En mi columna de esta semana (“Voto razonado”, 3 mayo 2014), discuto las barreras legales que enfrentarán los candidatos independientes en México. En una entrada previa discutí la deseabilidad de contar con candidaturas independientes.
Según la Constitución, desde agosto de 2012, los ciudadanos tienen derecho a contender para todos los cargos de elección popular, independientemente de si cuentan o no con el respaldo de un partido político y siempre y cuando cumplan con los requisitos que determine la ley electoral. Desde febrero de este año, la misma Constitución señala que los candidatos independientes tendrán derecho a recibir prerrogativas y acceso a medios durante las campañas electorales en los términos que establezca la ley.
Las candidaturas independientes son incómodas para los dirigentes de los partidos políticos, acostumbrados hasta ahora a controlar el registro de candidaturas y con ello limitar el derecho de los ciudadanos a ser votados. Por otro lado, introducir las candidaturas independientes en una legislación electoral más bien diseñada para sobreproteger a los partidos políticos también impone grandes retos. Por ello no debe sorprender que la regulación de candidaturas independientes sea una de las cuestiones más álgidas de la hasta hoy atorada reforma electoral. Continue reading