About Javier Aparicio

Profesor de la División de Estudios Políticos del CIDE, en México. (Assistant professor in the Political Studies Division at CIDE).

Political science and policy relevance

Dan Drezner shares a very interesting essay on political science and policy relevance, by Erik Gartzke.

In the policy relevance debate, political scientists are like Renfield, Dracula’s sidekick (or possibly like Thomas the Tank engine if children are present).  We really want to be “useful.”  I know of no other discipline that is so angst-ridden about mattering, even those that don’t matter in any concrete, “real world” sense.  Obviously, what makes us different from poets, particle physicists, or Professors of Pediatric Oncology is that we study politics and occasionally imagine that this gives us some special salience to that subject.  Policy makers, too, want us to be “relevant,” though I think what they have in mind differs in important respects.

(…)

What makes political science different from most other fields is that we have failed to resolve our conflict with our subject matter.  Poets report the human condition.  They do not expect to alter it, at least not permanently.  Physicians can make you better, so they do intervene, but their detachment is credible in the sense that they do not want to become illnesses.  No physicist I know of hankers to _be_ her subject matter, though of course we are all of us made of matter.  Political science alone wants to be different but engaged.

Imagine suggesting to a congressional committee that Congress should abandon the forecasting models of the OMB as esoteric and speculative.  Try to suggest to someone like Paul Pillar that he should hanker after the “good old days” of pre-GDP census taking and data collection.  Economics became policy relevant in the first sense because it developed tools that could help policy makers better connect their actions with outcomes.  These are not perfect, as recent events illustrate, but they work better than the old way of doing things (i.e. whatever we did last time, or holding one’s thumb up to the wind).  The problem is that political science does not yet have “killer apps” like GDP.  Optimists would say we are still working on these things.  Pessimists would say that they will never come.  I will not weigh in on that debate because in some sense it does not matter.

You can read the whole thing here.

Peña Nieto en contra de la reelección

Peña Nieto opina sobre la minuta de reforma política del Senado en el El Universal de hoy (Trascendencia de la Reforma Política, 18 julio 2011). Le gusta casi todo excepto la reelección legislativa y extraña una “cláusula de gobernabilidad” para el Congreso. Según él, la reelección legislativa “estrecharía de manera desmedida la relación entre grupos de interés” y legisladores, además de que impediría la “renovación de cuadros políticos”.

  • La trampa del argumento radica en referirse a dos posibles desventajas de la reelección sin considerar su peso relativo frente a una amplia lista de sus ventajas.
  • Salvo Estados Unidos, se refiere vagamente a la experiencia de otros países sin decirnos cuáles ni cómo mide su desempeño legislativo. Si el argumento es comparativo, resulta que la mayoría de las democracias del mundo permiten la reelección: ¿acaso tenemos mejores legisladores en México que otros países?
  • Sin reelección, los legisladores tienen un horizonte corto de planeación y no rinden cuentas ante el electorado que los llevó a la curul. Por ello, son más susceptibles a la influencia de los grupos de interés públicos o privados. ¿Acaso hoy no tenemos telebancadas o diputados que sólo responden al SNTE, a su líder de partido o a los gobernadores que los apadrinaron?
  • El congreso no es una tómbola donde cada 3 años se deban renovar todos cargos. Ninguna organización, pública o privada, funciona así. Se trata de que se queden los mejores legisladores y de que éstos tengan los mejores incentivos para responder ante el electorado.
  • A Peña le preocupan las altas tasas de reelección de Estados Unidos, pero no considera que en América Latina éstas son mucho más bajas: en Argentina, Brasil y Chile, la tasa de reelección fluctúa entre 50 y 63%. Pero de nuevo: si la reelección es un premio al buen desempeño, bienvenida sea (¿acaso no fue por eso que ganó Eruviel?).
  • En cambio, la cláusula de gobernabilidad –fórmula que no tiene ninguna democracia consolidada del mundo– le parece una vía democrática porque, después de todo, ya la tenemos en la ALDF. ¿Por qué para este caso se omite la experiencia de “otras latitudes”?

Recordemos que, desde el 16 marzo de 2010, Peña Nieto explicaba que: “el principal reto de nuestro sistema político es formar mayorías para gobernar.” En aquel artículo, Peña sugería 3 vías: eliminar el tope de sobrerrepresentación del 8%, una cláusula de gobernabilidad del 35% (hoy sólo pide 40%), o bien disminuir plurinominales.

Para decirlo claro, Enrique Peña Nieto quiere un Congreso con mayor sobrerrepresentación pero sin una mayor rendición de cuentas ante el electorado (porque eso y no otra cosa es la reelección legislativa). Habrá que ver cuántos expertos consigue para secundar ese argumento.

Este es un extracto del artículo de Peña Nieto de hoy:

(…) no me parece evidente la conveniencia de la reelección legislativa. Muchos analistas argumentan que la reelección consecutiva mejoraría la vinculación entre la ciudadanía y sus representates. Sin embargo, en la práctica, como se ha observado en otras latitudes, más que estrecharse la vinculación con los ciudadanos, la reelección consecutiva podría estrechar de manera desmedida la relación entre grupos de interés económico y los representantes populares, lo que podría llevar a que el Congreso quedara capturado por un conjunto de intereses particulares que, además de desvirtuar la esencia de la representación popular, dificultarían aún más la construcción de acuerdos para reformas de gran trascendencia.

Por otro lado, también me preocupa que la reelección consecutiva perpetúe en posiciones clave a los mismos actores sin permitir la renovación de los cuadros políticos. En EU, por ejemplo, la tasa de reelección de los miembros del Congreso es de alrededor del 90%, mientras que la aprobación de su trabajo oscila en el 20% (Gallup, 2010). De igual forma, aceptar la reelección legislativa consecutiva podría abrir la puerta, como ha sucedido en muchos países de América Latina, a la reelección del Ejecutivo, la cual, como lo ha mostrado nuestra historia, tiene el potencial de convertirse en una fuente de conflictos políticos y tentaciones autoritarias.

Por último, el caso de la cláusula de gobernabilidad de la Asamblea Legislativa del DF me remite al gran tema faltante: la construcción de mayorías parlamentarias. En el Senado, los grupos parlamentarios del PAN, PRI, PRD, Convergencia y el PVEM votaron mayoritariamente por elevar el porcentaje de votación necesaria para obtener mayoría absoluta en la ALDF. Al hacerlo, avalaron este mecanismo democrático para construir mayorías.

Como lo he dicho anteriormente, la cláusula de gobernabilidad, que permitiría alcanzar la mayoría absoluta al partido que obtuviera una mayoría relativa de alrededor del 40% de la votación, es un mecanismo democrático viable para alcanzar mayorías parlamentarias. Otra opción, la más necesaria, sería eliminar la cláusula que limita la sobrerrepresentación del 8% en la Cámara de Diputados. En un contexto plenamente democrático, resulta absurdo poner un freno a la formación de mayorías. Estas y otras fórmulas para construir mayorías, como la reducción de legisladores plurinominales, deberían de ser incorporadas al debate.

 

Reforma judicial

Lo más problable es que este sexenio termine sin una reforma política importante. Lo que sí hubo fue una reforma electoral controversial (por decir lo menos) y no una sino varias reformas judiciales (estas sí, de gran calado). El ministro José Ramón Cossío ha hecho un valioso esfuerzo por explicar las implicaciones de este proceso de reformas en recientes editoriales en El Universal:

La directiva Elba y el 2006

[Update 13-julio: una versión revisada de este análisis, con datos a nivel casilla y algunos modelos de regresión, está aquí (pdf)]

Según diversas fuentes, el “arreglo político” entre Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo consistió en intercambiar apoyo electoral (whatever that means) por cargos importantes en la administración federal y otras prebendas.

Según algunas versiones, parte de la estrategia con que el Partido Nueva Alianza consiguió el registro como partido político nacional (¿se acuerdan del “uno de tres“?) instruía a los agremiados del SNTE a dar (o conseguir) votos al PANAL en la boleta para diputados federales y, a su vez, votar por Felipe Calderón en la boleta presidencial. Por sencillez, llamémosle “la directiva Elba” a esta estrategia y exploremos sus implicaciones. Otra parte de la estrategia involucraba utilizar a los operadores electorales del SNTE para favorecer a Calderón de uno u otro modo: por desgracia, es difícil encontrar evidencia de compra o coacción de votos si sólo analizamos los resultados electorales.

Una parte de la estrategia funcionó. Según el cómputo distrital del IFE, Nueva Alianza obtuvo 1,872,283 votos, equivalentes al 4.48% de la votación nacional emitida para diputados de mayoría relativa, mientras que su candidato presidencial, Roberto Campa, sólo obtuvo 401,804 votos (0.96%). Por oto lado, los senadores de Nueva Alianza obtuvieron 1,677,033 votos (4%). Así las cosas, entre 1.27 y 1.47 millones de ciudadanos que votaron por los legisladores del PANAL no apoyaron a Campa para presidente.

¿A dónde se fueron los votos diferenciados del PANAL (split ticket voters)? Es muy difícil dar una respuesta precisa, puesto que los votos son anónimos y los votos diferenciados pueden tener múltiples configuraciones: a lo mejor alguien voto por Campa pero no votó por los diputados del PANAL, quizá algunos votaron por Calderón y por los diputados del PRI, y quizá otros más votaron por Patricia Mercado y por el PANAL. Es por ello que la mejor forma de medir el voto diferenciado es mediante las encuestas de salida. Por ejemplo, según la encuesta de salida de IPSOS-BIMSA 2006, 22.7% de los ciudadanos que votaron por los diputados del PANAL votaron por Felipe Calderón para presidente, mientras que 27.8% de ellos lo hicieron por Andrés Manuel López Obrador.

¿Podemos usar los datos agregados por casilla o distrito para validar este hallazgo? Una primera aproximación consiste en analizar la relación entre los resultados distritales de cada partido en la elección presidencial y en la de diputados federales, como en esta matriz de correlaciones. De acuerdo con estos datos, el partido que tuvo mayor voto diferenciado fue ASDC, seguido del PANAL–y el que menos voto diferenciado tuvo fue el PAN (a menor coeficiente de correlación entre el voto de diputados y presidente de un mismo partido, marcados en rojo, mayor voto diferenciado).

Si la “directiva Elba” hubiera sido obedecida a pie juntillas deberíamos observar que, en aquellos distritos donde hubo un mayor porcentaje de votos para PANAL-Diputados (y menos para Campa), habrá más votos para Felipe Calderón. Una segunda implicación observable de la directiva Elba sería que allí donde el diferencial (Voto PANALdiputados – Voto Campa) sea mayor, menos votos habrá para Andrés Manuel López Obrador. En resumen, a mayor voto diferenciado del PANAL en cierto distrito, debe irle mejor a Calderón y peor a AMLO.

Esta gráfica ilustra el diagrama de dispersión (scatterplot) entre nuestras tres variables de interés, medidas a nivel distrital: 1) El diferencial de votos del PANAL (%voto diputados – %voto Campa), 2) el porcentaje de votos de Calderón, y 3) el porcentaje de votos de López Obrador. Como se aprecia, la correlación entre el diferencial de votos del PANAL y los votos de Calderón es ligeramente positiva… como también lo es la de López Obrador. Una correlación de 0.108 no permite rechazar la directiva Elba, pero la correlación positiva (y de magnitud similar, 0.096) con el voto de AMLO sí la contradice.

La siguiente gráfica analiza a mayor detalle la relación entre el porcentaje de votos del PANAL-diputados y los votos obtenidos por Felipe Calderón a nivel distrital (aquí el coeficiente de correlación es de 0.146). La gráfica incluye una línea de regresión simple en color naranja (R2 = 0.021).

Los votantes de los distritos que están por debajo de la recta naranja no parecen haber cumplido con la directiva, y los que están por encima quizá sí lo hicieron. Como se aprecia, el 5o distrito de Sinaloa está muy cerca de la línea de regresión. El distrito que dió mayores votos al PANAL-diputados fue el 4o distrito de Puebla (cabecera en Zacapoaxtla) con 14%. Sin embargo, en ese distrito ganó Roberto Madrazo con 31.9%, seguido de AMLO con 28.2% y Calderón quedó en tercer lugar con 27.8%. En Santa Catarina, cabecera del primer distrito de Nuevo León, la historia fue distinta: el PANAL obtuvo 11.2% y Calderón 57.7% de votos.

Antes de desgarrarse vestiduras con base en un regresión simple, consideren la misma gráfica pero con un ajuste cuadrático (R2 = .045). De acuerdo a esta regresión, si el PANAL alcanzaba más de 6.7% de votos para sus diputados, la relación con el voto de Calderón se vuelve negativa (y NL1 es un outlier). Una relación cóncava como ésta contradice la directiva Elba.

Vale la pena aclarar que esta evidencia es meramente sugestiva: claramente, hay muchos otros factores que explican los resultados electorales de 2006 (por ello la R2 de las regresiones reportadas arriba es tan baja). Además, el análisis a nivel distrital padece de la llamada “falacia ecológica”, que consiste en atribuir a individuos el comportamiento agregado de un distrito (por eso la mejor forma de medir este fenómeno es con una encuesta de salida).

A pesar de esto, si recurrimos a los datos a nivel casilla, la inferencia es mucho más precisa pues se cuenta con datos de más de 130 mil casillas. La siguiente gráfica ilustra el diagrama de dispersión entre las mismas tres variables de interés, medidas a nivel casilla. Como se aprecia, la correlación entre el diferencial de votos del PANAL y los votos de Calderón es ligeramente positiva (0.074), pero la de López Obrador es aún mayor (0.11). En breve, si bien la primera correlación no permite rechazar la directiva Elba, la segunda correlación sí la contradice.

Así las cosas, la evidencia en favor de la directiva Elba no parece ser muy robusta. La evidencia sugiere que, si bien el SNTE pudo ser capaz de movilizar hasta 4.4% de los votos para diputados y con ello conseguir su registro, no se puede descartar que los votos movilizados por el SNTE favorecieron en mayor medida a Andrés Manuel López Obrador que a Felipe Calderón. Esta evidencia ayuda a poner en perspectiva la capacidad de movilización del SNTE y el partido Nueva Alianza, así como su capacidad de influir en elecciones nacionales.

Temas relacionados:

“Elba Esther o la ilusión del atajo”: artículo de Denise Maerker en El Universal.
La deuda con Elba Esther: artículo de Carlos Tello en Milenio.
Resultados electorales Nueva Alianza en 2006 y 2009.
Análisis estadístico de la elección presidencial en México 2006.

[Update 13-julio: una versión revisada de este análisis, con datos a nivel casilla y modelos de regresión, está aquí (pdf)]

Resultados Nueva Alianza

De un tiempo a esta parte está de moda confesar y/o buscar alianzas con Elba Esther Gordillo, o con su partido Nueva Alianza o con su sindicato. Ahora que la maestra misma dice estar buscando candidatos –y uno que otro suspirante anda buscando partido– vale a pena repasar los resultados electorales más recientes del PANAL.

¿En dónde le ha ido mejor al brazo electoral del SNTE? Esta gráfica ilustra el porcentaje de votos obtenidos por Nueva Alianza en 2009 en cada estado. El promedio nacional fue de 3.4% (tranquilamente por arriba del umbral de representación de 2%) y está señalado en rojo.

Los 5 estados que obtuvieron el mayor porcentaje de votos para Nueva Alianza en 2009 fueron Hidalgo, Aguascalientes, las Baja Californias y Chihuahua. Valdría la pena explorar lo que hay detrás de tales resultados.

La siguiente tabla muestra los 15 distritos con mayor votación para Nueva Alianza en 2009. A partir de los resultados por distrito, podemos ver que en Veracruz, Puebla y San Luis Potosí también hubo demarcaciones con una muy elevada votación para este partido. En el distrito XIII de Veracruz, con cabecera en Huatusco, el PANAL se quedó a 715 votos de conseguir la diputación por mayoría relativa.

No.   ESTADO  DISTRITO %PANAL 2009
1	VER	13	34.19
2	HGO	3	26.86
3	HGO	7	26.86
4	AGS	1	16.43
5	BC	4	14.52
6	BC	1	13.70
7	BCS	1	13.38
8	AGS	2	12.43
9	PUE	4	10.70
10	CHIH	5	9.17
11	SLP	4	8.92
12	SIN	2	8.78
13	PUE	12	8.77
14	PUE	15	8.28
15	NL	9	8.18

En 2006, el PANAL obtuvo 4.54% de la votación total para diputados por el principio de mayoría relativa. Esta gráfica ilustra los resultados por estado:

Y estos son los 15 distritos con mayor votación para Nueva Alianza en 2006 para diputados federales de mayoría relativa (el famoso 1 de 3).

No.	ESTADO	DIST.    CABECERA    %PANAL 2006
1	PUE	4	 Zacapoaxtla	15.20
2	SIN	5	 Culiacán	12.55
3	NL	1	 Santa Catarina	11.50
4	MOR	3	 Cuautla	 9.78
5	MEX	16	 Ecatepec	 9.60
6	CAMP	1	 Campeche	 9.40
7	NL	7	 Monterrey	 9.04
8	NL	2	 Apodaca	 8.58
9	BC	1	 Mexicali	 8.43
10	CHIS	7	 Tonalá	         8.32
11	MEX	35	 Tenancingo	 8.31
12	MEX	8	 Tultitlán	 8.19
13	MOR	5	 Yautepec	 8.16
14	SIN	4	 Guasave	 8.14
15	MEX	4	 Nicolás Romero	 8.01

¿Hay alguna relación entre los votos de Nueva Alianza para diputados con los de Felipe Calderón, tal y como se dice que Elba instruyó a sus diligentes cuadros? He aquí una posible respuesta.

¿Reforma política congelada?

El artículo 105 (fracción II) de la Constitución mexicana dice:

Las leyes electorales federal y locales deberán promulgarse y publicarse por lo menos noventa días antes de que inicie el proceso electoral en que vayan a aplicarse, y durante el mismo no podrá haber modificaciones legales fundamentales.

El proceso electoral inicia el 7 de octubre de 2011. De modo que esta semana vence el plazo para que cualquier reforma política o electoral entre en vigor en 2012. Así las cosas, todo parece indicar que la próximas elecciones federales se realizarán con el COFIPE vigente–y que en opinión de muchos actores y analistas requiere diversas revisiones.

La pregunta siguiente es si los actores políticos tendrán interés alguno en negociar ahora una reforma política que entrara en vigor a partir del proceso electoral de 2015.

Sobre este punto hay que recordar que el dictamen original del Senado contemplaba entrar en vigor en 2015, pero mediante un voto particular se adelantó la entrada en vigor de candidaturas independientes a 2012. (Otro voto particular abrió la posibilidad de reelección de alcaldes). En su momento, dije que estas modificaciones podrían ser la “píldora venenosa” (poison pill, en el argot legislativo) de la reforma política.

Las lecciones del 3 de julio: ¿es sólo la maquinaria?

Esta es mi opinión sobre las más recientes elecciones locales, en CNN México.

Las lecciones del 3 de julio: ¿es sólo la maquinaria?

A primera vista, la jornada electoral del pasado 3 de julio —con elecciones para gobernador en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, y para alcaldes en Hidalgo— puede considerarse la crónica de una derrota anunciada para el PAN y PRD: ganaron los candidatos priístas que aventajaban en las encuestas desde el inicio del proceso, mismas que no cambiaron mucho a lo largo de las campañas. El PRI gobierna en los cuatro estados y en tres de ellos nunca ha perdido la gubernatura (la excepción es Nayarit). ¿Cuáles son entonces las lecciones o sorpresas de esta elección?

En primer lugar, los inusitados márgenes de victoria. Hacía mucho tiempo que no veíamos votaciones cercanas al 60% para algún candidato. Eruviel Ávila obtuvo 62.5% de los votos en el Estado de México y Rubén Moreira 59.9% en Coahuila, con márgenes de victoria de 41 y 25 puntos, respectivamente.

Una primera reacción es afirmar que el viejo PRI y sus peores prácticas tales como echar mano de una maquinaria de movilización y compra de votos o el bloqueo sistemático a la oposición, están todos de vuelta; otros dirán que estas prácticas nunca se han ido. ¿Será cierto? (…aquí podrán leer el resto de la columna).

Algunas entradas relacionadas:

Topes de gasto y causales de nulidad

El tope de gasto de campaña para gobernador en el Estado de México en 2011 fue de  203,893,207.94 pesos. Como comparación, el tope de gasto para un diputado federal en 2009 fue de 812,681, y el de presidente en 2006 de 651.4 mdp (cifras en pesos corrientes).

El Artículo 299 (fracción IV, inciso B) del Código Estatal Electoral del Estado de México establece que “exceder los topes para gastos de campaña establecidos por el presente Código de manera determinante para el resultado de la elección” es causal de nulidad.

La palabra clave aquí es “determinante“. Es relativamente sencillo establecer si se los gastos de una campaña rebasaron cierto umbral (aunque implica costear bardas, espectaculares, actos de campaña, etc.). Pero ¿cómo saber si cierto nivel de gasto fue determinante en un resultado? ¿Cuántos votos se consiguen con 1mdp? ¿Cómo determinar si 10 espectaculares más en verdad persuadieron a 100 o 1000 votantes (o si enfadaron a otros 100)? ¿Cuántos votos se pierden si tu rival más cercano también rebasó los topes? ¿Y si el candidato acusado gana por amplio margen? ¿Qué margen es “suficiente” para gastar lo que sea?

Quizá por ello no debe sorprendernos que, en México, ninguna elección para gobernador ha sido anulada por excesos de gasto de campaña. La sanción típica es una multa económica, pagada con el financiamiento público a partidos. Esto equivale a decir que, en la práctica, los topes de gasto de campaña en México no son vinculantes. Y los partidos actúan en consecuencia.

El que la ambigüedad de los códigos electorales beneficie a los partidos en el poder tampoco es una sorpresa: basta recordar que son los partidos quienes redactan (y a menudo violan) las reglas de su propia competencia.

Nota: Los topes de gasto tienes pros y contras que van más allá del fin de esta nota. De hecho, en muchos países no existen topes de gasto de campaña (ver Tabla 1 de este trabajo). Lo que predomina son controles estrictos sobre el origen y aplicación de los fondos de campaña, financiamiento público y diversas modalidades de acceso a medios.

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0.56%

A propósito del estreno del documental “0.56%” este fin de semana, aprovecho para referir ciertos análisis de mi autoría que también cuentan “una parte de la historia”.

En el verano de 2006 hice diversos análisis sobre la jornada electoral federal en México. En concreto, me concentré en confrontar las acusaciones de fraude electoral durante la jornada del 2 de julio de 2006 con la evidencia disponible a partir de un análisis estadístico de los datos del programa de resultados electorales preliminares (PREP) y del cómputo distrital de las más de 130 mil casillas instaladas ese día. Estas acusaciones iban desde un novedoso “fraude cibernético” en el PREP, irregularidades en el cómputo distrital, hasta acusaciones de fraude “a la antigüita”–como el llenado incorrecto de actas de escrutinio y cómputo, o la intervención indebida de los funcionarios de casilla o de los representantes de cada partido en las mismas. Vale la pena aclarar que mi análisis no toca lo ocurrido antes del 2 de julio.

Este trabajo fue evolucionando “en tiempo real” y, en su momento, quedó documentado en está página (cuya última actualización ocurrió en noviembre de 2006) y en este artículo. Estos son algunos de los materiales de soporte principales, en orden cronológico:

Artículos

Análisis

  • ¿Fueron determinantes las casillas atípicas para el resultado electoral? pdf, 5/sep/06.
  • Errores aritméticos en actas: análisis comparativo para 2000, 2003 y 2006. pdf, 24/ago/06.
  • ¿Por qué hay tantos errores e inconsistencias en las actas? pdf, 13/ago/06.
  • Recuento de casillas durante el cómputo distrital: un análisis preliminar. pdf, 3/ago/06 (actualizado 8/ago/06).
  • Representantes de casilla y voto presidencial: un análisis preliminar. pdf, 30/jul/06.
  • Análisis del PREP y cómputo distrital. pdf, 24/jul/06 (actualizado 27/jul/06).

Notas breves

  • El impacto estadístico de las casillas rurales vs. urbanas en el PREP — link — 22/nov/06.
  • El error de medición (no muestral) de una elección — link — 21/ago/06.
  • El margen de error de la elección presidencial — link — 10/ago/06.
  • ¿Qué impacto puede tener un recuento parcial de votos? — link — 5/ago/06.
  • Representantes de casilla y voto presidencial — link — 5/ago/06.
  • Desplegado en medios nacionales sobre el proceso electoral — link — 3/ago/06.
  • Nota sobre el PREP y el cómputo distrital — link — 19/jul/06.
  • Sobre el conteo rápido del IFE — link — 7/jul/06.
  • Elecciones competidas y recuentos — link  — 4/jul/06.

Datos

  • Elección presidencial 2006: Voto urbano y rural por estado (formato excel).
  • Base de datos: cómputo distrital para presidente 2006 a nivel casilla (formato stata). Fuente: IFE.
  • Base de datos: cómputo distrital para presidente 2006 por distrito (formato stata). Fuente: IFE.

Encuestas prohibidas

En México y en otros países se prohibe la difusión de encuestas una semana antes de la jornada electoral. Se trata de una regulación absurda que protege a los partidos en el poder al tiempo que impide al electorado contar con información oportuna y socialmente útil.  Veamos por qué.

En toda campaña electoral hay una derrama de información de diversa índole y credibilidad (promesas creíbles o no tanto, campañas negativas o informativas, debates, encuestas serias o patito, etc.). Prohibir la difusión de encuestas limita una fuente importante de información confiable y deja al electorado a merced de otras tantas fuentes de información menos confiables (rumores, spots, despensas, etc.). La prohibición afecta sobre todo a las encuestas serias: a un encuestador patito le importa poco la prohibición y filtrará cifras amañadas, mientras que a los despachos establecidos no les queda más que cumplir la ley para mantener su reputación y su negocio.

¿Qué impacto pueden tener las encuestas en el electorado? Supongamos que las últimas encuestas muestran una clara ventaja para el candidato A frente a B, digamos 60% vs. 40%. Esta información es útil para los simpatizantes de A (“la victoria de A es casi segura, a lo mejor no hace falta ir a votar”) pero también para los simpatizantes de B (“quizá los simpatizantes de A se confíen y no voten, mejor me animo a ir a votar por B para ver si logra dar la sorpresa”). A partir de esta información, un equilibrio posible es que la elección resulte un poco más cerrada de lo que las encuestas anticipaban, digamos 55% vs 45%. Nada grave, al final de cuentas de todos modos gana A pero con un menor margen, lo cual es deseable bajo ciertos criterios normativos y, de hecho, puede inducir una mejor gestión ante el temor de una nutrida oposición.  (Este resultado es una aplicación directa de la lógica de la acción colectiva de Mancur Olson: el grupo mayoritario A tiende a flojear un poco más que el grupo minoritario B.)

Supongamos ahora que la contienda está reñida y se va cerrando aún más en los 3 o 4 días previos a la elección. Las encuestas que 7 días antes daban un margen de 5% ahora están dentro del margen de error, lo cual puede ocurrir si un porcentaje importante de indecisos se vuelcan en favor de un candidato. Saber que la elección se está cerrando en los días inmediatos previos a la elección es información sumamente valiosa para los simpatizantes de ambos candidatos y, de hecho, es muy probable que produzca una mayor (y muy deseable) participación electoral: tanto los simpatizantes de A como los de B no querrán “que el otro candidato les arrebate el triunfo en el último minuto”. Gane quien gane, tendrá incentivos para esforzarse más en su gestión por miedo a la oposición que “casi le ganaba”. Es por ello que, si la elección se está cerrando pero el votante no llega a conocer las últimas encuestas, se favorece indirectamente al puntero “de 15 días atrás”.

Los ejemplos previos se refieren a elecciones bipartidistas. En casos de elecciones multipartidistas, las encuestas oportunas producen un beneficio adicional: ayudan a que los votantes cuenten con la información necesaria para coordinarse a favor o en contra de los punteros a traves del llamado voto útil. Y de nuevo, a mayor voto útil, más reñida será la contienda.

En resumen: contar con más información confiable un día antes de la elección produce beneficios sociales que van en proporción directa con lo cerrado de la contienda. Más y mejor información en manos de los votantes es preferible que menos. Dicho de otro modo, ¿por qué sólo los líderes partidistas y grupos de interés –y no los votantes– habrían de tener acceso a encuestas de manera oportuna? ¿Quién se beneficia en un mundo con escasa difusión de encuestas?

Esta figura ilustra el caso reciente de Perú, donde Ollanta Humala se mantuvo debajo de Keijo Fujimori a lo largo de la campaña por la 2a vuelta presidencial, pero remontó en los 4 o 5 días previos a la elección del 5 de junio de 2011. La fuente, confidencial en aquellos días, está aquí.

Lecturas relacionadas:

 

 

Elecciones locales: Coahuila e Hidalgo

El próximo domingo 3 de julio habrá elecciones locales en el Estado de México (gobernador), Coahuila (gobernador y diputados locales), Hidalgo (alcaldes) y Nayarit (gobernador, alcaldes y congreso local). En los primeros tres estados, considerados bastiones del PRI, la elección de gobernador está desfasada de la elección de alcaldes y/o diputados locales. El caso del Estado de México fue discutido aquí. Ahora toca el turno a Coahuila e Hidalgo.

La siguiente figura ilustra un resumen de los resultados, tanto en  elecciones locales como federales, observados en Coahuila entre 1999 y 2009. Desde 2005, los presidentes municipales tienen un período de 4 años, por lo que sólo serán concurrentes con el resto de los cargos locales cada 12 años.

En Hidalgo, la elección de alcaldes se encuentra desfasada de la elección de gobernador y congresos locales. En la más reciente elección para gobernador y congreso local, en julio 2010, la coalición del PAN, PRD y Convergencia enfrentó a la coalición del PRI-PANAL. Estos son los resultados electorales de Hidalgo en la última década.

La estadística descriptiva de los resultados electorales en el Estado de México, Coahuila e Hidalgo en los últimos 11 años es como sigue:

    variable |   mean       min       max         N
-------------+----------------------------------------
         pan |   27.19     11.60     48.87        28
         pri |   42.77     18.13     61.31        31
         prd |   18.27      2.36     43.31        28
Coal.pan-prd |   39.74     33.72     45.23         3
    particip |   50.23     33.22     67.89        31
      margen |   17.28      3.24     43.55        31
------------------------------------------------------

La correlación entre participación electoral, margen de victoria y el porcentaje de votos recibido por el PRI es como sigue (n=31):

             |      %PRI   Margen Participación
-------------+--------------------------------
         pri |   1.0000
      margen |   0.6703   1.0000
    particip |  -0.3642  -0.2793   1.0000

Aunque cada elección cuenta una historia diferente dado el contexto local, el perfil de los candidatos y sus campañas, etc., una mirada rápida a la estadística electoral de estos tres estados sugiere varios aspectos importantes: A mayor participación electoral, menor es el porcentaje de votos que recibe el PRI y menor es el margen de victoria (ie, elecciones más competitivas). Por otro lado, cuando van en coalición, el PAN y PRD han logrado conseguir hasta un 45% de votos, como en Hidalgo, 2010.

Nada nuevo hasta aquí. Lo que no deja de sorprender es que los partidos de oposición no actúen en consecuencia. Quizá salvo el caso de Nayarit, esta jornada electoral parece ser la crónica de una derrota anunciada para el PAN y PRD. De modo que si el próximo domingo observamos un elevado abstencionismo, ya sabemos qué partido se habrá visto beneficiado. Y si PAN y PRD no consideran seriamente formar coaliciones rumbo al 2012, también sabemos qué candidato se los agradecerá.

Elecciones Estado de México 1997 – 2009

CNN México pidió mi opinión sobre la próxima elección gubernamental en el Estado de México (he aquí el video). Para tal fin, revisé algunos datos sobre elecciones recientes en esa entidad.

Muchos consideran al Estado de México como un bastión del PRI.  En efecto, el PRI nunca ha perdido la gubernatura ni el control de la mayoría de los ayuntamientos.  Sin embargo, el electorado mexiquense ha mostrado cierta volatilidad entre elecciones locales y federales: el candidato del PRI no ganó en 2000, cuando Fox obtuvo 43.7% votos en el estado–ni tampoco en 2006, cuando ganó Andrés Manuel López Obrador con 43.3%. Por eso se dice que el Edomex “no predice elecciones presidenciales”. Sin embargo,  el PRI tampoco ha tenido un gobernador mexiquense como candidato presidencial… hasta ahora.

La variación en los resultados electorales del Estado de México está relacionada con la participación electoral. En las elecciones locales por lo general hay un menor nivel de participación que en las federales, lo cual beneficia al voto duro del PRI. Desfasar la elección de gobernador de la de alcaldes y congreso local también puede ayudar al PRI (algo similar ocurre en Hidalgo, Coahuila, Guerrero y Chiapas hasta hace poco). Estas son dos claves del funcionamiento de la maquinaría priísta.

Considerando las 11 últimas elecciones locales y federales, la correlación entre participación electoral y porcentaje de votos por el PRI es de -0.41.  La misma correlación para el PAN es de 0.58, y de 0.03 para el PRD (ojo, con tan pocos casos es difícil hacer inferencias; una alternativa sería analizar los resultados por municipio año con año).

Esta es una entrada previa sobre el EDOMEX (marzo 2006).

Capos y violencia

Por razones obvias, de un tiempo a esta parte ha habido un creciente debate sobre la causalidad entre los operativos federales–“la caída de capos”–y los niveles de homicidios en diferentes regiones del país. La versión oficial sugiere que los operativos llegan a donde se han detectado severos problemas de violencia e inseguridad: el bombero va al fuego. Versiones alternativas sugieren diferentes mecanismos mediante los cuales los operativos mismos pueden producir aumentos en la violencia.

Trágico como es, el tema es un claro ejemplo de lo difícil que resulta inferir causalidad a partir de datos no experimentales: o la violencia causa a los operativos, o los operativos mismos causan más violencia, o ambos son causados por un tercer factor no identificado aún. En términos  metodológicos hay un problema de endogeneidad que no permite identificar plenamente el sentido de la causalidad con los datos disponibles a la fecha.

De hecho, si impartiera un curso de diseño de investigación, lo iniciaría precisamente con este debate. He aquí algunas lecturas obligadas:


CIDE: número uno

De acuerdo al artículo “Where is knowledge generated? On the productivity and impact of political science departments in Latin America“, de David Altman (2011), la División de Estudios Políticos del CIDE es la número uno de la región (ver Tabla 2, pág. 8). El segundo lugar es para la Universidad Torcuato DiTella, de Argentina. La División de Estudios Internacionales del CIDE ocupa el cuarto lugar.

Departments of political science and international relations sorted by per capita scientific area (2000–2008)

Abstract. Clear rules that encourage meritocracy, and that include the evaluation of scholarly productivity, are slowly and unevenly taking hold in academic life in Latin America. While some countries have official rankings of political science departments, others rely only on informal assessments. In a third set of countries, we cannot even consider the competition because the market is dominated by a state monopoly. This article provides a first, systematic study of scientific productivity and concomitant impact in more than twenty departments of Political Science and International Relations in the region. I show that scholars’ productivity is intimately related to where they pursued graduate studies, what subfield of research they work on, and the explicit adoption of rules that encourage meritocracy and academic careerism.

Nuestro colega Andreas Schedler merece mención especial en el artículo:

Yet, it is extremely interesting to note that the impact of publications of scholars who graduated from schools belonging to ‘other developed countries’ have a higher impact than those from US schools. Delving more into this finding, and checking the stability of my models, I realized that this coefficient is driven upwards by a single outlier, Andreas Schedler from CIDE, who is maybe one of the most productive and highly cited scholars in the region.

Acción colectiva y redes sociales

Acaba de salir a la venta el volumen colectivo: Ciudadanos.mx: Twitter y el cambio político en Méxicoeditado por Ana Francisca Vega y José Merino. En dicho volumen, los editores me pidieron comentar el capítulo de Maite Azuela y Andrés Lajous sobre su experiencia con el aventón ciudadano. He aquí mi comentario.

Se buscan followers: acción colectiva y redes sociales

En su capítulo, Maite Azuela y Andrés Lajous discuten el papel de herramientas como twitter en la promoción y difusión de movimientos e iniciativas sociales, usando el caso del “aventón ciudadano” como un ejemplo ilustrativo. El argumento central es que las redes sociales permiten obtener y distribuir información útil para inducir acciones colectivas de distinta índole, y que permiten hacerlo a un costo relativamente bajo.

Coincido en que las redes sociales facilitan enormemente el intercambio de información a bajo costo. Si bien esto resuelve un aspecto importante de los dilemas de acción colectiva, éstas no siempre garantizan una solución al problema de fondo: la falta de incentivos individuales para participar, de manera no trivial, en tales o cuales acciones colectivas. En este comentario discutiré la naturaleza de los dilemas de acción colectiva, y cómo estos pueden ayudarnos a entender el potencial (y las restricciones) de las redes sociales como motor de cambio social.

Aquí encontrarán el comentario completo, elaborado en julio de 2010. Para que nadie se ofenda, aclaro que no soy experto en “redes sociales” ni cosa parecida. Algunas de mis opiniones han cambiado de entonces a la fecha pero creo que el argumento central se mantiene.

Lecturas relacionadas: