Esta es mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (7 diciembre 2013), en la cual comento varias preocupaciones serias en torno a la reforma político-electoral aprobada la semana pasada.
Reforma (político electoral) al vapor
Esta semana se aprobó, en la Cámara de Senadores, primero, y en la de Diputados dos días después, un decreto que reforma, deroga y modifica diversos artículos de la Constitución que tratan distintos aspectos del régimen político y electoral de nuestro país.
Podría detenerme en lo desaseado y expedito del proceso: el dictamen de las comisiones del Senado sufrió diversos cambios pocas horas antes de llegar al pleno de esta Cámara, o bien en la aprobación casi inmediata de la Cámara revisora (es un decir). También podría detenerme en la larga e inconexa lista de temas que se reformaron (o al menos cambiaron de nombre): reelección legislativa y de alcaldes, transformar al IFE en INE, transformar a la PGR en FGR, transformar al Coneval, cambiar el calendario electoral, etcétera. O podría detenerme en el hecho de que, una vez más, diversos aspectos de fondo de la reforma quedan meramente sugeridos en 20 artículos transitorios.
Al parecer, lo importante era aprobar una Reforma Política, la que fuere, para poder pasar al tema que realmente importa: aprobar este año la Reforma Energética. Las correspondientes reformas secundarias en materia política o energética serán tramitadas como un asunto igualmente expedito el próximo año. Continue reading
