniciará el cónclave para elegir al nuevo papa. Como no soy experto en asuntos eclesiales, no dedicaré este blog a analizar las probabilidades o consecuencias de que llegue uno u otro aspirante. Más bien, quiero aprovechar la coyuntura papal para discutir el sistema electoral del Vaticano.

¿Cuál es la mejor forma de elegir a un papa o a un jefe de Estado? La toma de decisiones colectivas –entre las cuales las reglas electorales son un caso prominente– es una de las áreas de investigación más sólidas de la ciencia política y permite ofrecer una respuesta tentativa: la verdad, no lo sabemos. Veamos por qué.

Si pensamos en el papa como el líder de la población católica en el mundo, una primera intuición sugeriría un papa representativo de las regiones con mayor población católica. Hoy día se estima que casi la mitad de los católicos viven en América Latina o Norteamérica, mientras que la proporción de católicos europeos es de menos de una cuarta parte. Y aunque San Pedro era de Galilea, de unos siglos a la fecha, prácticamente todos los papas han sido italianos o europeos. ¿Por qué?

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Pueden leer la nota completa aquí

Lecturas relacionadas:

Ciencias sociales

Hace unos cinco años la revista de alumnos del CIDE, Contrapunto, me pidió unas líneas sobre lo que era y no era ser académico. Hoy me topé con ellas casi por accidente. Van.

Cómo no cambiar el mundo y divertirse en el intento.
(Revista Contrapunto, otoño 2007).

Si  bien no existe una prueba de fuego para distinguir entre lo que es o no es ciencia, me quedo con una definición mínima: el científico, social o no, sigue un método suficientemente confiable para responder preguntas.  El científico necesita una lámpara (la teoría) para distinguir causas de efectos, lo fundamental de lo contingente y, por otro lado, un criterio para discriminar entre la evidencia disponible (medición).  Aventurar grandes preguntas o sesudas respuestas sin tales herramientas es cualquier cosa menos un científico.

Los principales obstáculos del científico social son la subjetividad y los sesgos cognitivos tanto propios como los de su público: a todos nos encanta contar y escuchar historias.  Y el principal aliado es ese irritante lector, colega o estudiante que te hace ver tus errores.

A menudo las ciencias sociales atraen jóvenes apasionados que quieren cambiar el mundo.  Lo cual es bueno porque sin pasión no se llega muy lejos en ninguna empresa.  Y es malo por lo difícil que resulta anteponer el rigor del método a la terquedad de tus sueños e ilusiones.

Pasado este punto la ambición del científico es más bien modesta: plantear preguntas más o menos interesantes cuya respuesta es marginalmente útil.  Es así como, casi sin querer buscar verdades últimas, con más vanidad que rigor y entre divertidas guerritas interdisciplinarias, avanza la ciencia.  Sospecho que un mundo sin científicos sociales no sería muy distinto del que tenemos ahora: ¿pero entonces quién pelearía contra esos rudos llamados intelectuales?