Aquí mi columna semanal para Excélsior, “Voto razonado” (14 septiembre 2013), donde discuto la economía política de la deuda pública y el gasto deficitario.
De acuerdo con la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación presentada esta semana, en 2014 el gobierno federal esperaría tener ingresos presupuestales por 3.82 billones de pesos (22% del PIB estimado). Aproximadamente un tercio de ese monto provendría de ingresos petroleros y el resto se recaudaría mediante impuestos. Al mismo tiempo, el proyecto de Presupuesto de Egresos propone erogar 4.49 billones de pesos, es decir más de 40 mil pesos por habitante (25.3% del PIB).
Estas cifras parecen abrumadoras por su magnitud. Sin embargo, México es uno de los países con menor recaudación de impuestos. Entre los países miembros de la OCDE los ingresos fiscales representan, en promedio, más de 30% del PIB. En México, éstos apenas son 22% del PIB y, lo que es peor, los ingresos tributarios apenas alcanzan 10% del PIB.
La baja recaudación y su dependencia de una renta petrolera decreciente, volátil y no renovable, restringe de manera importante la capacidad del Estado mexicano para proveer bienes y servicios públicos socialmente deseables, así como de redistribuir el ingreso. Si bien es cierto que el crecimiento económico sostenido es la mejor forma de combatir la pobreza, la redistribución del ingreso requiere de una decisiva y eficaz intervención gubernamental. Continue reading →